¿La Angustia de la Salvación Católica?
¿O eso dice Daniel Sapia?

Por Jesús Hernández


Debido al anticatolicismo que pulula en la Web, los católicos fieles a la Iglesia estamos obligados a dar cuenta de nuestra Fe y a corregir (lo que hubiera que corregir), de lo que algunas personas dicen y enseñan sobre LO QUE ELLOS entienden por doctrina católica.

Estas personas proporcionan maravillosas oportunidades a los apologistas católicos para conocer mejor y amar más la doctrina católica, amén de encontrar respuestas y argumentos para refutar errores contra la fe.
Una de estas personas, es el protestante Daniel Sapia, persona ya conocida por este sitio, quien periódicamente publica artículos anticatólicos, muchos de los cuales ni siquiera merecen comentarios. Pero de vez en cuando, alguno de sus artículos mueve a RESPONDER, precisamente porque el error va más sutil y menos directo, y por lo tanto, más engañador.

Este es el caso de la presente entrega, titulada por Daniel Sapia como "La Angustia de la Salvación Católica"., y que vamos a comentar.
Los comentarios de Sapia se escribirán en AZUL, y los de un servidor se intercalarán en ROJO




La Iglesia Católica Romana enseña en su teología que cualquiera que muera en pecado mortal (pecado grave [1]) sin confesión y absolución, o al menos sin arrepentimiento sincero, sufrirá las penas eternas del Infierno (sin importar cuán devoto y obediente haya podido ser a lo largo de su vida).

«Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de El para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra "infierno".» (Catecismo N° 1033) [2]

Para cualquier fiel que sea consciente de lo que la Iglesia define, la circunstancia no deja de ser angustiante, habida cuenta de la posibilidad de, tal vez, sufrir una muerte repentina y fulminante, que le impida en algún último segundo, al menos ensayar un arrepentimiento sincero de el/los pecado/s graves cometidos desde la última confesión (si la hubo).

Para empezar, tenemos un punto interesante, un católico devoto y obediente difícilmente va a estar en pecado mortal por mucho tiempo. Si es devoto y obediente a los preceptos de Cristo, es ya difícil que esté en Pecado Mortal.
Pero aún en el extraño caso de que lo estuviera, ¿Cuánto tiempo duraría en estado de Pecado Mortal?; indudablemente se arrepentiría casi al momento de haberlo llevado a cabo, y si muere antes de confesarse, YA ARREPENTIDO, entonces teniendo la intención de confesarse cuanto antes, pero siéndole imposible hacerlo, NO IRÁ AL INFIERNO, ciertamente.




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En base a lo determinado por la Jerarquía de la Iglesia Católica Romana podemos inferir que si usted (Católico/a) faltó a Misa el pasado Domingo sin causa justificada, y no confesó y fue absuelto de ese pecado grave (o de cualquier otro), o al menos no se arrepintió sinceramente de haberlo cometido, si muere en este preciso momento, de ordinario su destino eterno es el Infierno. Así de simple.

Ir a Misa es uno de los preceptos más importantes para todo católico que se considere FIEL y DEVOTO. Tan importante, por lo menos, como es el "servicio" que se da en las iglesias protestantes.
Reiteramos lo mismo; un católico preocupado por su salvación, y que AME A DIOS, díficilmente va a dejar de ir a Misa, y en caso de que por un descuido no vaya (injustificadamente), se arrepentirá DE INMEDIATO.




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¿Qué define entonces la Iglesia para evitar este tremendo y permanente riesgo? Pues, define un procedimiento que (indirecta pero eficazmente) ata al fiel católico a depender de ella, al tener que acudir por sus servicios tan asiduamente como desee preservarse libre de la causa condenatoria (pecado mortal) que porta.

Para que todo/a Católico/a pueda “estar a resguardo” de este triste e indeseado final, es que la Iglesia manda practicar lo más frecuentemente posible la confesión de pecados ante un sacerdote ordenado [4], el cual actuando como juez [5], está autorizado a dar la absolución en el nombre de Dios, y de esta manera este fiel podría estar tranquilo por si es sorprendido por alguna desgracia (por lo menos, hasta el siguiente pecado grave cometido). De esta forma, la Iglesia no hace más que generar una férrea dependencia del fiel hacia el clero-Institución, entre el reo y el juez que lo puede absolver, quien poseería los medios para librarlo (al menos momentáneamente) del terrible e indeseado final que le aguarda...

Sapia tiene una curiosa visión de la Iglesia. El sacerdote no nos juzga, pues ese no es su papel. El sacerdote evalúa nuestros pecados, y dependiendo de cuáles sean los mismos, nos aconseja y nos orienta. El sacerdote actúa como PASTOR, no como VERDUGO, y me parece extraño que una persona que estuvo 32 años en el catolicismo (no muy buenos, por cierto), tenga una imagen tan deformada de lo que es la Confesión.

El católico no está más "atado" a la Iglesia Católica, de lo que está "atado" un enfermo de gravedad a un Hospital. La Iglesia fue instituida por Cristo, precisamente para enseñarnos (Mateo 28:26-29), para bautizarnos (Marcos 16:16), y para PERDONAR LOS PECADOS (Juan 20:23), no "en lugar" de Dios, sino en Su nombre.

Para San Pablo, la Iglesia y sus ministros son "embajadores de Cristo, como si Dios os exhortase por medio de nosotros" (2 Corintios 5:20).
Por supuesto, este no es el concepto de Iglesia que tienen los protestantes, pero los católicos no tienen la culpa de que algunos protestantes identifiquen a la Iglesia descrita por la Biblia, como "la Gran Ramera".


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De esta manera, la Iglesia tanto legisla sobre el riesgo de condenación eterna como sobre la manera de evitarlo, al recurrir a ella. Una excelente estrategia, a través del miedo, para generar, edificar y solidificar su poder temporal sobre la feligresía.


Es bien conocida por los apologistas católicos, la visión paranoica que tienen algunos protestantes, sobre la Iglesia, y en general, sobre el catolicismo. Vale la pena aclarar ciertas cosas:

-Si Cristo instituyó en Su Iglesia el poder de perdonar los pecados, está claro que sólo recurriendo a la Iglesia alcanzamos el mismo, PORQUE CRISTO, Y NO LA IGLESIA, ASÍ LO DECIDIÓ.

Para los protestantes quizá las decisiones de Cristo no tengan mayor importancia, pero no es el caso de los católicos.

¿El miedo? La Iglesia advierte sobre el peligro de condenación, COMO CRISTO LO HIZO. ¿Acaso Cristo también "se valió del miedo" cuando anunció que los pecadores se condenarían?
¿Se valió San Pedro del miedo cuando escribió que "el justo a duras penas se salvará"? (1Pedro 4:18)



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En definitiva: La Iglesia me impone la carga, diciendo que si muero en pecado mortal no absuelto voy al Infierno (por más fiel devoto que haya sido en mi vida).


Pero ya dijimos que alguien FIEL Y DEVOTO se arrepiente de inmediato, o casi de inmediato, y en todo caso, un acto de contricción perfecta, es decir, sincero pesar, arrepentimiento verdadero y deseo del perdón de Dios alcanza EL PERDÓN DE LOS PECADOS si no se puede uno confesar con un sacerdote.

Sapia cita en sus artículos el Catecismo de la Iglesia Católica, pero lo hace de manera acomodaticia, colocando numerales aislados de su contexto, y por lo tanto, insuficientes para comprender la doctrina de la Iglesia. Igualmente, OMITE CONVENIENTEMENTE los numerales que precisamente contradicen su tesis.
Teniendo esto en cuenta, veamos algunas citas interesantes:

1452: Cuando brota del amor de Dios amado sobre todas las cosas, la contricción se llama "contricción perfecta" (contricción de caridad).
Semejante contricción perdona las faltas veniales; obtiene también el perdón de los pecados mortales, si comprende la firme solución de recurrir tan pronto SEA POSIBLE a la confesión sacramental.

CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA



1037
: Dios no predestina a nadie a ir al infierno. Para que eso pase, es necesario una aversión voluntaria a Dios (un pecado mortal), y PERSISTIR en él hasta el final.. En la liturgia eucarística y en las plegarias diarias de los fieles, la Iglesia implora la misericordia de Dios, que quiere que "nadie perezca, sino que todos llegen a la conversión" (2Pedro 3:9)

CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA

Y quien persiste en el pecado, NO PUEDE SALVARSE, y esto ni siquiera es cosa de la Iglesia Católica, sino de Cristo Jesús:

"No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero."

(Apocalipsis 21:27)


Añade Sapia: La Iglesia me impone la carga, diciendo que si muero en pecado mortal no absuelto voy al Infierno

ESTO ES FALSO: La absolución sólo es necesaria si es factible. De haber una imposibilidad DE ORDEN MATERIAL, como es la muerte, la contricción perfecta, es decir, verdadero arrepentimiento y sincero pesar de haber ofendido a Dios, BASTA PARA ser perdonado.

Al respecto escribe el p. Jorge Loring, en su libro Para salvarte:

"Cuando uno, en peligro de muerte, está en pecado grave y no tiene cerca un sacerdote que le perdone sus pecados, hay obligación de hacer un acto de contricción con propósito de confesarse cuando pueda. El acto de contricción le perdona sus pecados, y si llega a morir en aquel trance, se salvará.

¿Por qué Sapia OMITE los numerales citados?


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Pareciera que no existe alternativa. Las palabras de la Sra. Fernández Criado no dejan lugar a dudas: "recurrir a la confesión cuántas veces se caiga en pecado", lo cual tampoco es garantía absoluta DE NADA, pues la muerte nos podría alcanzar de camino al confesionario mismo...

Si se va camino del confesionario, YA SE TIENE el acto de contricción (o en su defecto atrición), se tiene propósito de enmienda y además, propósito de confesarse.
De ahí que alguien que muera, camino al confesionario, se salvaría por su disposición y decisión para confesarse, siéndole imposible hacerlo.

Ni Cristo ni Su Iglesia piden imposibles, pero para Sapia, pareciera que la Iglesia acumula obstáculos para la salvación de los fieles, siendo todo lo contrario: la Iglesia da todas las facilidades (incluyendo las indulgencias plenarias), y la Iglesia, que cree en la misericordia de Dios, cree que quienes mueran en pecado leve (venial), no se condenan, sino que pasan por una purificación temporal en el Purgatorio, y de ahí su siguiente (y último) destino, es EL CIELO.

Por supuesto, quienes pecan reiteradamente, sin ningún arrepentimiento, se condenarán (¡claro!), y esto no lo dice la Iglesia, sino la Biblia.
Para Sapia, la Iglesia debería NEGAR TAL VEZ la condenación de todas las personas, pero, ¿No creen los protestantes en la condenación?

Por supuesto que creen en ella, y facilonamente, suponen que la creencia intelectual (sola fe) en Cristo, ya es suficiente garantía de salvación, en contra de Apocalipsis 21:27, y en contra del Evangelio de Cristo, que pide MÁS QUE ESO, para salvarse.




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Esto que acabamos de ver puede generar en el fiel Católico 2 actitudes: indiferencia o angustia. No podría existir una tercera, supuestamente de paz y confianza en lo decretado por la Iglesia, habida cuenta de la innegable realidad de que, como mencionamos, la muerte nos puede llegar cuando menos lo suponemos

Yo he conversado muchas veces con Daniel Sapia, y en muchas ocasiones, él pretendía decirme CÓMO ME SENTÍA YO, atribuyéndome "angustia", "tormento", "patología", etc., etc.
Para Sapia, quien no piensa como él padece de "falta de paz en el corazón" [1] , y dialogando conmigo, varias veces me decía "que por favor no me atormentara"... no sé, como si yo estuviera afligido, desesperado, bajo un trauma psicológico...(!!!)

Y esto es una de las cosas que hacen más difíciles los diálogos con Sapia: Su actitud de pretender saber (y anunciarle a los demás), los personales sentimientos de sus interlocutores, como si él leyera las mentes.

Sapia establece que el católico no puede sentirse en paz y confianza según lo que enseña la Iglesia. Pero casos vivos desmienten su "dogma", porque yo, siendo católico, me siento en perfecta PAZ y CONFIANZA respecto de lo que la Iglesia enseña.
Me salvaré si vivo y obro conforme a la doctrina de Jesucristo: eso es suficiente para sentirme en paz y confianza, sin sujetarme a que Sapia diga que "no puedo sentirme así".



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Si como Católico/a, al leer este escrito usted no ha podido evitar sentir angustia, no desespere, pues la Biblia puede acercarle una palabra de tranquilidad: Dios no le ha dejado sólo/a.

Pues bien; aquí quedan claras las intenciones de Sapia: Mostró algunas citas de católicos, o bien del Catecismo, con el expreso fin de ANGUSTIAR a su lector católico, y a continuación, proporcionarle como "antídoto" contra dicha angustia, una interpretación protestante de textos bíblicos. Significa que no vienen versículos bíblicos solamente, sino acompañados de la "lógica" del sr. Sapia.


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Querido/a amigo/a Católico/a, quien nos justifica ante Dios Padre no son nuestras obras, ni siquiera nuestras "confesiones de pecados". Quien nos justifica ante el Eterno Dios es el sacrificio redentor de Cristo, apropiado (hecho propio) para nuestra vida por medio de la Fe en Él. Si este paso de fe que hemos dado ha sido realmente honesto y sincero, y la regeneración espiritual en Cristo te ha convertido en NUEVA CRIATURA, hijo de Dios por Su gracia (Juan 1:11-13), no existe NADA que pueda arrebatarte esa Justificación.

Para Sapia, y para muchos protestantes, PECAR NO ES PROBLEMA: La justificación recibida una vez, no se pierde, por muchos pecados que se cometan.

Y así, caso solucionado: Basta ponerse bien con Dios una vez en la vida, quedar justificado, y si se vuelve a pecar, ya no hay problema, porque en teoría, la justificación no se pierde....

¿Pero qué dice la Biblia al respecto? Primeramente, la Biblia nos presenta ejemplos, donde hubo quienes tenían la Gracia y la perdieron: los ángeles caídos, nuestros primeros padres, Judas Iscariote y el propio San Pedro cuando negó a Cristo.

"Pero si el justo se aparta de su justicia y comete el mal, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, ¿vivirá acaso? No, no quedará ya memoria de ninguna de las obras justas que había practicado, sino que, a causa de la infidelidad en que ha incurrido y del pecado que ha cometido, morirá." (Ezequiel 18:24)

"Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.» (Mateo 26:41)

"Así pues, el que crea estar en pie, mire no caiga.» (1Corintios 10:12)

Bien dice el Concilio de Trento, que la justificación obtenida puede perderse, y se pierde, si se comete un pecado grave alejándose de la vida de la gracia.

El sacrificio de Cristo no es un "cheque en blanco", con el cual, pecado cometido, pecado automáticamente perdonado, sin necesidad de más.



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No existe NADA que pueda borrar el Sello puesto por Dios.

Sin duda alguna, DIOS PUEDE BORRAR su propio sello: La gracia no es un "sello" sino un estado. Se está en gracia, o no se está en gracia. La gracia no es comprada, de modo que "no se nos pueda quitar". La gracia se gana y se pierde, y de ahí la exhortación de Cristo "velad y orad para que no caigáis en tentación".


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Por supuesto, esto no pretende significar que no debamos confesar nuestros pecados a Dios, con honesto arrepentimiento, y acudiendo al Trono de la Gracia por fortaleza para no volver a caer.

Pero, si tenemos un "sello imborrable", la lógica exige que el arrepentimiento sea INNECESARIO. Aparece aquí una de las muchas contradicciones protestantes: ¿Hace falta o no hace falta el arrepentimiento?
¿Basta la fe, o se requiere arrepentimiento?
Si no se nos puede borrar la justificación, ¿Para qué perder el tiempo arrepintiéndose?




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Si has aceptado la enseñanza de la Iglesia Católica Romana, sabes que ya no podrás estar seguro/a de tu destino eterno, aunque te esfuerces por ser fielmente obediente a sus imposiciones y enseñanzas. SIEMPRE existirá la posibilidad de que, conforme al "método de salvación" que la Iglesia Católica enseña, te falten esos segundos de paz para confesar a Dios tus últimos pecados cometidos, requisito sin el cual tu/s pecado/s mortal/es permanecerán en tu vida (privándote de la necesaria Gracia Santificante), gracias a lo cual tu destino eterno quedará sellado: el Infierno.

Seguro de su destino no está nadie, a menos que Dios se lo haya revelado ex-profeso. La Biblia no dice que cualquiera puede estar seguro de ser salvo. La verdadera vida cristiana consiste más que en simplemente creerse "marcado por un sello imborrable", y despreocuparse de ahí en adelante. La Iglesia proporciona suficientes "armas" para estar en paz con Dios y dispuesto a someterse a Su Voluntad (y no a la de la Iglesia, sr. Sapia).


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El Evangelio de Dios te ha sido predicado, y ya no podrás presumir de Su ignorancia.

Pues... ¿Quién en sus cabales "presumiría de su ignorancia"???

Ah, el sr. Sapia no se conforma con hablar de la ANGUSTIA de los católicos, sino que también de sus "presunciones".




Comentarios finales:

El sr. Sapia no nos muestra testimonios de católicos "angustiados".
Sabemos que muchos católicos pueden angustiarse, pero no es el caso de todos: Yo, personalmente, no siento ninguna angustia ante el panorama de salvación que me enseña la Iglesia Católica.
Me preocupo y me esfuerzo por alcanzar la vida eterna, pero con FE, ESPERANZA Y CARIDAD (Virtudes Teologales), y no con "angustia".

Ya se ha dicho que Sapia presume que los católicos están atormentados, afligidos, desesperados, en pocas palabras, que viven un infierno en la tierra... y lo supone sin más respaldo que sus propios prejuicios anticatólicos.

Quizá él, siendo católico, se vio asediado por la angustia y el temor, y por eso supone la misma situación para el resto del catolicismo, algo que ciertamente, no tiene garantías de confiabilidad.

La parábola de las cinco doncellas prudentes y las cinco doncellas imprevisoras (Mateo 25:1-13), nos pone sobre aviso con estas palabras: Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.

¿Cumplen eso los protestantes?
¿Velan?
¿O se sienten salvos, y por lo tanto, sin necesidad de apuros?

Si no pueden perder la justificación que (supuestamente) ganaron, entonces no tienen que velar, y no tienen por lo tanto, que obedecer este aviso de Cristo: VELAD.

Anhelo que el sr. Sapia entienda que no es precisamente "angustia" lo que siente el fiel católico.
En el amor al prójimo
Jesús Hernández


Daniel Sapia ya respondió a este comentario, y publicó una "contrarrespuesta", misma que yo también respondí: 2ª respuesta sobre "La Angustia de la Salvación Católica"




SEA PARA GLORIA DE DIOS



[1] En su sitio web, Daniel Sapia tiene una sección en la cual publica correos que ha recibido de parte de sus lectores, a los cuales clasifica: están los que le escriben a favor, y los que le escriben en contra. ¿Y qué dice Sapia de estos últimos?
Veámoslo mediante la página inicial de su sección de correos recibidos: