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Investigación Documental sobre la Virgen de Guadalupe

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¿Qué ES el Nican Mopohua?

Consideraciones históricas, artísticas y exegéticas


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El Nican Mopohua es el texto más antiguo y detallado que se conoce sobre el Acontecimiento Guadalupano.
Su autor, según los estudiosos, es el indígena Antonio Valeriano, y su composición data del siglo XVI, entre 20 y 30 años después de 1531.

El Nican Mopohua relata las CUATRO apariciones de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego, y los detalles ya conocidos: Le pidió que fuera a ver al obispo de México para que le erigieran un templo ahí, en el Tepeyac. El obispo -razonablemente escéptico- pidió una señal para convencerse de la autenticidad del mensaje, y la Virgen le mandó rosas de Castilla envueltas en la tilma de Juan Diego, que al desplegarse, dejó ver la imagen guadalupana.

Abordaré los siguientes aspectos: El Nican Mopohua visto desde el punto de vista histórico, el Nican Mopohua visto desde el punto de vista literario, y el Nican Mopohua visto desde el punto de vista exegético.

Obras principales consultadas para este tema: El estudio Tonantzin Guadalupe, por Miguel León Portilla, y El Nican Mopohua: Un intento de exégesis, por el p. José Luis Guerrero Rosado.





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El Nican Mopohua examinado por la Historia
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  • De las manos por las que pasó el Nican Mopohua desde el siglo XVI hasta el siglo XXI


  • La primera publicación del Nican Mopohua se realizó en 1649, por el bachiller Luis Lasso de la Vega, aunque su origen es bastante más antiguo. Lasso de la Vega lo utilizó como base para su Huey tlamahuizoltica; el examen conjunto del Nican Mopohua, el Nican Motecpana y otros testimonios similares, permite determinar la influencia del pensamiento español en los mismos... excepto justamente en el Nican Mopohua, que -como anota León-Portilla-, ofrece un estilo y un pensamiento indudablemente indígenas.

    El historiador y sabio novohispano Carlos de Sigüenza y Góngora, atribuye la autoría del Nican Mopohua a un indígena destacado en Letras: Antonio Valeriano.
    Así lo afirma Sigüenza y Góngora en su Piedad Heroyica de don Fernando Cortés; donde declara poseer varios papeles dejados por Fernando de Alva Itlilxóchitl, uno de los cuales es, precisamente, el Nican Mopohua.
    Para complementar su afirmación -hecha bajo juramento-, cita al p. Luis Becerra Tanco, quien también declaró haber visto en poder de Alva Ixtlilxóchitl dicho documento, en su libro Origen milagroso del santuario de Nuestra Señora de Guadalupe (obra de 1666).

    La descripción final de la Virgen, dada en el Nican Mopohua, es de un estilo visiblemente distinto al resto del texto, y Sigüenza y Góngora, en su obra ya citada, también observa que "hay añadidos de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl".

    Interesa saber también por qué un documento de Antonio Valeriano -de quien damos referencia en el Acervo Biográfico-, estaba entre los documentos de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, y ese tema contempla minuciosamente el p. José Luis Guerrero: Examinando la línea genealógica de Alva Ixtlilxóchitl, destaca un personaje importante para este caso, su bisabuelo Francisco Verdugo Quetzalmamalitzin, esposo de doña Ana Cortés Ixtlilxóchitl, con quien nos remontamos al rebelde texcocano Ixtlilxóchitl que ayudó a Cortés en la Conquista, quien era su padre.
    Francisco Verdugo Quetzalmamalitzin era Señor de Teotihuacán, gobernador de los indios, y cuando el virrey (don Luis de Velasco) quiso quitar a los franciscanos del lugar y sustituirlos por agustinos, la población, y el propio Quetzalmamalitzin rechazaron la decisión, e hicieron formal oposición a la autoridad virreinal, la cual lo persiguió a él y a muchos de sus partidarios.

    En su fuga, al pasar por Atzcapozalco, Quetzalmamalitzin rogó a la Virgen de Guadalupe que inspirara al Virrey para que terminara el conflicto -que finalmente terminó con la revocación de la decisión del virrey, calificada como milagro en el Nican Motecpana de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl-.
    Pero, oculto en Atzcapozalco, Quetzalmamalitzin casi seguramente recurrió a sus parientes de ese lugar, quienes eran precisamente la familia de Antonio Valeriano. Para auxiliar así a un pariente perseguido por las autoridades virreinales, es obvio que tuvieron íntima relación Quetzalmamalitzin y Valeriano, y compartiendo ambos la devoción por la Guadalupana, es posible y probable que Valeriano regalara a Quetzalmamalitzin el original del Nican Mopohua, de su autoría, lo cual explicaría que llegara a manos de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, bisnieto de Quetzalmamalitzin, y prestaría mayor veracidad al juramento de Sigüenza y Góngora, y al testimonio de Becerra Tanco.

    A la muerte de Sigüenza y Góngora, sus documentos pasaron en herencia a los jesuitas, y a través de ellos al Colegio de San Pedro y San Pablo en la ciudad de México. Hacia el periodo de 1736-1743, el caballero milanés Lorenzo Boturini reunió numerosos documentos indígenas antiguos, y se refiere a la antigua colección de Sigüenza en su Catálogo del Museo Indiano, donde describe varios de los manuscritos de su colección: En dicho Catálogo afirma de nuevo que Antonio Valeriano escribió el Nican Mopohua, y se apoya en el juramento de Sigüenza, añadiendo que posee firmas de Valeriano con las cuales cotejar el Nican Mopohua. Termina ese párrafo diciendo que posee referencias de un documento escrito en español por Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, sobre la Aparición Guadalupana.

    Aparecen testimonios posteriores, pues las autoridades virreinales, habiéndo requisado los documentos de Boturini, hicieron un inventario de los mismos y ahí citan unos "documentos sobre la Aparición de Ntra. Señora de Guadalupe, rotos y maltratados".
    Se sabe que en el último tercio del siglo XVIII, el nahuatlato p. Joseph Julián Ramírez hizo una traducción del Nican Mopohua, y el arzobispo de Toledo Francisco Antonio de Lorenzana habla de esta traducción, citando además que el documento del cual se hizo la traducción era un "papel muy viejo escrito en mexicano", y que había pertenecido a Lorenzo Boturini. Añade el arzobispo que él dio la traducción al archivo de la Real Universidad de México.

    Por orden del arzobispo Lorenzana (quien había hecho publicar las Cartas de Relación de Hernán Cortés), el catedrático de náhuatl de la Universidad Carlos de Tapia y Zenteno, hizo una nueva traducción "de un papel antiguo de masa de maguey, escrito en mexicano... en la que se refiere la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe".

    Hasta aquí, la importancia de dichas traducciones es paralela a la que ofrece en su opúsculo Lasso de la Vega, con la excepción de que éstas proporcionan datos sobre el documento "roto y maltratado" del Nican Mopohua, del que sabemos, por el testimonio de Lorenzana y por el de Tapia, que se hallaba en la Real Universidad de México hacia fines del siglo XVIII.

    Lo que no se sabe con exactitud es lo que ocurrió después de esto. León-Portilla sostiene como probable, la hipótesis de que alguien sustrajera el documento del Archivo de la Universidad para vendérselo al coleccionista José Fernando Ramírez. Varios factores refuerzan la hipótesis, pues la Biblioteca Pública de Nueva York adquirió en 1880 la colección de Ramírez, y en dicha adquisición está incluido un papel roto, maltratado e incompleto, que narra las Apariciones de la Virgen de Guadalupe, concordando básicamente con el texto publicado por Lasso de la Vega.
    Si se examina el Catálogo de la subasta donde se vendieron los papeles de Ramírez (en A Catalogue of the Library of Rare Books and Important Manuscripts Relating to Mexuico and Other Parts of Spanish America Formed by the Late Señor Don José Fernando Ramírez, London 1880), y se le compara con el documento que está en la Biblioteca Pública de Nueva York -en su División General de Manuscritos-, concuerdan totalmente. Y también concuerdan con dicho documento las descripciones que le atribuyeron Tapia y Joseph Julián Ramírez.

    León-Portilla anota que este texto y el que publicó Lasso de la Vega, difieren en algunos pequeños detalles, pero en lo general, concuerdan.
    La conclusión a la que llega León-Portilla, y con él la mayoría de los estudiosos, es que el documento que se conserva en la Biblioteca Pública de Nueva York es la copia más antigua que se conoce del Nican Mopohua, anterior a la que publicó Lasso de la Vega.
    Y es que Lasso de la Vega dice ser autor de todo el opusculo, procediendo conforme a la mentalidad legalista de la época, que no conocía la Propiedad Intelectual, pero ya la obra del p. Miguel Sánchez -"Imagen de la Virgen María Madre de Dios Guadalupe"-, publicada en 1648, incluye un relato en castellano que sigue los hechos descritos en el Nican Mopohua.
    Esto significa finalmente, que Lasso de la Vega no pudo ser autor del Nican Mopohua, y al peso de esto se añade el juramento de Carlos de Sigüenza y Góngora, de que el Nican Mopohua estaba entre los documentos de Ixtlilxóchitl, y con autoría de Antonio Valeriano.

    El polémico historiador Edmundo O´Gorman, escribió un estudio publicado por la UNAM en 1986, titulado Destierro de sombras. Luz en el origen de la imagen y culto de Nuestra Señora de Guadalupe del Tepeyac, en el que sitúa la composición del Nican Mopohua -por Valeriano-, en 1556, citando al p. Ernest J. Burrus, quien en su The Oldest Copy of the Nican Mopohua, habla de un texto compuesto por fray Alonso de la Vera Cruz entre 1553 y 1554, similar en su contenido al Nican Mopohua, y añade el p. Burrus que entra dentro de lo posible que el documento que hoy está en la Biblioteca Pública de Nueva York no sea una Copia, sino el Original.

    León-Portilla cita una prueba más de que fue Antonio Valeriano el autor del texto; explicando:

    "Este relato sólo pudo haber sido escrito por un conocedor de buen número de textos de la antigua tradición indígena, y asimismo de la estilística inconfundible del náhuatl clásico. En el Nican Mopohua aflora el rico universo de sus metáforas, muy frecuentes en esta lengua, sus difrasismos o palabras yuxtapuestas de las que brota una particular significación. Conocedor de todo esto fue Antonio Valeriano, al que Sahagún calificó de "el principal y más sabio" de entre sus antiguos estudiantes, y en quien Fray Juan de Torquemada reconoció haber tenido un excelente maestro de náhuatl"
    León Portilla, Miguel, en Tonantzin Guadalupe,Fondo de Cultura Económica, México, 2002, cap. 1 p. 36




  • La teoría de León Portilla sobre el por qué y cómo Valeriano escribió el relato


  • Para escribir el Nican Mopohua, ¿Recurrió Valeriano a fuentes o tradiciones sobre el milagro guadalupano, o bien inventó todo el asunto por su cuenta?

    Esta pregunta con esa disyuntiva formula León-Portilla.

    Hace notar que el relato concuerda con apariciones igualmente famosas, como la de Lourdes y Fátima, donde son pastorcillos, gente sencilla, humilde, quienes ven a la Virgen y reciben directamente el mensaje que trae; así fue el caso de Santa Bernardita Soubirous, y de los niños Lucía, Jacinta y Francisco.
    De estas tres advocaciones, la de Guadalupe es la más antigua, así que de cualquier modo resultaría imposible que Valeriano se hubiera inspirado en Lourdes y Fátima para escribir.
    La persona que presentó Valeriano fue un indígena macehual, de nombre Juan Diego, y siendo Valeriano una persona seria e ilustre -según consta en diversos testimonios-, su relato tenía que tratar de un personaje real y vinculado al evento; esto permite deducir que efectivamente Juan Diego existió, y su nombre formaba parte de la tradición sobre las Apariciones Guadalupanas.

    Estas reflexiones son verosímiles si se considera el testimonio recogido en las Informaciones Jurídicas de 1666, que arrojaron luz sobre la existencia histórica de Juan Diego, y a las que dedicaremos un capítulo aparte.

    Ya es un hecho histórico reconocido, que desde antes de 1556 la ermita del Tepeyac atraía a mucha gente -como testimonia Sahagún-, y que la imagen guadalupana era tenida por milagrosa -como testimonia el sermón de fray Francisco de Bustamante-.

    Para León Portilla, la existencia de dicha tradición y la seriedad de Valeriano, le llevaron a conjugar varias tradiciones y escribir su relato basado en ellas, creando además lo que en su estudio califican tanto León Portilla como José Luis Guerrero, como Una Joya de la Literatura Náhuatl.




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    El Nican Mopohua examinado por el Arte
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    El examen literario del Nican Mopohua saca a relucir su semejanza con textos clásicos de la literatura náhuatl, y el empleo del náhuatl tecpilahtolli, o sea el lenguaje noble, refinado, porque también existía el náhuatl macehualahtolli, o lengua "de pueblo", menos pulida.
    En este tecpilahtolli abundan las metáforas, proporcionando "relucientes" expresiones, así lo expresa ángel María Garibay, en su Historia de la Literatura Náhuatl, y estudiosos modernos como John Bierhorst y James Lockhart.

    Xóchitl-Cuicatl; FLOR Y CANTO: Las alusiones a las Flores y los Cantos son constantes en la literatura náhuatl, que se refiere a ambos como lo más bello y sublime que existe en la tierra.

    La palabra Xochitlalpan o sea "Tierra Florida" y Tonacatlalpan, "la Tierra de nuestro sustento", pertenecen a la cultura nahua, para describir a un Vergel, a un lugar paradisiaco por su belleza y colorido.

    Un Canto que muestra León-Portilla, arroja luz sobre el pensamiento indígena acerca de la Tierra Florida:

    En verdad sólo el Dueño del cerca y del junto
    hace que alguien merezca
    las flores aquí en la tierra.
    Por esto llora mi corazón
    recuerdo que he ido allá
    a contemplar la Tierra florida, yo, cantor.
    Y digo,
    en verdad, no es bueno aquí en la tierra,
    en verdad otro es el lugar a donde hay que ir,
    allá hay alegría. [...]
    Vaya yo allá,
    vaya yo a cantar,
    al lado de las variadas y preciosas aves,
    disfrute allá de las bellas,
    fragantes flores, las gustosas, [...]
    las que embriagan con gozo,
    sólo las que embriagan y alegran con su fragancia.


    Ese "Dueño del cerca y del junto" es el Dios único y Supremo de la filosofía náhuatl, Ometéotl, de quien ya hemos hablado.

    Más adelante, Juan Diego, sorprendido al escuchar los cantos celestiales, se pregunta: -¿Es acaso merecimiento mío lo que escucho? ¿Tal vez estoy solo soñando?, son palabras que se refieren al antiguo pensamiento náhuatl, similar al cristiano.
    Y el merecimiento aludido es a aquel que hizo que Dios se sacrifique por los hombres -el concepto central del cristianismo, con la Pasión de Cristo-, y entre los nahuas con los dioses (Quetzalcóatl sobre todo), que dieron su propia sangre para que brotara la vida en el mundo.

    Al ver a la noble señora, el texto abunda en descripciones de lo que era divino y hermoso para los indios: Jade, Tuquesa, Ajorcas Preciosas, resplandor de Arco Iris, plumas de quetzal, etc.

    En su mensaje, la Guadalupana emplea términos metafóricos muy finos para afirmar que es Madre de Dios, y da los títulos más sobresalientes de Ometéotl, que ya estudiamos en el resumen que trata de la religión mexica.
    Repasemos los nombres de Ometeotl que menciona la Señora Celeste, y analicemos sus significados, comparando varias de las traducciones del Nican Mopohua.


    Los nombres de Ometeotl pronunciados por la Guadalupana

    in Ipalnemohuani

    -Traducción Literal: "el viviente que causa la vida"

    -Luis Becerra Tanco: "autor de la vida"

    -Lorenzo Boturini: "el que por cuyo favor vivimos"

    -Agustín De la Rosa: "vitae auctoris"

    -Primo Feliciano Velázquez: "por quien se vive"

    -ángel Ma. Garibay: "por quien todo vive"

    -Janet Barber: "who gives us live"

    -Mario Rojas Sánchez: "por quien se vive"

    -Guillermo Ortiz de Montellano: "aquel por quien se vive"

    -José Luis Guerrero: "aquel por quien se vive"

    -Miguel León-Portilla: "dador de la vida"




    in Teyocoyani

    -Traducción Literal: "creante de las personas"

    -Luis Becerra Tanco: "criador de todo"

    -Lorenzo Boturini: "el criador"

    -Agustín De la Rosa: "qui omnia creavit"

    -Primo Feliciano Velázquez: "el creador"

    -ángel Ma. Garibay: "el creador de los hombres"

    -Janet Barber: "the inventor and creator of people"

    -Mario Rojas Sánchez: "el creador de las personas"

    -Guillermo Ortiz de Montellano: "creador de la gente"

    -José Luis Guerrero: "creador de las personas"

    -Miguel León-Portilla: "inventor de la gente"




    in Tloque Nahuaque

    -Traducción Literal: "Dueño del cerca y del rededor"

    -Luis Becerra Tanco: "el que está en todas partes"

    -Lorenzo Boturini: no lo traduce

    -Agustín De la Rosa: "omnia sustinet"

    -Primo Feliciano Velázquez: "Cabe quien está todo"

    -ángel Ma. Garibay: "El dueño de lo que está cerca y junto"

    -Janet Barber: "the Owner and Lord of what is around us and what is touching us or very close to us"

    -Mario Rojas Sánchez: "dueño de la cercanía y la inmediación"

    -Guillermo Ortiz de Montellano: "el que está próximo y cerca"

    -José Luis Guerrero: "El dueño del estar junto a todo y del abarcarlo todo"

    -Miguel León-Portilla: "Dueño del cerca y el junto"




    in Ilhuicahua in Tlalticpaque

    -Traducción Literal: "el dueño del cielo, de lo que está sobre la tierra"

    -Luis Becerra Tanco: "Señor del Cielo y de la Tierra"

    -Lorenzo Boturini: "Dueño del cielo y dueño de la tierra"

    -Agustín De la Rosa: "Domini coeli et terrae"

    -Primo Feliciano Velázquez: "Señor del cielo y de la tierra"

    -ángel Ma. Garibay: "Amo de los cielos y de la tierra"

    -Janet Barber: "The Lord of the Sky, Owner of Earth"

    -Mario Rojas Sánchez: "Dueño del cielo, dueño de la tierra"

    -Guillermo Ortiz de Montellano: "Señor del cielo, señor del mundo"

    -José Luis Guerrero: "Amo del Cielo y de la Tierra"

    -Miguel León-Portilla: "Dueño de los cielos, dueño de la superficie terrestre"






    Juan Diego se humilla, describiéndose como "infeliz jornalero, cuerda de los cargadores, angarilla, cola, ala, llevado a cuestas"; ya observado en otros textos mexicanos, como los citados por Fray Andrés de Olmos.
    Y al mismo tiempo se habla de la otra casta; los nobles, los "tlacopipiltin", el grupo selecto de los que mandan.

    Una expresión característicamente náhuatl es la que utiliza Juan Diego cuando se refiere a la enfermedad de su tío; "porque en verdad para esto nacimos, hemos venido a esperar el trabajo de nuestra muerte", similar a una oración a Tezcatlipoca que proporciona el Códice Florentino.

    La Virgen habla de que ella es "vuestra madrecita compasiva... Así en verdad oiré su llanto y su pesar...", esta imagen; de una madre solícita, afligida por los pesares de sus hijos, no era en absoluto extraña para los indios. En su Historia General de las Cosas de la Nueva España, Sahagún dedica una parte a la Conquista de México, y un fragmento habla de las señales o presagios de la venida de los españoles, entre ellos uno en el que Cihuacóatl, diosa madre, gemía en las noches preocupada por sus hijos: ¡Hijitos míos!, ya con esto tenemos que irnos, ¡hijitos míos! ¿a dónde os llevaré?

    León-Portilla concluye su análisis diciendo:
    Precisamente en los años que siguieron a la Conquista, "cuando ya descansaron la fecha y el escudo", y la inmensa mayoría de los vencidos habían quedado en situación de desposeídos y marginados, el mensaje se ofrece a ellos.
    Son los destinatarios de esa presentación sencilla, bella y a la vez profunda de los misterios de la nueva religión enseñada por los frailes. A ellos, los macehuales representados por Juan Diego, se dirigen las palabras de Tonantzin que habla de sí misma, del Dador de la vida, del sufrimiento, la muerte, y el destino de los seres humanos.





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    El Nican Mopohua examinado por la Exegética
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    La Exégesis, es decir, la Interpretación del Texto, es una necesidad que todos los Apologistas conocen y muchos cultivan.
    Así, por ejemplo, existen exégesis católica de la Biblia y exégesis protestantes de la Biblia; distintas interpretaciones = distintas doctrinas.

    El padre José Luis Guerrero afrontó el interesante desafío de dar una Exégesis del Nican Mopohua, del cual ya vimos sus consideraciones históricas y artísticas -a mi entender más sencillas de dar-, abordadas por un experto del calibre de León-Portilla.
    Similar a la exégesis del p. Guerrero, aunque bajo un enfoque de Teología Bíblica, es El Mensaje Teológico de Guadalupe, de Salvador Carrillo Alday, M.S.P.S.

    Cuando empecé a leer la Exégesis del p. Guerrero, encontré algunos datos que por lo prodigioso sonaban a fantasía, a sensacionalismo. Pero yo ya había leído antes al p. Guerrero, y sabía que es un autor equilibrado, imparcial, amante de la belleza y armonía que encierran sus objetos de estudio, y además, un investigador rigurosamente DOCUMENTADO.

    Así que leí este Intento de Exégesis, -que en mi opinión no se queda en mero "intento"-, y en las siguientes líneas, expondré fragmentos de dicha exégesis, tocando los puntos más profundos y consecuentes del Nican Mopohua:





    -¿Hay alguna razón para que la Virgen se haya aparecido (estampada en la tilma)
    justamente el 12 de Diciembre de 1531?


    R= El Nican Mopohua insiste en dos ocasiones en el año 1531, hablando primero de que habían pasado 10 años de la Conquista, y mencionando el año específico. Y era, a pocos días del mes de diciembre, un martes, el 12.

    Ocurre que los mexicanos contaban siglos de 104 años, según el movimiento de la Tierra, el Sol, Venus y la Luna. Los aztecas habían salido de Aztlán en 1115, y dos "siglos" después (1115+208), en 1323, terminó el gobierno militar y se inició un proceso de independencia que culminó dos años más tarde, con la fundación de Tenochtitlán en el lago de Texcoco, es decir, un NACIMIENTO de México y alianza con uno de los dioses menores, Huitzilopochtli.

    Y justamente dos "siglos" más tarde (1323+208), en 1531 viene un nuevo NACIMIENTO de México, a la Alianza Definitiva y Eterna con Ometéotl, equivalente al Jesucristo que predicaban los frailes, Dios Verdadero, una de cuyas expresiones es Huitzilopochtli. La elección de esa fecha resultó un toque maestro, pues era la fecha perfecta para embonar con las creencias indígenas (esto resulta a priori demasiada precisión para venir de los todavía medievales españoles, quienes desconocían tales cálculos, y aún conociéndolos, los hubieran considerado parte de la "aborrecible idolatría" de los indios).

    Por si esto fuera poco, el "inventor de las apariciones" -Dios para los guadalupanos- escogía una día clave: el 12 de Diciembre - en realidad fue el 22 de diciembre, pues el Calendario Juliano ya llevaba 10 días de retraso en 1531: Ese día es el primero del solsticio de invierno, cuando el día empieza a ser más largo que la noche, fecha importante para el "Pueblo del Sol", y que además, justamente en esa fecha, al amanecer, ocurrió un fenómeno astronómico bastante raro: la conjunción de Venus y el Sol.

    La fecha, por lo tanto, es la FECHA PERFECTA para el Acontecimiento Guadalupano, pues llena los requisitos del más exigente e incrédulo azteca.





    -¿Por qué iba Juan Diego a Tlatelolco -donde no había convento-, si en Cuauhtitlán si lo había?

    R= Esto ha sido expuesto como objección contra el relato de las apariciones, y José Luis Guerrero le dedica unos perspicaces comentarios: "chane" traduce como "vecino", "residente", "propietario", así que muy bien podía Juan Diego tener propiedad en Cuauhtitlán, pero sin vivir ahí. Luis Becerra Tanco atestigua que vivía en Tulpetlac, más cerca de México que Cuauhtitlán.

    Mendieta relata en su Historia Eclesiástica Indiana que los habitantes tanto de Cuauhtitlán como de Toluca, Michoacán, Tula y Xilotepec acudían a los asuntos religiosos a México. Motolinía (f. Toribio de Benavente), habla de que en Tlatelolco empezó la instrucción religiosa desde 1524, sin necesidad de convento.
    En la Historia de los primeros años de la Colonia, consta el papel importante de Tlatelolco en cuanto a la instrucción de los indios, pero Cuauhtitlán no tiene ningún papel a destacar: por lo tanto, aunque había convento en Cuauhtitlán en 1531, no era centro de instrucción.

    Valeriano escribió el Nican Mopohua en tiempos en que ya había convento en Tlatelolco, pero hablando de Juan Diego y Cuauhtitlán, explica que "en las cosas religiosas todo aquello aún era jurisdicción de Tlatelolco", puntualización que concuerda con los datos históricos.





    -¿Qué se puede decir de las manifestaciones de la Naturaleza en el relato,
    el monte, los pájaros, las flores?


    R= Hablemos primero de los MONTES, que numerosas culturas han relacionado con lo sagrado y lo divino. La Biblia nos pone el ejemplo, vease el Sinaí, el Horeb, el Monte Sión, el Tabor, el Calvario, etc., así que en México los aztecas seguían parecida tendencia, y sobre todo teniendo montañas de tamaño respetable como el Popocatépetl, Iztaccíhuatl, Citlaltépetl, etc.

    La Biblia coincide con el Nican Mopohua al atribuir animación a los cerros -"como que el cerro les respondía"-, que podemos comparar con: Salmo 97, 7-8, Salmo 113 4-7, Salmo 148, 7-9.

    Las AVES: Otro elemento interesante a considerar, pues Flor y Canto [de aves preciosas], representaba para los indígenas la comunicación con Dios, lo más sublime de cuanto existe en la Naturaleza, y el trinar de los pájaros en el cerro era entendido perfectamente como Voz Divina -para los españoles si significaba algo, era solamente que el canto de los pájaros anunciaba el alba-, pero para los indios era signo de teofanía, signo de beneplácito divino.

    Los mismos pájaros representaban lo divino, las Aves Preciosas y el Jade, pues el difrasismo "In chalchíhuitl in quetzalli" -Jade y pluma preciosa-, no era simplemente una linda metáfora, sino una realidad objetiva, no "algo bonito", sino La Belleza en persona: DIOS.





    -¿Qué tiene que ver el Sueño, con el mensaje del Nican Mopohua?

    R= También la Biblia habla del sueño como un medio para que Dios haga contacto con el hombre, así ocurrió con José el soñador, con el profeta Daniel, con San José el esposo de María, con los Magos de Oriente, y con San Pablo.

    Para los aztecas también el sueño tenía considerable importancia, y así se nota en las palabras de Juan Diego, -¿Tal vez estoy sólo soñando?-, similares a las que Motecuhzoma dijo al recibir a Cortés en Tenochtitlán -creía que los españoles eran dioses-, y las oraciones de los tlatoanis el día de su coronación, donde hacían relación entre su elección y el sueño, como cosa de origen divino.





    -¿Qué hay de la alusión de Juan Diego al "paraíso de deleites de los antepasados", no es una exclamación pagana que contradecía su supuesto cristianismo?

    R= Objección también plantada por impugnadores de la Aparición -el mismo Joaquín García Icazbalceta llegó a usarla-, pero que en realidad no demuestra tal contradicción.

    Al bautizarse, Juan Diego aceptaba que sus antepasados habían sido "idólatras", y que habían ido a dar al infierno. Pero nunca los frailes echaron pestes de las Flores y los Cantos -ni tenían idea de lo valiosos que eran unas y otros para los indios-, así que para Juan Diego, el oir los cantos es una manifestación divina que en nada contradice a la doctrina cristiana. El Paraíso de Deleites de sus antepasados concordaba con dicha manifestación, y dicho Paraíso tampoco implicaba negar el cristianismo. Un poco después la Virgen le confirmaría que la religión indígena, y la cristiana, pueden COMPAGINAR y sintetizarse.





    -¿Por qué Juan Diego y la Virgen se hablan entre sí con diminutivos?

    R= Sinceramente, quedé encantado con el análisis que el p. Guerrero hace de este punto, y es que para intentar entender el Nican Mopohua hay que "pensar en náhuatl". Los mexicanos actuales tienen mucho de náhuatl en su cultura, y por lo tanto, más fácilmente captan el sentido cariñoso y reverencial de los diminutivos, que en otros países hispanohablantes no tienen el mismo significado.

    En México, un subordinado muy bien puede llamar a su superior "Jefecito" o "Patroncito", sin que el superior se ofendiera. En México, llamar "madre" a nuestra madre, o "abuela" a nuestra abuela, suena tosco, rudo, inclusive insultante, y casi todo mundo utiliza diminutivos, "Mamá", "Abuelita", "Mamita", "Abue", y del mismo modo así hablan los Abuelos y Padres a sus hijos y nietos, "mi hijito", "mi hijita" (a mí, por ejemplo, mi abuelita materna SIEMPRE me trataba de "mi hijito").

    El trato entre la Virgen y Juan Diego es perfectamente mexicano, cariñoso y reverencial al mismo tiempo. En México, será verdaderamente difícil encontrar a un católico o católica que nunca se haya referido a la Virgen María como "Virgencita".





    -¿Pudo ser Dios mismo quien "montara la escena" del Tepeyac?

    R= Para saberlo, comparemos la aparición del Tepeyac con la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor. La comparación puede sonar rebuscada, pero está claro que ambos casos son notablemente similares, y quien reconoce la mano de Dios en Tabor, encontrará fuertes indicios de la misma mano maestra en el Tepeyac.

    En el Monte Tabor (según Mateo 17), Cristo subió con Pedro, Juan y Santiago, se transfiguró delante de ellos, su rostro brillaba como el sol y sus vestiduras parecían de luz, aparecieron Moisés y Elías junto a él, y una voz tronó desde el cielo, diciendo "Este es mi hijo amado, escúchenlo", y la reacción de los discípulos fue típica del temor hebreo hacia lo divino, pues cayeron al suelo, espantados.

    Yahvé se manifestaba a los hebreos con los elementos que ellos reconocían ser manifestaciones de Dios: Monte, Fuego, Humo, Rayos, Voz, etc.

    En el caso del Tepeyac, el "montador de escena" también coloca las manifestaciones de lo divino como lo entendían los aztecas: El Sol, el Monte, los cantos, las aves preciosas, el arcoiris, un resplandor de todo lo circundante, que hacía parecer esmeraldas y turquesas a las pocas plantas que había. Y en consecuencia, Juan Diego reacciona como buen azteca, sintiéndose alegre ante lo divino, sin asustarse, sin turbarse.

    El mejor "montador de escena", el artista perfecto, no era sino el Divinizador, el Ometéotl, DIOS EN PERSONA.





    -¿Qué significa el Jade mencionado por el texto?

    R= El jade es una piedra verde, formada por la acción de fuerzas naturales, necesita tallarse para adquirir su hermoso brillo. La civilización China también apreciaba mucho el jade.
    El Nican Mopohua, al describir a la Virgen, se refiere a su aureola, "como de jade precioso", una piedra valiosísima para los indígenas, de las cosas más preciosas del mundo, y veían confundidos cómo los españoles se quedaban con el oro pero desechaban el jade -¡debían estar locos!-; si consideramos esto, estas palabras prueban una vez más que los españoles no pudieron forjar el "engaño", porque ellos no entendían hasta qué punto para los indios el jade era precioso y estimado.





    -¿Hay en el Nican Mopohua alguna prueba de la intervención sobrenatural de Dios en la Aparición Guadalupana?

    R= Las palabras de la Virgen podrían ser textuales, dada la prodigiosa memoria de los indios (anotada por Mendieta), que hubiera recogido las palabras de Juan Diego, para unos años después ser escritas por Valeriano, y dada la genialidad teológica que contienen:

    María, desde este primer momento, evangeliza con una ternura, acierto, sobriedad y verdad que, consideradas las intricadísimas circunstancias, pueden en verdad considerarse sobrehumanos: Ni quiere forzar a los españoles a un salto de siglos en su desarrollo teológico, imponiéndoles aceptar la validez de la religión de los indios, ni ser menos que inequívocamente explícita en reconocérsela a estos. ¿Podría una mente humana, en ese momento, resolver ese problema? Y Ella lo hace con tanta naturalidad y sencillez que parecería que no hubiese problema alguno: Es transparentemente clara con ambos, sin engañar, ofender o desplazar a ninguno:

    Y al primero a quien no desplaza es a Dios. Todo el Acontecimiento -Maravilloso anuncio "inculturado" de la Salvación- está centrado nó en Ella sino en el "verdaderísimo Dios" de Quien Ella es Madre, El de todos los pueblos y todos los tiempos, y por tanto el mismísimo que siempre habían adorado los mexicanos, pero expresada esta idea de una manera tan genial, que resultaba aceptable para los suspicacísimos españoles, pese a que ellos, como hemos visto, no la compartían en absoluto.





    -¿No suena un tanto "mariólatra", eso de que María pida un templo para sí misma, prometiendo dar Su amor, Su ayuda, Su protección, Su mirada compasiva?

    R= María pidió un templo "de" Ella, pero no "para" Ella. Para los aztecas, el levantamiento de un templo consagrado, en tales circunstancias, se asemejaba a la fundación de Tenochtitlán, que comenzó precisamente levantando un templo a Huitzilopochtli.
    La construcción de un templo a Ometéotl y a Su Madre, era un NUEVO NACIMIENTO, una nueva alianza, pero ahora definitiva, por venir ya no de un "dios menor", sino del único y Verdadero Dios que ellos conocían como "Señor del Cerca y del Junto".

    En lo que respecta a las promesas de María, son intraducibles al español, aunque muy comprensibles en el rico idioma náhuatl. Lo cierto es que María no está hablando de sí misma, sino de Otra Persona, Quien no puede ser sino su Hijo: Cristo, Dios.

    La traducción literal sería: "Lo daré a las gentes [como] todo mi amor-persona, mi salvación-persona, mi mirada compasiva-persona, mi auxilio-persona", es decir, no es que esté Ella dando algo exclusivamente personal, sino a Alguien, Alguien que es todo eso: que es suyo, pero que es otra persona distinta, individual y diferente, o sea a su Hijo.





    -Entonces, en el Nican Mopohua, ¿La Virgen está confirmando que es Madre de Dios y de los cristianos?

    R= Indiscutiblemente. Afirma ser Madre de "Teotl-Dios", a quien nombra por los títulos que le daban los aztecas, "Ipalnemohuani", "In Tloque Nahuaque", "Teyocoyani", "Ilhuicahua". dice "soy vuestra madre compasiva", y trata a Juan Diego de "noxocoyouh", como se llamaba al hijo menor.

    Ambas son doctrinas de la Iglesia, que reconoce en María a la Madre de Dios y a nuestra Madre espiritual, por ser Madre de Cristo y nosotros el Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia.

    El Nican Mopohua está repleto de indicios de que no fue humano quien "preparó" el Evento Guadalupano, pues en esa época, la figura del evangelizador era el fraile, varón, europeo y estudiado. Aquí quienes evangelizan son una mujer -a pesar de ser la Virgen María-, y un indio laico, recién convertido.
    Este anacronismo lleva ventaja en madurez teológica al pensamiento de la época, y solo hasta el siglo XX la Iglesia admitió en la labor de evangelización y predicación a mujeres y laicos.





    -¿La aparición de la Virgen era sólo para los indios?

    R= No. Aunque el mensaje era para que ellos lo entendieran, también implicaba a los españoles, aunque estos no entendieran -ni pudieran entender-, dicho mensaje. La Virgen afirmó ser madre de todos los moradores "que en esta tierra estáis en uno".

    La alusión implicaba el MESTIZAJE, que es el medio con el que estaban "en uno" los españoles y los indios. Los mestizos eran fruto de un choque cultural, de un trauma, y por lo tanto, causa de vergüenza y humillación para ambos progenitores. María por el contrario, con sus palabras, que corroboraría su imagen, su rostro mestizo, les demostraba que, lo que en ese momento sentían como vergonzoso y humillante, era tan valioso que lo asumía Ella misma.

    Pedir a los indios que aceptaran dicha unión con los españoles, no era forzarlos ni violentarlos, sino todo lo contrario, era restaurar su Antigua Regla de Vida, en la cual, en el mundo, amigos y enemigos son necesarios entre sí para vivir, y lo demostraban con hechos, como atestigua el historiador Pomar y Zurita, quien relata como los aztecas ayudaron a los de Huexotzinco, quienes habían perdido casi todos sus guerreros en combate, enviándoles hombres de varios señoríos para que se restablecieran.





    -¿Qué podemos decir de la actitud del obispo Zumárraga? ¿No resulta demasiado ligera su aceptación del suceso?

    R= Joaquín García Icazbalceta impugna de este modo el relato, diciendo que un varón tan grave y severo como Zumárraga no hubiera procedido "tan ligeramente" en materia de un hecho milagroso.

    Lo cierto es que el relato no da esa impresión. Se sabe por documentos históricos que Zumárraga era inquisidor, severísimo y rayano en la ferocidad, a tal punto que la Corona española sustrajo a los indios de la mano de la Inquisición.
    En la primera entrevista, Zumárraga, haciendo honor a su reputación de riguroso, despide al indio sin más comentarios. Juan Diego lo sabe, se atribuye la culpa, por ser un hombrecillo insignificante, pero ante la repetición de la encomienda de la Señora, busca de nuevo a Zumárraga.

    Esta vez Zumárraga debió interesarse un poco por esa insistencia, y Juan Diego le habló de rodillas y hasta llorando -cosa comprensible dada la fama de Zumárraga-, el obispo somete al indio a un exhaustivo interrogatorio -y podemos imaginarnos lo experto que sería Zumárraga en tal arte-, pero no detecta error palpable en las palabras del indio, y sí muchas afirmaciones de que el mensaje procede de la Madre de Dios.

    Zumárraga entonces pide una señal, pues la palabra de un indio no es suficiente -y menos para la Inquisición-, y al ver que Juan Diego acepta traerle dicha señal con toda naturalidad, ordena seguirlo y vigilarlo.

    Y aún después de ocurrida la estampación en el ayate, Zumárraga investigó la supuesta curación de Juan Bernardino, a quien examinó personalmente. No fue "ligero" su proceder, como vemos.

    Al arrodillarse y pedir perdón a la Virgen, Zumárraga demuestra emoción explicable en un español al ver una imagen de la Virgen, pero no depone su cautela, pues todavía retuvo ese día a Juan Diego, por mucho que este tuviera un tío enfermo.





    -Pero a los indios no se les dieron los últimos Sacramentos durante muchos años, y sin embargo, Juan Bernardino pide un confesor y Juan Diego va a buscarlo, ¿No demuestra esto la falsedad del relato?

    R= Esta objección, planteada también por García Icazbalceta y por numerosos impugnadores de menor categoría, tiene su razón de ser.

    Tanto Motolinía y Mendieta (ya citados), confirman que pasaron muchos años -por falta de ministros y por reservas doctrinales-, sin que se diera a los indios la Eucaristía y la Unción de los Enfermos.

    Pero hay que recordar que hay otro sacramento de curación, la Confesión, y sobre este tema el mismo Mendieta, en Historia Eclesiástica Indiana cap. 41, p. 282, dice lo siguiente:

    "La fe que los indios tuvieron desde el principio de su conversión, y tienen en este sacramento, es para alabar a Dios [..]. Acaecía por los caminos montes y despoblados, seguir a los religiosos mil y dos mil indios y indias, sólo para confesarse, dejando desamparadas sus casas y haciendas. [..] Otros viejos y viejas que apenas se podían tener en pie con sus báculos, y hasta ciegos, se hacían llevar de quince y veinte leguas a buscar confesor. De los sanos muchos venían de treinta leguas, y otros acaecía andar de monesterio en monesterio mas de ochenta leguas buscando quien los confesase."

    Queda como muy probable que la enfermedad de Juan Bernardino fuera el tepiton záhuatl, o sea el sarampión, y Mendieta relata de la epidemia de sarampión que "en el año 31, once años luego de las viruelas", asoló parte del Valle de México.
    Pese a ser más débil que la viruela, el sarampión también causó mortandad en los indios, quienes eran impotentes contra esa y semejantes pestilencias.





    -Bueno, pero hay quienes han dicho que Juan Diego debía ser un gigante, como para llevar una tilma del tamaño de la que hay en la Basílica

    R= Una objección menos fuerte y algo subjetiva. Yo (Jésús Hernández), he visto la tilma en la Basílica, y no me parece especialmente grande; a simple vista parece adecuada para un hombre de tamaño entre 1.70 y 1.80 metros.

    Por lo demás, el suceso aconteció en Diciembre, "cuando arreciaba el hielo", especifica el Nican Mopohua, peor aún si Juan Diego salió todavía de noche, la madrugada del martes, y en el Valle de México donde el invierno suele ser bastante frío, -a mí me ha tocado ver el Paso de Cortés, entre los volcanes, lleno de nieve-. Así que es lógico suponer que Juan Diego no llevaría una tilma diminuta, sino una tilma lo suficiente ancha y grande como para envolverse e ir bien tapado para no tener tanto frío.





    -¿De qué habla la Virgen cuando salió al encuentro de Juan Diego al pie del cerrito?

    R= La Virgen conforta a Juan Diego con palabras similares a las de San Pablo en Romanos 8: 33-39:

    "¿Cabe decir más? Si Dios está a favor nuestro, ¿quien podrá estar en contra? Aquel que no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, ¿cómo es posible que con El no nos lo regale todo ...? [..] Ni muerte ni vida [..] ni creatura otra alguna podrá privarnos de ese amor de Dios, presente en el Mesías Jesús, Señor nuestro..."

    En el Nican Mopohua, encontramos palabras similares, dignas del mismo que inspiró a San Pablo:

    "¿No estoy yo, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?"

    También, leyendo lo siguiente: "Y luego en aquel mismo momento sanó, como después se supo.", no se puede menos de evocar otro hecho, signo y testimonio del mismo hecho salvífico, consignado siglos antes casi con esas mismas palabras: ".. cayó en la cuenta de que era precisamente la hora en que Jesús le había dicho que su hijo estaba bueno. Y creyó él con toda su familia." (Jn. 4, 53.).





    -¿Por qué enviarían Dios y la Virgen FLORES como señal?

    R= Este detalle es de los más interesantes, pues es uno de los principales elementos que excluyen a los europeos de la "elaboración" del Acontecimiento Guadalupano. El autor del mismo, en palabras de José Luis Guerrero, Solamente alguien con total amor y total dominio de la cultura india pudo idear tan asombrosa obra maestra: clara, elocuente, precisa... perfecta, para sus destinatarios, hasta en sus menores detalles... e "invisible" para todos los demás.

    ¿A qué español, o a qué cristiano de ese entonces, (¡O de hoy!) se le hubiera ocurrido jamás en un "Auto Sacramental", ideado ex profeso para convertir renuentes infieles, ni siquiera mencionar la conversión, dedicar apenas pocas líneas a hablar de Dios, ninguna a ninguna propaganda, ninguna a la menor refutación o polémica, y casi la mitad del texto a unas flores!?

    Esta parte, pues, es de tan crucial importancia del punto de vista indio, como irrelevante, o hasta supérflua, del español. Para todo europeo las flores no pasaban, (Ni pasan), de ser un toque decorativo, apropiado, sí, estéticamente, pero sin la menor importancia real. (Zumárraga, su destinatario oficial, se impresiona ante la imagen, pero no se ve que a las flores mismas les haya hecho el menor caso). En cambio para los indios, las flores de Dios, realmente arraigadas y cortadas en la Tierra, en su Tierra, en el mundo del hombre, en el Tlaltípac ( ), constituían la realización de un sueño imposible, la máxima ventura que podía caber al hombre: la comunión efectiva y definitiva con El.

    Desde luego, reconoce el p. Guerrero que hubiera sido más espectacular hacer aparecer las flores delante del obispo, para impresionarlo por completo. Pero en esto la Virgen demuestra dar valor e importancia a México y a los indios, al hacer que las flores broten en suelo mexicano y necesiten ser cortadas por mano de indio y llevadas en una tilma.
    Entre otros, fray Diego de Durán notó de los indios que"son en general estos naturales sensualísimos y aficionados, poniendo su felicidad y contento en estar oliendo todo el día una rosita.."; , en Historia de las Indias de Nueva España e Islas de Tierra Firme, tomo I, Sec. 2a. cap. 6, no. 5, p. 248.

    Para resumir, cito de nuevo al padre Guerrero:

    (Para los indios) Las flores son "sacramento" de Dios. Recordemos que las flores son "corazón y cuerpo", "deleite", "alegría", "riqueza" de Dios, que "provienen de su casa, del interior del cielo", por lo cual, su presencia en nuestro mundo es una presencia de El, que se agradece, reverencia y estima, lamentando sólo que sea tan frágil y pasajera, que ya "flores que duren en mis manos.. ¡jamás las produce aquí la primavera!". Por eso su desbordante interés, por eso "se les pasaba la vida en flores", y por eso es tan magistral inculturación el hecho -aparentemente tan intrascendente- de que María mande flores como "la prueba, la señal".

    Da fe de la importancia de las flores en el pensamiento indígena León-Portilla, en La Filosofía Náhuatl, Durán, a quien ya citamos, basta leer también los textos que cita ángel Ma. Garibay en Historia de la Literatura Náhuatl, para notar de inmediato el aprecio sagrado de los indios a las flores.





    -¿Por qué tanta insistencia en llevar el mensaje al Obispo Zumárraga?

    R= El p. Guerrero comenta muy atinadamente este punto. Otra vez aquí se manifiesta la genialidad sobrehumana de quien "inventó" el asunto guadalupano, resolviendo un problema virtualmente imposible para los hombres.

    Y es que los indios rechazaban la doctrina cristiana porque los españoles daban contratestimonio de su misión. Se cometieron muchos abusos con los indígenas, muchas injusticias, total intolerancia e incomprensión, la cultura indígena tenía que ser destruida, por ser depósito de idolatría. Los indígenas se mostraban tan renuentes a abandonar su cultura, protestando calladamente contra lo que para ellos era una dolorosa traición por parte de Ometéotl, a quien siempre habían sido fieles, llegando incluso al auto-genocidio, como testimonia Zurita.

    Esto planteaba un peliagudo problema, ¿Cómo convencer a los indios de que -pese a su intransigencia e incomprensión-, los españoles y los frailes eran los predicadores de la Verdad?, ¿Cómo hacer para que los indios, con criterios indios, entendiesen, aceptasen y asimilasen el verdadero papel, la verdadera importancia, la dignidad, la imprescindibilidad de sus evangelizadores humanos, sin negar que fuesen limitados e intolerantes, pero sin opacar ni tergiversar su autoridad eclesiástica?

    Dios, además, tenía que cumplir su promesa, pues había prometido auxiliar a los que predicarían el Evangelio, ".. no se preocupen por lo que van a decir o por cómo lo dirán; porque no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre quien hable por su medio." (Mt. 10, 19), y, a través de Su Madre, proporciona una solución perfecta:

    Las flores no son para Juan Diego, sino para el Obispo; la Virgen le ordena rigurosamente no desplegar su tilma sino ante el obispo. Esto impediría a Juan Diego proclamar que llevaba las flores divinas, las flores-señal, ante otros indígenas, y así, las flores llegan al Obispo, quien con ello, quedaba totalmente acreditado ante los indios, pues había recibido nada menos que las flores de Dios, la señal divina, la manifestación de Dios LE ERA ENTREGADA por la Madre de Ometéotl, y esto lo investía de inmediato de la autoridad divina en la que antes poco o nada creían los indios.




    Los análisis del padre Guerrero son muy interesantes y acertados. Recomiendo calurosamente el total del libro El Nican Mopohua, Un intento de Exégesis, del que he sintetizado los puntos más destacados, a mi juicio.

    Y gracias al padre Guerrero, por este trabajo suyo, que ayuda a entender y apreciar con gran entusiasmo el Acontecimiento Guadalupano, el Nacimiento de México y al mismo México que Su Santidad Juan Pablo II llamó SIEMPRE FIEL.

    En el siguiente capítulo, ¿Qué DICE el Nican Mopohua?, podrán los lectores leer el texto del Nican Mopohua en español y náhuatl, y podrá verse el mensaje de la Virgen María a sus hijos indios, con todas sus letras.


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    Bibliografía:



    GUERRERO ROSADO José Luis, El Nican Mopohua, un Intento de Exégesis, Edición digital de la Basílica de Guadalupe, en www.virgendeguadalupe.org.mx

    JUNCO Alfonso, Un radical problema guadalupano, Edit. JUS, 3a. Ed. 1971

    LEÓN-PORTILLA Miguel, Tonantzin Guadalupe, pensamiento náhuatl y mensaje cristiano en el Nican Mopohua, Fondo de Cultura Económica, 2002

    LÓPEZ BELTRÁN Lauro, La Protohistoria Guadalupana, Edit. JUS, 1a. Ed. 1976

    ROJAS SáNCHEZ Mario, Nican Mopohua. D. Antonio Valeriano, Centro de Educación y Estudios Guadalupanos de Puebla, 1988

    VELAZQUEZ Primo Feliciano, Nican Mopohua, Obra Nacional de la Buena Prensa s/fecha