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Investigación Documental sobre la Virgen de Guadalupe

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Historia de la Milagrosa Imagen
de Nuestra Señora de los Remedios


Por el capitán Luis ángel de Betancourt
(antes de 1622)



En el pueblo del indio, Otocanpulco,
jurídico lugar de los Remedios,
habitaba un cacique de Guatulco,
varón gentil que abominaba asedios.
Crióse en la ciudad de Tlatilulco
y escogió soledad por buenos medios,
pacífico viviendo sin cuidado
al generoso pie de aquel collado.


Buscaba dulce miel en los magueyes,
que es esquilmo de aquestos naturales;
legiones de avecitas vio que greyes,
cual suelen las abejas por panales,
ya en el maguey y ya en los matorrales;
porque a Dios y a su Madre hacen salva
las simples avecillas desde el alba.


Descubrió la preciosa Margarita
y dejando la miel, el néctar bebe
al anciano gentil que resucita
y en las deidades do el alma embebe;
tomó el oro y la plata más bendita,
descubriendo esta mina, aquella nieve,
y siendo de tal cielo Atlante y basa
con ella consagró su pobre casa.


Guardóla en una caja enamorado,
huevos le daba que comiese, y Ella
rayos fulgentes; y él, viéndose pagado,
dijo: Sin merecerla tengo Estrella;
llevóla al Templo del Pilón pelado
en el cual colocó a su Dama bella,
y aun el rudo conoce lo que es bueno
y cualquier animal lo que es veneno.


Del idolismo quiso hacer ermita
en aquel pavimento y tepetate;
aparecióle la Paloma invicta
diciendo: "Juan, suspende ese dislate,
porque a mi imagen, célebre y bendita,
Cortés, después de singular combate,
templo me hará hacer, de altiva suerte,
por mano de un heroico Villafuerte.


Mira la sangre de los sacrificios
que en aqueste idolismo está caliente,
vendrá a purificarla de sus vicios
la cristiandad de mi rosado oriente
y para que tengas de su gloria indicios
a Tepeaquilla baja diligente
y entre tajadas peñas y redondas
verás mi imagen cerca de las ondas,


no como aquí de bulto, de pinceles
que en blanca manta el gran Apeles tupe,
porque Dios, verdadero Praxiteles,
allí me advocará de Guadalupe.
Harásme un templo allí cuando los fieles
la cruz levanten y este hemisferio ocupe,
después de la conquista de esta tierra,
porque no hay cosa buena con la guerra".


Dijo, y fuése la Garza imperiosa,
y el cacique devoto bajó al valle;
halló el precioso lienzo de la Rosa
y hubo con la primera de guardalle
hasta que la ciudad majestuosa
se vistió por España a nuestro talle,
y a la de Guadalupe, flor bendita,
don Juan labró de pinos una ermita.




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Bibliografía:



PEñALOSA Joaquín Antonio, Flor y Canto de Poesía Guadalupana, Edit. JUS, 1a. Ed. 1987