Antes de iniciar con esta segunda respuesta, quiero confesar al lector el alejamiento que tuve del tema.
En efecto, entre mi 1ª respuesta al sr. Sapia, y los comentarios que hizo Sapia al respecto, me ausenté de mi lugar de residencia, llendo a Misión de Semana Santa, y por lo mismo no tuve acceso a Internet.
Una vez regresando a mi hogar, ya tenía Internet, pero lo que me faltaba era tiempo, pues estaba dedicado a construir este sitio nuevo.
Y por si esto no fuera poco, terminando con el sitio se dio la elección de Su Santidad Benedicto XVI como Papa, y por este motivo me concentré más en ese histórico tema, que en el de la "angustia" de la salvación católica. A Sapia le respondí -en estos días-, sobre sus suspicacias acerca del Cónclave, pero esto -claro- era otro tema.
Y sinceramente, no estoy acostumbrado a que Daniel Sapia me responda., recuerdo que en algunas ocasiones, conversando en Foros de Debate, Daniel Sapia hacía caso omiso de mis comentarios sobre sus mensajes, limitándose a decirme "gracias por tus comentarios". No ha respondido a otros contenidos de este sitio web que responden a artículos suyos, y en general, su actitud es de ATACAR pero no RESPONDER mucho a la defensa que presenten apologistas católicos. En fin, fue para mí algo fuera de lo común recibir la noticia de que Sapia había hecho una excepción, respondiendo a la crítica que yo había hecho de su nueva idea, la "Angustia de la Salvación Católica".
Lo que supongo es que para Sapia este tema de "La Angustia", es bastante significativo, y lo digo por que lo coloca entre los "artículos recomendados" que cita en la página index de su sitio, y porque entre los correos que publica, está uno que sostuvo con una católica precisamente sobre "La Angustia".
Enhorabuena, pues parece que lo que uno escribe ya empieza a llamar la atención de Sapia, lo suficiente para que se moleste en contestar. Yo no tengo inconveniente en seguir desarrollando el tema, en comentarlo y estudiarlo, y -cómo no- en retractarme de errores que pueda yo cometer.
El tema ahora va a tener CUATRO corrientes de diálogo, pues la primera es el artículo original de Sapia, la segunda es mi 1ª respuesta, la tercera es la contrarrespuesta de Sapia, y la cuarta es -finalmente- mi 2ª respuesta. Para no hacer pesado el tema al lector, sólo consideraré las tres últimas corrientes, es decir, mi comentario, el contra-comentario de Sapia, y mi comentario a su contra-comentario.
Los resaltados son de Daniel Sapia -excepto los de mi 2ª respuesta.
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Jesús Hernández:
Para empezar, tenemos un punto interesante, un católico devoto y obediente difícilmente va a estar en pecado mortal por mucho tiempo. Si es devoto y obediente a los preceptos de Cristo, es ya difícil que esté en Pecado Mortal. Pero aún en el extraño caso de que lo estuviera, ¿Cuánto tiempo duraría en estado de Pecado Mortal?; indudablemente se arrepentiría casi al momento de haberlo llevado a cabo, y si muere antes de confesarse, YA ARREPENTIDO, entonces teniendo la intención de confesarse cuanto antes, pero siéndole imposible hacerlo, NO IRÁ AL INFIERNO, ciertamente.
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Daniel Sapia:
Desde el comienzo mismo Jesús Hernández equivoca en 2 oportunidades el sentido de artículo que critica. Cuando hablo de "devoto y obediente" lo hago en pasado, remarcando la poca importancia de una posible actitud histórica de compromiso con la Iglesia. Nótese que digo "haya podido ser a lo largo de su vida" (y lo hago al final, como acotación, entre paréntesis); Hernández cita mal y dice -"Si es devoto y obediente..." Puede parecer lo mismo, pero son ideas distintas.
Luego, parado sobre su premisa (aunque no es la idea en el original), afirma que "indudablemente" este fiel devoto y obediente "se arrepentiría casi al momento" de haber pecado. En realidad, lo único que es indudable es que Hernández se afirma sobre una mera suposición, la cual incluso ella misma no deja afuera el riesgo que el artículo original pretende transmitir, ya que Hernández mismo dice "casi al momento", dejando abierta la posibilidad de una muerte repentina durante el tiempo que dure ese "casi", con el mencionado destino indeseable, a pesar de la devoción y obediencia que este fiel pudo haber profesado. Al final del párrafo, desde que menciona el ARREPENTIMIENTO, el comentario carece de utilidad, pues esa circunstancia es ya considerada en el artículo fuente.
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RESPUESTA: Indudablemente. Estamos hablando de personas distintas. Yo hablo de un católico REALMENTE DEVOTO Y FIEL, que lo sea al momento de morir, no de alguien que "lo haya sido", antes, quizá hace mucho tiempo.
Dice Sapia que "el habla en pasado", pero yo hablo en PRESENTE, en el presente de cuando le llega la muerte al fiel católico.
Y lo mío no es "mera suposición", como critica Sapia. Sé que un fiel católico, consciente de lo que es el pecado y el castigo que el pecado acarrea, no se permitiría a sí mismo tener la mancha de pecado, sin -al menos-, un sincero e inmediato arrepentimiento del pecado cometido.
Si Sapia considera a personas que mueren sin arrepentirse, pues tal vez sí sea angustiosa su muerte, que NO LO ES en el caso de los fieles y devotos católicos.
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Jesús Hernández:
Ir a Misa es uno de los preceptos más importantes para todo católico que se considere FIEL y DEVOTO. Tan importante, por lo menos, como es el "servicio" que se da en las iglesias protestantes. Reiteramos lo mismo; un católico preocupado por su salvación, y que AME A DIOS, díficilmente va a dejar de ir a Misa, y en caso de que por un descuido no vaya (injustificadamente), se arrepentirá DE INMEDIATO.
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Daniel Sapia:
Hernández pareciera que centra sus argumentos sobre un tipo específico de católico (fiel y comprometido) cuando en el artículo que critica se mencionó no sólo en tiempo pasado sino meramente como una de las alternativas posibles, con la intención de resaltar hasta quienes (los comprometidos y fieles) se encontrarían en riesgo de perdición eterna, conforme la teología de la Iglesia Católica define y enseña.
Nuevamente y sin ninguna certeza al respecto, insiste con que el católico fiel y devoto -"se arrepentirá DE INMEDIATO". Aquí ya ni siquiera coloca el verbo en condicional (como sucedió en el párrafo anterior) sino que lo declara ya como una verdad inamovible. No niego que este pueda ser un ansiado anhelo de mi interlocutor respecto al proceder del "católico devoto pecador", ni siquiera pongo en duda que pueda ser su personal proceder ante tales circunstancias. Pero de allí a suponerse con autoridad para definir lo que haría CADA UNO de los miles de católicos "fieles y comprometidos" luego de cometer CADA pecado grave, me parece como demasiado...
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RESPUESTA: Ciertamente yo hablo del católico fiel, devoto, interesado en su propio destino. No voy a hablar de lo "angustioso" que pueda ser el proceso de salvación para aquellos a quienes dicho proceso ni siquiera les interesa.
Si nos vamos a eso, ¿Qué tan "angustioso" es para los PROTESTANTES que no son fieles y devotos, preguntemos?
El meollo del asunto es este: ¿Es angustiosa la salvación católica? ¿Sí o No?
La Iglesia promueve y ensalza la conducta de quienes MERECEN el nombre de católicos, como Cristo pide santidad a TODOS. Luego el proceso de salvación se aplica a QUIENES SE SALVAN, NO A QUIENES SE CONDENAN. Y quienes se salvan, forzosamente debieron arrepentirse de sus pecados.
¿Cómo puede ser angustioso un proceso de salvación? Si alguien se salva... ¿Qué "angustia" puede sentir...?
Y yo no siento ningún "ansiado anhelo" al respecto, más de lo que Sapia "ansía" o "anhela" sobre sus correligionarios protestantes. Cristo quiere que TODOS se salven, y yo -simplemente- quiero lo que Cristo quiere, por eso soy cristiano.
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Jesús Hernández:
Sapia tiene una curiosa visión de la Iglesia. El sacerdote no nos juzga, pues ese no es su papel. El sacerdote evalúa nuestros pecados, y dependiendo de cuáles sean los mismos, nos aconseja y nos orienta. El sacerdote actúa como PASTOR, no como VERDUGO, y me parece extraño que una persona que estuvo 32 años en el catolicismo (no muy buenos, por cierto), tenga una imagen tan deformada de lo que es la Confesión.
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Daniel Sapia:
Veamos de qué lado se ve la "imagen deformada".
La aclaración innecesaria de que "el sacerdote no actúa como VERDUGO" corre por cuenta de Jesús Hernández. En mi escrito jamás siquiera insinué tal cosa, para que ahora sea mencionada...
Atendiendo al comentario acerca de mi "curiosa visión de la Iglesia", digo que está fuera de dudas que el confesor bien puede, además, aconsejar y orientar al reo de pecado acerca de las maneras de evitar caer nuevamente en la falta, alentándolo a perseverar en la santidad. Pero ello no quita los atributos de JUEZ que este sacerdote confesor ciertamente posee por sobre las actitudes y circunstancias que debe sopesar, para poder, luego, indicar la penitencia y dar la absolución...
Ya que posteriormente Jesús Hernández cita palabras del Presbítero Jorge Loring, yo me permito citar las propias del Presbítero Fernando Carballo, publicadas en su libro "Protestantismo y Biblia" (con licencias eclesiales), página 140 donde afirma: -"[El Sacerdote] escucha simplemente lo que se le expone, pregunta -como juez que es-, sobre las circunstancias agravantes o atenuantes de las culpas que el penitente confiesa, y luego -como representante de Dios-, da el perdón; y como médico del alma da el consejo y el tratamiento espiritual correspondiente..".
Podemos también citar uno de los ANATEMAS del Concilio de Trento, para demostrar el sentido de "acto judicial" que conlleva la absolución sacramental que da el sacerdote: "CANON IX «Si alguno dijere, que la Absolución sacramental que da el sacerdote, no es un acto judicial, sino un mero ministerio de pronunciar y declarar que los pecados se han perdonado al penitente, con sola la circunstancia de que crea que está absuelto;...sea excomulgado.» [8]
Recordemos que Hernández había dicho: -Sapia tiene una curiosa visión de la Iglesia. El sacerdote no nos juzga, pues ese no es su papel.." Pues, mi visión es tan curiosa como la de las fuentes citadas.
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RESPUESTA: Correcto. Aquí si quiero reconocer un ERROR de mi parte. No supe expresar bien lo que quería decir. Efectivamente la Confesión es un ACTO JUDICIAL.
Para dar una idea de lo que quise decir, me pregunto sinceramente si hay algún católico que se sienta "juzgado" al Confesarse. En realidad, el propio juicio sacramental de la Confesión ES DISTINTO a cualquier acto judicial análogo. Aquí el Juez no sólo es imparcial, sino que simplemente nunca condena, y el católico va a Juicio por propia voluntad, no obligado por ninguna Policía o ministerio público.
Quisiera yo saber si algún católico al confesarse se siente como reo ante el juez, temiendo el inexorable fallo y el consiguiente golpe del martillo que sella una sentencia.
De ese modo espero aclarar el sentido de mis palabras; que el Sacramento de la Confesión, tan lleno de Perdón, de Paz y de Consejo, no le da al confesante la sensación de estar siendo sometido a juicio, sino en todo caso, a un baño espiritual de perdón y de renovación.
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Jesús Hernández:
El católico no está más "atado" a la Iglesia Católica, de lo que está "atado" un enfermo de gravedad a un Hospital. La Iglesia fue instituida por Cristo, precisamente para enseñarnos (Mateo 28:26-29), para bautizarnos (Marcos 16:16), y para PERDONAR LOS PECADOS (Juan 20:23), no "en lugar" de Dios, sino en Su nombre.
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Daniel Sapia:
Muy buen ejemplo que deja muy en claro que la salud (espiritual) del fiel católico depende entonces de la Institución, específicamente del obrar que sus ministros puedan aplicar sobre los enfermos (espirituales).
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RESPUESTA: Sapia pareciera no haber leído -o entendido- lo que escribí. El católico no depende "de la Institución", sino de CRISTO, a través de la Iglesia.
Me parece que dije las cosas con suficiente claridad como para ser entendidas por gente atenta. Sapia simplemente desvía el significado, e ignorando mi explícita aclaración de que la Iglesia no ABSUELVE en lugar de Cristo sino en su nombre, se saca de la manga la "dependencia" que según él hay entre el católico y "la Institución"
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Jesús Hernández:
Para San Pablo, la Iglesia y sus ministros son "embajadores de Cristo, como si Dios os exhortase por medio de nosotros" (2 Corintios 5:20). Por supuesto, este no es el concepto de Iglesia que tienen los protestantes, pero los católicos no tienen la culpa de que algunos protestantes identifiquen a la Iglesia descrita por la Biblia, como "la Gran Ramera".
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Daniel Sapia:
Aunque esta opinión no viene al caso, igualmente la comento. "Embajadores" son aquellos que portan las palabras del Cristo, no los que enseñan y definen para fruto propio otros evangelios (Gálatas 1:8), mezclados con un poco de Biblia y mucho de tradición incomprobable. Además, El concepto de Iglesia que poseen los Cristianos Evangélicos corresponde, según la Biblia revela, a la iglesia de Cristo, no a la Institución Católica Romana. El tema de "La Gran Ramera", o sea, la que usurpa el lugar de la verdadera Esposa de Cristo, no es un tema que tenga que ver con este intercambio.
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RESPUESTA: Si esta opinión "no viene al caso", entonces NO ENTIENDO POR QUÉ SAPIA LA COMENTA. Cuando yo, intercambiando opiniones sobre un tema, me encuentro con otro que -según mi criterio- no viene al caso, simplemente ignoro los comentarios.
A Sapia parece que no le importa que el tema de la Gran Ramera "no venga al caso", puesto que también lo comenta. Y venga o no venga a cuento en el intercambio, si Sapia responde a temas secundarios, pues yo también los comentaré, y si es necesario insistir en algunos puntos, insistiré.
Primeramente, ¿Cómo se determina QUIÉN (ES) "portan las palabras de Cristo"?
¿Cómo demuestra Sapia que la Tradición en la que cree la Iglesia Católica es "incomprobable"?? Aquí Sapia simplemente da a su lector un calificativo, independientemente de si hay pruebas o no de lo que afirma.
Por otro lado, si los protestantes reconocen una "Iglesia de Cristo", me gustaría saber CUÁL DE TODAS las iglesias protestantes es LA Iglesia de Cristo.
¿Y es la Iglesia de Cristo, un montón de sub-iglesias distintas?
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Jesús Hernández:
Es bien conocida por los apologistas católicos, la visión paranoica que tienen algunos protestantes, sobre la Iglesia, y en general, sobre el catolicismo. Vale la pena aclarar ciertas cosas:
-Si Cristo instituyó en Su Iglesia el poder de perdonar los pecados, está claro que sólo recurriendo a la Iglesia alcanzamos el mismo, PORQUE CRISTO, Y NO LA IGLESIA, ASÍ LO DECIDIÓ.
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Daniel Sapia:
Si "sólo recurriendo a la Iglesia alcanzamos el perdón de pecados" entonces el arrepentimiento sincero y contrito en caso de riesgo de muerte no debería conllevar ningún efecto. Si lo lleva, entonces la frase primaria carece de toda validez. Hay que decidirse: o el perdón depende de la Iglesia (Institución) o no depende necesariamente de ella (arrepentimiento contrito).
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RESPUESTA: Sapia se equivoca en lo último: No tenemos que "decidirnos" en nada, puesto que la Doctrina YA ESTÁ CLARA. El católico se salva recurriendo a la Iglesia por medio del Sacramento de la Confesión que Ella -instruida por Cristo- procura.
Aparte de esto, el arrepentimiento contrito no es "no recurrir a la Iglesia", pues fue precisamente Ella quien nos explicó, con lujo de detalles la necesidad de dicho arrepentimiento.
Dirá Sapia que no es la Iglesia sino la BIBLIA, quien enseña la necesidad de arrepentirse. Correcto. La Biblia lo enseña y la Iglesia explica dicha enseñanza, ya con esto se recurre a la Iglesia, vayamos más lejos, y tomando en cuenta que fue la Iglesia quien preservó, ordenó el Canon y lo transcribió y estudió durante tantos siglos... Recurrir a la Biblia es per se recurrir a la Iglesia (Católica).
Fue la Iglesia -antes que existiera la Biblia, desde Pentecostés- la Maestra que nos enseñó que tenemos que pedir perdón a Dios por nuestros pecados, y que podemos ser perdonados, gracias a la Pasión Redentora de Jesucristo. Quien lea o asista a las enseñanzas de la Iglesia, lo aprenderá y si estima su alma, obrará en consecuencia... ¿Esto no es RECURRIR a la IGLESIA?
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Jesús Hernández:
Para los protestantes quizá las decisiones de Cristo no tengan mayor importancia, pero no es el caso de los católicos. ¿El miedo? La Iglesia advierte sobre el peligro de condenación, COMO CRISTO LO HIZO. ¿Acaso Cristo también "se valió del miedo" cuando anunció que los pecadores se condenarían?
¿Se valió San Pedro del miedo cuando escribió que "el justo a duras penas se salvará"? (1Pedro 4:18)
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Daniel Sapia:
Las ironías de Jesús Hernández son tan obvias como inocentes, además de carentes de fundamento. Cristo anunció la "condenación de los pecadores" para que le conocieran a Él y le aceptaran, no para que vivan dependiendo de los clérigos de turno, corriendo a sus faldas para quitarse la condenación de encima, luego de cada pecado grave cometido. Si hemos pecado, la Biblia enseña Quién es nuestro Abogado = Jesucristo (1 Juan 2:1). Por otro lado, el apóstol Pedro (en 1 Pedro 4:18) parece estar exhortando con dureza a "los que no creen en el Evangelio" (vv.17, BJ), no a los Justos, los cuales (como asegura el texto) se salvarán (aunque lo hagan transitando un camino de pruebas y dificultades a causa de su confesión de fe).
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RESPUESTA: En primer lugar, Sapia utiliza palabras que pueden sonar a insulto, como eso de ponerles "faldas" a los clérigos.
Yo, al menos, nunca le he visto "faldas" a ninguno. Y Cristo anunció que los pecadores se condenarían, y que sin el arrepentimiento y el perdón de Dios no se salvarían. Ahora bien, ese es precisamente el asunto, el perdón de Dios... ¿Se recibe meramente con desearlo?
La Iglesia en esto es notablemente lógica; se pide arrepentimiento sincero, propósito de enmienda y confesión privada de los pecados para que el sacerdote dé los consejos pertinentes y la absolución cuya necesidad y poder otorgó Cristo a Sus Apóstoles.
Añadamos que San Pedro no habla de ningunas "dificultades por confesar la fe", que corren por cuenta del sr. Sapia.
Si el justo afronta dificultades para salvarse, ¿Qué no afrontarán el impío y el pecador?, es lo que San Pedro pregunta (Cf. 1Pedro 4:17-18) sin decir que esas "dificultades del justo" son "pruebas a causa de su fe", como Sapia nos pone.
Añadimos a esta enseñanza bíblica el texto de Lucas 13:23-24:
Uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?» El les dijo:
«Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán.
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Jesús Hernández:
Y quien persiste en el pecado, NO PUEDE SALVARSE, y esto ni siquiera es cosa de la Iglesia Católica, sino de Cristo Jesús:
"No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero." (Apocalipsis 21:27)
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Daniel Sapia:
El numeral citado (1037), lejos de testimoniar una "OMISIÓN CONVENIENTE", confirma aún más la idea central del artículo criticado, ya que UN PECADO MORTAL NO ABSUELTO O, al menos, NO ARREPENTIDO HASTA LA MUERTE (que puede llegar en cualquier momento), causa la condenación eterna en el Infierno.
El otro párrafo no aplica al tema tratado.
Con todo énfasis Jesús Hernández encabezó esta parte de su comentario acusándome de que "cito el Catecismo de manera acomodaticia, fuera de contexto, OMITIENDO CONVENIENTEMENTE los numerales que no me convendrían..." Pues, para sustentar su acusación presenta 2 (dos) de estos numerales, los cuales uno no aplica al tema (1452) y el otro (1037), lejos de contradecir la idea, la refuerza. Con lo cual su acusación no posee asidero.
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RESPUESTA: Veamos: Es opinión de Sapia que el numeral 1452 "no aplica", pues precisamente deja ver que no hay ninguna ANGUSTIA en el proceso de salvación católica, que es precisamente el título del artículo de Sapia. Sapia prefiere omitirlo, descartando que aplique al tema, siendo que es, precisamente, cuestión clave del mismo.
En cuanto al siguiente numeral, el 1037, no "refuerza" la idea de que hay "angustia" en la salvación católica, -si eso quiso decir Sapia-. El numeral citado demuestra que sólo es angustioso el juicio divino para quien persistió hasta el final en el pecado, sea católico o protestante. Pues sería ciertamente presuntuoso pensar que sólo hay católicos -y no protestantes- que persisten en el pecado. No veo que idea de Sapia "refuerza" el numeral citado.
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Jesús Hernández:
Añade Sapia: La Iglesia me impone la carga, diciendo que si muero en pecado mortal no absuelto voy al Infierno.
ESTO ES FALSO: La absolución sólo es necesaria si es factible. De haber una imposibilidad DE ORDEN MATERIAL, como es la muerte, la contricción perfecta, es decir, verdadero arrepentimiento y sincero pesar de haber ofendido a Dios, BASTA PARA ser perdonado.
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Daniel Sapia:
Realmente no veo la falsedad denunciada. Hernández insiste con algo que no aplica a rebatir lo que se expone en el artículo original. En él, explícitamente se reconoce que un "verdadero arrepentimiento y sincero pesar" ante Dios es suficiente para perdonar pecados. Lo que el artículo si manifiesta, y hasta ahora Jesús Hernández no ha rebatido, es que, según la teología de su Iglesia Católica Romana enseña, alguien que repentinamente muera en pecado mortal (por ende sin tiempo de profesar un arrepentimiento honesto), se va al Infierno. Así de simple y contundente.
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RESPUESTA: Si Sapia no ve la falsedad denunciada, le voy a ayudar a que la "vea". Él dijo que la Iglesia EXIGE ABSOLUTAMENTE la Absolución Sacramental para ser salvo. Esta es sin más tapujos la falsedad denunciada.
La Iglesia EXIGE la absolución a quien puede recibirla, y si alguien se arrepintió sinceramente de sus pecados (mortales también), y muere sin absolución (de dichos pecados mortales), no se va al infierno por esto, que es lo que Sapia decía inicialmente. ¿Ya ve la falsedad denunciada, sr. Sapia?
Y efectivamente, yo no rebato que alguien que muere en pecado mortal se condena, precisamente porque yo creo que alguien que muere en pecado mortal se condena, pero esto no es "Angustia de la Salvación Católica", sino Angustia de cualquier CONDENACIÓN, Católica o Protestante.
La principal cuestión que yo manejo -para información de Sapia-, es que no hay ninguna Salvación "angustiosa", sino que en todo caso, la Angustia se extiende a la Condenación.
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Jesús Hernández:
Si se va camino del confesionario, YA SE TIENE el acto de contricción (o en su defecto atrición), se tiene propósito de enmienda y además, propósito de confesarse. De ahí que alguien que muera, camino al confesionario, se salvaría por su disposición y decisión para confesarse, siéndole imposible hacerlo.
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Daniel Sapia:
No necesariamente, pues depende de la intención que porte. Una vez más cae en una imprudente generalización, como si de una "norma" se tratara...
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RESPUESTA: La intención que se porta, cuando se va uno a confesar, es la de que Dios nos perdone nuestros pecados. Sabemos que esto no se logra sin arrepentimiento -ya sea por contricción o atrición-, de modo que sinceramente no comprendo DÓNDE está mi "imprudente generalización", que Sapia me atribuye sin más análisis.
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Jesús Hernández:
Para Sapia, y para muchos protestantes, PECAR NO ES PROBLEMA: La justificación recibida una vez, no se pierde, por muchos pecados que se cometan. Y así, caso solucionado: Basta ponerse bien con Dios una vez en la vida, quedar justificado, y si se vuelve a pecar, ya no hay problema, porque en teoría, la justificación no se pierde....
¿Pero qué dice la Biblia al respecto? Primeramente, la Biblia nos presenta ejemplos, donde hubo quienes tenían la Gracia y la perdieron: los ángeles caídos, nuestros primeros padres, Judas Iscariote y el propio San Pedro cuando negó a Cristo.
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Daniel Sapia:
Jesús Hernández no comprende el resultado pleno que produce la Justificación en Cristo sobre la vida de una persona, y la única respuesta que se me ocurre para indicar una causa es porque no lo ha vivido.
Y menos aún se puede afirmar que "Pedro perdió la Gracia de Dios" por negar a Jesús. ¿Dónde dice esto la Biblia?. Es una soberana y antojadiza suposición.
No sólo existe promesa de que a las ovejas de Cristo NADIE las arrebatará de Su mano, sino que esas ovejas no están "guardadas para alcanzar la herencia incorruptible" gracias a sus propios esfuerzos y merecimientos, sino gracias al poder de Dios mediante la Fe. Suponer que dicha herencia puede perderse es sencillamente menospreciar el poder de Dios.
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RESPUESTA: Primero. Sapia introduce en primera instancia su SUPOSICIÓN de que yo "no entiendo el resultado de la Justificación en Cristo". Para el caso, entiendo la Justificación en Cristo de un modo distinto a como él la entiende, pero la entiendo, conforme enseña la Iglesia.
Por otro lado, ¿Negar a Cristo no lo aparta a uno de la Gracia?... entonces probablemente Sapia considere que los musulmanes y ateos -que niegan a Cristo- tienen también la Gracia, sin importar dicha negación previa.
Es cierto que a las ovejas de Cristo nadie las arrebatará de Su mano, pero eso "Su mano", no es Su Gracia. En éste asunto considero señalar que estar En la Mano de Cristo, propiamente, corresponde según el criterio católico al SELLO SACRAMENTAL impuesto por el Bautismo, y posteriormente por la Confirmación. Dichos sellos precisamente no pueden ser borrados, y quienes fueron identificados como cristianos no dejan de serlo -aún cuando se condenaran-.
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Jesús Hernández:
"Pero si el justo se aparta de su justicia y comete el mal, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, ¿vivirá acaso? No, no quedará ya memoria de ninguna de las obras justas que había practicado, sino que, a causa de la infidelidad en que ha incurrido y del pecado que ha cometido, morirá." (Ezequiel 18:24)
"Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.» (Mateo 26:41)
"Así pues, el que crea estar en pie, mire no caiga.» (1Corintios 10:12)
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Daniel Sapia:
En el Antiguo Pacto el Pueblo de Dios era justificado por sus obras, directamente relacionado con el cumplimiento de la Ley. La libertad a la que los hijos de Dios fueron llamados en Cristo por medio de la Gracia es justamente lo que Pablo exhorta vivamente a NO PERDER en su carta a los Gálatas. El primer texto (Ez 18) no aplica.
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RESPUESTA: Aquí señalo algo. Aunque la cita con fondo lavanda dice "Jesús Hernández" lo que viene ahí son textos bíblicos. En su respuesta, por lo tanto, Sapia responde a versículos bíblicos, no a "Jesús Hernández".
La clave del asunto: Para Sapia la "salvación protestante" no es angustiosa precisamente porque no reconoce la Pérdida de la Gracia. En resumidas cuentas, el peor de los pecadores -pero creyente- tiene toda la Gracia necesaria y se salva, y por eso mismo no se "angustia", como Sapia supone a los fieles católicos.
Y sin mayor problema, descarta al versículo de Ezequiel como algo que en su personal opinión "no aplica" al tema de la Gracia.
Vienen a continuación unas series de comentarios de Sapia acerca de la Justificación -como él la toma-, y por supuesto, no voy a entrar a discusiones sobre ello.
Es "La Angustia de la Salvación Católica" el tema que me interesa, y estudiándolo, no encuentro motivos para sentirme "angustiado", sino esperanzado.
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Jesús Hernández:
La verdadera vida cristiana consiste más que en simplemente creerse "marcado por un sello imborrable", y despreocuparse de ahí en adelante.
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Daniel Sapia:
El Cristiano no "se cree" marcado por un sello. Se SABE sellado con el Espíritu Santo, conforme a la promesa de Dios registrada en Efesios 1:13.
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RESPUESTA: Aquí Sapia cae en una actitud que ya he tenido oportunidad de anotar. Líneas antes, me acusó a mí de hacer una "imprudente generalización".
Pero ahora ES ÉL QUIEN HACE LA GENERALIZACIÓN, diciendo que "el cristiano se SABE sellado", como si todos los divididos evangélicos del mundo "supieran" eso, y se lo hubieran hecho saber al sr. Sapia.
Supongo que él tiene derecho de hacer imprudentes generalizaciones, pero yo no.
Más aún: Es incorrecto lo que dice, no es "el cristiano" el que se SABE sellado, será el protestante quien lo hace, porque yo -cristiano como soy-, no juzgo antes de tiempo tales cosas (1Corintios 4:4-5): Cierto que mi conciencia nada me reprocha; mas no por eso quedo justificado. Mi juez es el Señor.
Así que, no juzguéis nada antes de tiempo hasta que venga el Señor.
Ya me ocurrió en un intercambio de correo, donde Sapia me acusaba de tergiversar y dar sentido distinto a sus palabras, pero él -sin ningún rubor- hacía lo mismo con las mías, torciendo y exagerando el sentido de mis palabras.
Será -tal vez- que él goza de ciertas prerrogativas que el resto de pobres mortales no disfrutamos.
Me gustaría extenderme sobre el tema, pero sinceramente no encuentro tela de dónde cortar. No hay ninguna Angustia en ningún Proceso de Salvación, de manera que sinceramente, no acabo de ver CUÁL ES EL MENSAJE CENTRAL de este artículo que Sapia considera lo suficientemente importante, como para responder a quienes lo comenten -como es el caso-.
Y por eso mismo, reitero: El cristiano debe afrontar la Salvación con las TRES virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad.
Daniel Sapia ya emitió una Segunda Contrarréplica a mi 2a. respuesta, ante lo cual publico yo mi TERCERA RESPUESTA A SUS COMENTARIOS
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