3ª. respuesta a Daniel Sapia
sobre su invento de "la angustia de la salvación católica"
por Jesús Hernández




Navegando por Internet, supe que el hermano separado Daniel Sapia contestó por segunda vez a mi Respuesta al tema por él llamado "Angustia de la Salvación Católica".

Después de leer su segunda contrarréplica, la encontré MENOS interesante que la primera. Como he visto en otros temas, Sapia acaba finalmente cayendo en inconsistencias; que voy a comentar.
Le agradezco al hermano Sapia su interés y dedicación en responderme nuevamente; y en atención a ello voy a hacer algunos comentarios.
Sapia se quejará -como ya lo hace-, de que no CITO completas sus expresiones. A esto respondo:

  • -Yo selecciono los párrafos más sustanciales del tema. Comentarios menos importantes los dejo fuera.


  • -Sería muy engorroso publicar TODO lo que el dijo, TODO lo que yo respondí, TODO lo que él replicó, TODO lo que yo respondí por segunda vez, TODO lo que él replica por segunda vez, y LO QUE AHORA yo respondo por tercera vez. El artículo sería demasiado extenso y pesado.


  • -Y no considero necesario responder al 100% de sus palabras, y menos si algunas de esas palabras se dedican a criticarme a mí y a mi forma de responder.


  • Por lo tanto, responderé como creo que conviene hacerlo, le agrade o no al hermano Sapia.
    Para no fastidiar al lector haciéndole leer expresiones que ya están contenidas en los artículos preliminares, me limitaré a colocar mi 2a. respuesta, la 2da. réplica de Sapia, y mi 3ra. respuesta.


    Para la comprensión del tema:

    Mi 2a. respuesta irá en fondo AZUL
    La 2a. réplica de Sapia en fondo ROSA

    Sapia inicia diciendo:

    He tomado conocimiento, por un diligente correo enviado por el Sr. Ricardo Vecco, de los comentarios vertidos por Jesús Hernández (un muchacho mexicano) a mi artículo titulado "La angustia de la salvación católica".

    Con todo gusto, y anhelando que el intercambio de ideas y conceptos sea para bendición y edificación espiritual, a continuación ofrezco mis propios comentarios a dicha crítica (los resaltados amarillos son agregados).




    Ricardo y yo anhelamos lo mismo, y esperamos que DE VERDAD haya bendición y edificación en el intercambio que sostenemos.

    Primer intercambio:

    Dije yo:

    no estoy acostumbrado a que Daniel Sapia me responda., recuerdo que en algunas ocasiones, conversando en Foros de Debate, Daniel Sapia hacía caso omiso de mis comentarios sobre sus mensajes, limitándose a decirme "gracias por tus comentarios".





    Respondió Sapia:

    Desconozco las razones por las cuales algunas personas pueden llegar a suponer que yo debería vivir respondiendo a cuanto escrito comente artículos de mi autoría, especialmente aquellos publicados en sitios de internet que precisamente nunca visito.




    Diré que yo no he considerado como "deber" de Sapia, el responderme, ni mucho menos que "viva respondiendo a todos los comentarios a sus artículos"... me limito a señalar una simple realidad: Que Sapia no suele responderme ni a mí ni a otras personas.

    Este señalamiento no implica que yo RECLAME como "deber" de Sapia, el responder "a cuanto escrito comente artículos de su autoría".

    Exhibe desdén -que poco edifica y bendice- al comentar lo de "sitios que nunca visita", sobreentendiéndose que mi SITIO es uno de esos. Creo yo que para desarrollar una sana Apologética conviene informarse de lo que argumenten o señalen personas con credo diferente al nuestro, pero claro, es mi opinión.


    Añade Sapia:

    La rápida acusación del final del párrafo, respecto a que "en general mi actitud es de ATACAR" (mayúsculas de Hernández) es razonable en una persona que lejos de estar en condiciones de analizar objetivamente opiniones contrarias a lo que su Jerarquía curial le obliga a creer, ha confesado obediencia ciega a sus dogmas, al punto de declarar que si algo de lo que él dijera estuviera en contra de lo que enseña la Santa Madre Iglesia de Roma, lo negaría y se retractaría de manera inmediata.




    Sinceramente DISIENTO de usted, hermano Sapia.
    Puedo analizar, y he analizado objetivamente, numerosas opiniones contrarias al credo que ha sostenido durante 20 siglos la Iglesia Católica. Pero el análisis objetivo no se denota por ACEPCIÓN necesaria de tales opiniones contrarias.

    Por otro lado, si me pliego a las enseñanzas de la Iglesia, es muestra de mi obediencia a Cristo, quien dijo: "Quien a ustedes escucha, a Mí escucha" (Lucas 10:16), y no voy a ceder en esto simplemente porque usted atribuya "ceguera" a tal OBEDIENCIA.


    Añade Sapia:

    Es obvio que una persona de esas características vea "ataques" en cualquier opinión contraria.




    ERROR: Una opinión contraria y un ataque no son lo mismo.
    Las opiniones contrarias van acompañadas de respeto, sinceridad y honradez, mientras que el distintivo de los ataques son los insultos, la deshonestidad y la aversión.

    Y considero ATAQUES más que "opiniones contrarias", dichos y hechos suyos de los que podemos señalar:

    -Llamar "mano de obra del Anticristo" al Papa.

    -Llamarme a MÍ "fanático religioso".

    -Llamar "pretensión ridícula" a la doctrina de la transustanciación.

    -Llamar "Gran Ramera" a la Iglesia Católica.

    -Publicar con lujo de imprudencia, acusaciones basadas en un documento falso como la Taxa Camarae.

    -Ver prejuiciosamente planes de esclavización por parte de la Iglesia, en los Sacramentos y el Purgatorio...

    -Y en el caso que nos ocupa: Afirmar que "la salvación católica es angustiosa", y creer que su afirmación tiene el suficiente peso, como para que TODOS los católicos nos "angustiemos", en respuesta a su teoría.




    Intenta explicar Sapia:

    La angustia NO nace del conocimiento (o desconocimiento) de lo que sucederá en el futuro, sino del propio mecanismo mismo de "la salvación católica romana" conforme fuera estipulado por su Jerarquía, y de los riesgos implícitos que ella acarrea. de los cuales NINGÚN católico se encuentra ajeno, por más comprometido y devoto que sea o haya sido, y días de indulgencia que haya ganado, y escapularios que haya usado. Conque sólo pueda existir 1 SEGUNDO de tiempo entre caer en pecado y (al menos) arrepentirse contritamente del mismo, ya existe un riesgo potencial REAL de que este fiel acabe en el Infierno, sin siquiera ninguna necesidad de entrar a considerar cuán "comprometido" con su Iglesia era, ni actualmente ni (mucho menos) durante sus últimos "x" años.




    La "angustia" que Sapia quiere inútilmente que sintamos los católicos, no es más que una interesante teoría -pero no pasa de ello-.
    Cada quien MORIRÁ como ha VIVIDO, y quien Viva alabando a Cristo y predicándolo, sea católico o protestante, si algo no tiene es precisamente ANGUSTIA.
    Sapia establece una barrera, afirmando que el protestante , puede salvarse "sin angustia", mientras que el católico no. Sinceramente no entiendo en qué se basa Sapia para generalizar y atribuir "Angustia" a TODOS los católicos.

    Dice él que tal "angustia" viene de algo que él llama "mecanismo de salvación católica romana"... -Curiosa Expresión-, y que no consiste sino en reconocer las ya mencionadas palabras de Dios en el Apocalipsis:

    "No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero." (Apocalipsis 21:27)

    Ahí podemos ver que nada inmundo (como es la mancha de pecado), entrará en la Gloria de Dios)


    Añade Sapia:

    ...una de las diferencias de la teología católica con la evangélica es que mientras la primera dice que la "Gracia Santificante" se pierde con cada pecado y se recupera con cada confesión-absolución sacerdotal (o en caso extremo con arrepentimiento contrito), la segunda enseña que "si hemos pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el Justo" (1° Juan 2:1)




    Como de costumbre, Sapia cita la Biblia omitiendo algo importante: LA EXÉGESIS.
    Léase el versículo nuevamente: "Si hemos pecado, abogado tenemos para con el Padre a Jesucristo el Justo".
    ¿Cuál es la función de un abogado?: Es Interceder, no Perdonar (indultar, absolver), que es la función propia del JUEZ.

    La analogía fabricada por Sapia es por lo tanto incorrecta:
    La Confesión y la Contricción ganan el perdón, mientras que Cristo nos gana el aspirar a ese perdón, gracias a su Sacrificio Redentor y su Abogacía Espiritual.

    Para más detalles (y versículos bíblicos), tenemos como admite la Iglesia Católica las palabras de Cristo:

    A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos. (Juan 20:23)

    ¿Qué clase de Apologética es una que no conlleva Exégesis?


    Sapia quiere cerrar el caso:

    Por eso, ante la pregunta: "¿Es angustiosa la salvación católica? ¿Sí o No?", la respuesta es afirmativa, sin lugar a dudas.




    Bueno, aquí sólo tenemos una afirmación tajante.
    Para mí, la Salvación Católica NO ES ANGUSTIOSA, pues no creo que haya alguna clase de "Salvación angustiosa", ni en el catolicismo ni en el protestantismo.
    Desestimo, pues, la rudimentaria afirmación categórica de Sapia.




    Sapia continúa:

    Pues bien, tal como menciono en el artículo principal, poseo un libro escrito por el presbítero Alonso Rodríguez, S.I de la Compañía de Jesus -Valladolid- (1526-1616), que lleva como título: "Ejercicio de Perfección y Virtudes Cristianas"...

    Ahora... ¿cómo es que el presbítero Alonso recomienda A RELIGIOSOS hacer acto de contrición, a lo menos, cada noche...? ¿Donde está aquí la supuesta "inmediatez" que obraría el fiel y devoto católico?




    RESPONDO: Yo creo exactamente lo mismo que el presbítero citado por Sapia. No veo por qué Sapia nos presenta como antagonistas en el asunto de la Contricción.

    Nótese que el presbítero RECOMIENDA un Acto de Contricción diario... yo SOSTENGO que es más propio del fiel católico el Acto de Contricción inmediato...

    Éstas son las palabras del hermano Pbro. Alonso:

    -"..podrá acontecer muchas veces que por haber uno hecho este acto de contrición se salve, y si no le hubiera hecho, se condenara para siempre, por cogerle la muerte en pecado mortal. Por ende se verá cuánto importa acostumbrarse uno a hacer este acto de contrición a menudo de todo corazón. Y, a lo menos, ninguno debería dejarla de hacer cada noche, pues no sabe si amanecerá mañana..."

    Dice el hermano Alonso que conviene hacer el acto de contricción A MENUDO, yo sostengo que es más conveniente y propio hacer el acto de contricción EN SEGUIDA... se trata exactamente de lo mismo, aunque yo me voy un poco más lejos.

    Y no trato de decir que es una regla general, entre la mayoría de católicos, proceder así. Sí lo es en el caso de los SANTOS: Léanse testimonios de Santos Católicos, y se verá cómo muchos de ellos obraban arrepentimiento DE INMEDIATO... y siendo ellos modelos que promueve la Iglesia, señalo yo que el FIEL y BUEN cristiano, como dichos santos, se arrepiente de inmediato.

    El Fiel y Buen Católico no es para mí "cualquier católico medianamente devoto", sino UN SANTO O SANTA. Eso aspiro a ser.




    Dije yo:

    Correcto. Aquí si quiero reconocer un ERROR de mi parte. No supe expresar bien lo que quería decir. Efectivamente la Confesión es un ACTO JUDICIAL.





    Respondió Sapia:

    Primero dijo que "el papel del cura no es juzgar" ("Sapia tiene una curiosa visión de la Iglesia. El sacerdote no nos juzga, pues ese no es su papel"). O sea que Hernández, lejos de insinuar "sensaciones de confesantes", hablaba unívocamente DEL PAPEL EJERCIDO POR EL CURA en la confesión. Ahora dice que SI es un ACTO JUDICIAL, pero que... "el confesante no tiene la sensación (?) de ser juzgado". Cambia de respuesta para tapar su error.




    RESPONDO: "Tapar un error" es justamente LO QUE NO HICE, estimado Sapia.
    Explícitamente reconocí mi ERROR, con estas palabras "Aquí si quiero reconocer un ERROR de mi parte"... ¿Eso es "tapar" el error? ¿RECONOCER que lo cometí???


    Cuando escribí mi 1a. respuesta no pensaba yo en el Acto Judicial que es la Confesión, sino en la relación Juez-Reo que media en el Acto Judicial secular... y que sinceramente no siento -ni creo que sienta ningún católico-, en la Confesión Católica.


    Dije yo:

    Para dar una idea de lo que quise decir, me pregunto sinceramente si hay algún católico que se sienta "juzgado" al Confesarse. En realidad, el propio juicio sacramental de la Confesión ES DISTINTO a cualquier acto judicial análogo. Aquí el Juez no sólo es imparcial, sino que simplemente nunca condena, y el católico va a Juicio por propia voluntad, no obligado por ninguna Policía o ministerio público.





    Respondió Sapia:

    Si la Confesión es un ACTO JUDICIAL (como ahora reconoce al principio) entonces quien se someta a dicho acto, evidentemente de alguna forma se está sometiendo a juicio, independientemente de supuestas "sensaciones" que pueda -o no- experimentar. También dice que es distinto a cualquier acto judicial pues en la confesión "el juez es imparcial". ¿Acaso no son también imparciales los jueces seculares? ¿Qué clase de juez es aquél que toma posición por alguna de las partes? ¿Qué habrá querido decir con eso? Por lo demás, el juez (sacerdote confesor) no "condena" al confesante, pero SI efectivamente juzga, a su propio criterio, cuál es la pena (penitencia) satisfactoria que le otorgará la absolución al pecador confeso. Lo de "obligado por Policía" es un comentario que ni vale la pena responder.




    Puntualicemos. Yo NUNCA dije que la Confesión deja de ser Acto Judicial por causa de las "sensaciones" del católico en cuestión. No sé de dónde supone esto el sr. Sapia.

    Sus comentarios sobre la imparcialidad de los jueces seculares tal vez varíen por el lugar donde vivimos. Desgraciadamente, sr. Sapia, hay bastante corrupción política en mi país, y muchos Jueces SON PARCIALES... si en su país no ocurre lo mismo, pues mis felicitaciones a Argentina. Que el sacerdote JUZGA, ya lo reconocí y lo reconozco completamente. Erré al decir que "no juzga", y reconozco mi equivocación. Esto lo reitero para que Sapia no me acuse -improcedentemente-, de querer "tapar mi error".


    Añade Sapia:

    Finalmente, que algún católico se sienta o no se sienta "reo ante el juez" al momento de confesarse podrá ser circunstancia de interés para Jesús Hernández, pero no para el tema en cuestión. No hablamos de "sensaciones" sino de realidades dogmatizadas.




    Este comentario de Sapia realmente me sorprendió, por lo siguiente:

    Primero: Aunque Sapia asegura que "hablamos" "no de sensaciones sino de realidades dogmatizadas", le aclaro que el que pretende hacer eso será él. Yo no. Yo hablo de sensaciones -entre otras cosas-, a gusto o disgusto del sr. Sapia, y sin que tal gusto o disgusto sea factor determinante en mis comentarios.

    Que Sapia argumente como quiera y pueda, mientras yo haré lo mismo.

    Segundo: El sr. Sapia se IMPUGNA A SÍ MISMO: Dice que "No hablamos de "sensaciones" sino de realidades dogmatizadas.", pero el que empezó hablando de una "Angustia de la salvación católica" FUE ÉL.
    -¿Qué es la ANGUSTIA?, sr. Sapia-, ¿Una sensación, o una "realidad dogmatizada"??

    Si no vamos a hablar de "sensaciones", pues empecemos desterrando a las "angustias", y con más razón a las angustias imaginarias, como ésta que usted patenta.

    Tercero: Sapia utiliza lo que a mí me censura utilizar: En su testimonio, donde cuenta cómo se pasó al protestantismo, encuentro las siguientes palabras textuales:

    Cuando entré a ese lugar [un centro de culto protestante], sentí que estaba como "en otro planeta", algo distinto a cualquier otro lugar (especialmente a otro lugar "religioso" de los que yo conocía). La paz y la felicidad se respiraban. Sentía un amor extraño en la mirada de la gente (unas 500), lindo, incomparable.

    Sentí una necesidad tremenda de volver otro día...

    (Palabras de Daniel Sapia)


    Vemos que para él fueron válidas sus "sensaciones de amor y lindeza", para ingresar a las filas protestantes.
    Que admita, pues, que para mí sean válidas mis "sensaciones de paz y tranquilidad", para creer y acudir con FE, CONFIANZA Y AMOR, al Sacramento de la Confesión.




    Sapia afirma:

    Con lo cual, la decisión a tomar sigue en pie: o sólo recurriendo a la Iglesia (curas confesores) los católicos alcanzan perdón de pecados, o también lo pueden obtener por medio de un arrepentimiento personal, privado, contrito y honesto ante el Dios de toda gracia. Si la doctrina (católica romana) está tan clara como manifiesta Jesús Hernández, entonces no debería contener este tipo de contradicciones.




    INCORRECTO: Repito: No hay que "decidir" nada. Sapia incluye un paréntesis que antes había omitido, donde dice "recurriendo a la Iglesia (curas confesores)", que antes no puso.

    Y es que recurrir a la Iglesia no significa -únicamente- recurrir a curas confesores, sino a las Enseñanzas y Fe que Cristo encomendó a Su Iglesia. Ante el paréntesis, me encojo de hombros: El arrepentimiento contrito es recurrir a la Iglesia, en tanto que Ella nos motivó y enseñó a tenerlo.

    Lo demás son cavilaciones del sr. Sapia.


    Dice Sapia:

    Por eso, siempre es mejor recurrir a la Biblia en lugar de a doctrina de hombres.




    Si para el hermano separado es "siempre mejor" dejar las "doctrinas de hombres", entonces tendría -lógicamente- que dejar las doctrinas de hombres del protestantismo, que tanta división han causado.

    Es excelente su consejo, y no haría mal en aplicarlo en su vida, sr. Sapia.


    Dije yo:

    Fue la Iglesia -antes que existiera la Biblia, desde Pentecostés- la Maestra que nos enseñó que tenemos que pedir perdón a Dios por nuestros pecados, y que podemos ser perdonados, gracias a la Pasión Redentora de Jesucristo. Quien lea o asista a las enseñanzas de la Iglesia, lo aprenderá y si estima su alma, obrará en consecuencia... ¿Esto no es RECURRIR a la IGLESIA?





    Sapia respondió:

    En realidad todo esto surge por confundir a la Iglesia de Cristo con la Institución Iglesia Católica Apostólica Romana. Y a premisas erróneas, conclusiones erróneas.




    Vamos a ver, estimado Sapia, ¿Es posible confundir el Agua con el H2O? ¿Es posible confundir la Aurora con el Alba?

    NO, para cualquier persona normal. Del mismo modo, es imposible confundir a la Iglesia de Cristo con [lo que ud. llama] "Institución Católica Apostólica Romana", ya que ambas SON UNA y la MISMA cosa.

    En todo, esto, "premisas erróneas" NO HAY NINGUNAS, tan es así que ud. no especifica ninguna.




    Dije yo:

    En primer lugar, Sapia utiliza palabras que pueden sonar a insulto, como eso de ponerles "faldas" a los clérigos. Yo, al menos, nunca le he visto "faldas" a ninguno.





    Respondió Sapia:

    He cambiado faldas por sotanas, manteniendo el sentido, a fin de evitar innecesarias molestias.




    ¡Enhorabuena!, pues tome en cuenta, sr. Sapia, que ponerles "faldas" a los sacerdotes no puede tomarse como "opinión contraria", sino ciertamente como ATAQUE, así que celebro que al menos uno de tantos haya sido enmendado.


    Pregunta Sapia:

    ¿Se encuentran en la Biblia a los “sacerdotes” como ministros instituidos por Dios para Su iglesia, en Efesios 4:11? No.




    Léamos el versículo de Efesios 4:11 citado por Sapia:

    "El mismo «dio» a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros,"

    Se podría pensar que al omitir San Pablo la palabra "ministros", luego no hay ministros en la Iglesia.
    Pero en el contexto, no se ve a San Pablo afirmar que cita TODOS los cargos y funciones que se encuentran en la Iglesia.

    Vayamos a otro versículo, el de 1Corintios 4:1:

    "Por tanto, que nos tengan los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios".

    ¿No es "ministro" el que administra, sr. Sapia?


    Dije yo:

    La Iglesia en esto es notablemente lógica; se pide arrepentimiento sincero, propósito de enmienda y confesión privada de los pecados para que el sacerdote dé los consejos pertinentes y la absolución cuya necesidad y poder otorgó Cristo a Sus Apóstoles.





    Respondió Sapia:

    Luego viene el redoble de tambores, el golpe de platillo y el conejo sale de la galera al afirmar que: "La Iglesia en esto es notablemente lógica". Debería ser notablemente bíblica.




    Rara frase la del sr. Sapia: "(La Iglesia) debería ser notablemente bíblica".
    Sapia insinúa con ésto que "la Iglesia no es bíblica"... ante lo cual se asombra uno de hásta donde llega el alejamiento protestante de la Tradición Apostólica.

    La Iglesia es tan bíblica como "eclesiástica" es la Biblia, sr. Sapia, y poco significado puede tener su frase, que parecería presentar como innecesaria a la Lógica.
    La Iglesia es notablemente lógica y notablemente bíblica: En tanto que su razón de existir, su composición, sus funciones y su papel son enseñados y defendidos por la Escritura.
    Es bíblica en tanto que ENSEÑA la doctrina cristiana basándose en la Escritura.

    La Biblia es "eclesiástica": En tanto que (el N.T.) fue escrito por Apóstoles y maestros de la Primitiva Iglesia Cristiana. Es "eclesiástica" en tanto que es compilada, ordenada, traducida, preservada y difundida por la Iglesia Cristiana. Y es "eclesiástica" en tanto que reconoce y somete la interpretación de sus textos a la Iglesia, el instrumento de Dios para enseñar la fe.







    Dije yo:

    Añadamos que San Pedro no habla de ningunas "dificultades por confesar la fe", que corren por cuenta del sr. Sapia. Si el justo afronta dificultades para salvarse, ¿Qué no afrontarán el impío y el pecador?, es lo que San Pedro pregunta (Cf. 1Pedro 4:17-18) sin decir que esas "dificultades del justo" son "pruebas a causa de su fe", como Sapia nos pone.





    Respondió Sapia:

    Una vez más, Jesús Hernández se equivoca. Dice que mi comentario corre por "cuenta mía", pero es evidente que ni siquiera leyó el contexto del versículo que citó. Veamos desde la misma Escritura si Pedro habla de las dificultades vividas por confesar la fe, o es una equivocación mía como afirma mi interlocutor (negritas añadidas)::

    "Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador? De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien." (1° Pedro 4:12-19)




    Es Sapia quien se equivoca, aunque ingeniosamente pretenda hacer ver como MÍA la equivocación.
    San Pedro habla de los padecimientos del cristiano POR EL NOMBRE DE CRISTO, no "por su salvación personal", ya sea para hacerla más o menos angustiosa.

    Luego de hablar de los padecimientos de los cristianos (sin decir que sean "dificultades para salvarse"), afirma que "es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?"

    Si los padecimientos citados antes fueran "para ser salvos", entonces la pregunta no tiene cabida, pues el que no obedece el Evangelio difícilmente pasaría por MÁS dificultades por el nombre de Cristo, que sería lo que insinuaría la pregunta.

    Además: Si Sapia acepta que los padecimientos del cristiano por causa de su fe son "la dificultad para salvarse", ADMITIRÍA que quien salve dichas dificultades, es decir, padezca y siga fiel, SE SALVA, en contradicción directa con la doctrina protestante de Sola Fide, que afirma que por la Sola Fe -sin "dificultades o padecimientos"-, el creyente ya es salvo.


    Añade Sapia:

    La Biblia de Jerusalén (católica), prologando el texto aludido, dice: "Dichosos los que sufren con Cristo: No hay que desanimarse por la persecución. Al contrario. Dichosos los que la padecen, no por maldades, sino a causa del nombre de Jesús". (Biblia de Jerusalén, CELAM, Ed. 1975, página 1.854)<




    Ahí está. A causa "del nombre de Jesús", no "a causa de la salvación personal de cada uno".
    Las dificultades para salvarse, de las que habla San Pedro, no son las pruebas a causa de la fe. Y esto se entiende mejor si se hace notar que NO TODOS los cristianos han sufrido persecución o pruebas, así que si las pruebas son "para salvarse"... ¡Quien no padezca o sufra no se salvará!

    Pero claro... para Sapia, el "equivocado" soy yo.


    Concluye Sapia sobre esto:

    Hernández utilizó un texto bíblico en un sentido que es ajeno a la Escritura, pero que presentado como lo hizo supuso que le ayudaba a respaldar sus opiniones.
    Esto es, lamentablemente, manipular la Escritura, buscando en Ella lo que pudiera ser de particular utilidad en lugar de buscar lo que Ella verdaderamente revela.




    Es irónico ver cómo puede Sapia acusar a alguien de "manipular la Escritura", cuando él es de los mejores ejemplos que se pueden exhibir de tales manipulaciones.

    Hace un par de párrafos veíamos cómo el citaba Efesios 4:11 para negar que haya sacerdotes ministros en la Iglesia... descuidando "lo que la Escritura realmente revela", como vimos.




    Dije yo:

    En cuanto al siguiente numeral (del Catecismo Católico), el 1037, no "refuerza" la idea de que hay "angustia" en la salvación católica, -si eso quiso decir Sapia-. El numeral citado demuestra que sólo es angustioso el juicio divino para quien persistió hasta el final en el pecado, sea católico o protestante. Pues sería ciertamente presuntuoso pensar que sólo hay católicos -y no protestantes- que persisten en el pecado. No veo que idea de Sapia "refuerza" el numeral citado.





    Respondió Sapia:

    La refuerza desde el momento en que afirma, tal como se expone en el artículo original, que “quien muera en pecado mortal no absuelto se va al Infierno”.




    ¿Y ésto? ¿Es que Sapia cree que alguien que muere en pecado mortal VA AL CIELO??
    Sobran los comentarios.


    Dije yo:

    Si Sapia no ve la falsedad denunciada, le voy a ayudar a que la "vea". Él dijo que la Iglesia EXIGE ABSOLUTAMENTE la Absolución Sacramental para ser salvo. Esta es sin más tapujos la falsedad denunciada.





    Respondió Sapia:

    En realidad, la palabra “sacramental” la agregó él sólo. Yo nunca mencioné dicha palabra, sino que dije que “un pecado mortal no absuelto conlleva perdición eterna”.




    La absolución (Ego te absolvo...) está relacionada (entre los fieles católicos, como pretendo ser yo) con el SACRAMENTO de la confesión, no con el PERDÓN directo y efectivo de Dios, fruto de una contricción perfecta.
    Hablar de "pecados mortales no absueltos", envía a considerar el SACRAMENTO.
    Quizás aquí nos faltó precisión a ambos.


    Concluye Sapia sobre ésto:

    Si Hernández lee mal o interpreta mal lo que lee, sus juicios terminan siendo errados, restándole utilidad y autoridad a sus manifestaciones, lo que termina convirtiéndose en una de las causas del desinterés por responder a sus escritos.




    Pues no leí mal, sr. Sapia. Ocurrió, según parece, que yo -acostumbrado a relacionar la Absolución con el Sacramento y no con la Contricción sin sacramento-, me fui a la Absolución Sacramental. Esto por fuerza de la costumbre, no por "leer mal".

    En cuanto a su interés o desinterés, créame, sr. Sapia, que poco me interesan a mí.
    Yo escribo y comento, y su interés o desinteres no influyen en ello.







    Dije yo:

    Y efectivamente, yo no rebato que alguien que muere en pecado mortal se condena, precisamente porque yo creo que alguien que muere en pecado mortal se condena, pero esto no es "Angustia de la Salvación Católica", sino Angustia de cualquier CONDENACIÓN, Católica o Protestante. La principal cuestión que yo manejo -para información de Sapia-, es que no hay ninguna Salvación "angustiosa", sino que en todo caso, la Angustia se extiende a la Condenación.





    Respondió Sapia:

    Es evidente que Jesús Hernández no entiende a qué cosa está respondiendo. Si equivoca el sentido de un solo párrafo, pocas expectativas quedan entonces de que comprenda el sentido correcto del artículo completo.




    ERROR: Entiendo a qué "cosa" estoy respondiendo. Respondo a una hipótesis infundada, descubriendo sus fallas, y tal hipótesis es aquella sobre una "Angustia de la salvación católica".

    En este caso Sapia se limita a descalificarme sin señalar cuál es mi "equivocación del sentido de un solo párrafo", pero la tiene por "evidente", aunque no la haya por ningún lado.


    Dije yo:

    La intención que se porta, cuando se va uno a confesar, es la de que Dios nos perdone nuestros pecados. Sabemos que esto no se logra sin arrepentimiento -ya sea por contricción o atrición-, de modo que sinceramente no comprendo DÓNDE está mi "imprudente generalización", que Sapia me atribuye sin más análisis.





    Respondió Sapia:

    Primero, por suponer que TODOS los que vayan camino al confesionario ya han realizado su acto de contrición perfecta, simplemente por manifestar el deseo de confesarse. No es improbable, en absoluto, que muchos piensen en sus pecados recién cuando se arrodillen frente al cura confesor.
    Segundo, por suponer que la mera intención de ir a confesarse aplique per sé como “acto de contrición perfecta”. Además, según la teología de Roma, el acto de atrición (contrición imperfecta) NO alcanza para perdonar pecados graves, según declara el Catecismo N° 1453.




    Sobre lo Primero: Yo no he supuesto que el "manifestar el deseo de confesarse" signifique que ya se hizo el acto de contricción. Mis palabras no dan a entender eso.

    Sobre lo Segundo: Y tampoco he supuesto que "la intención de ir (quién sabe cuándo) a confesarse", equivalga o "aplique" un Acto de Contricción Perfecta.

    Sapia me atribuye DOS suposiciones que yo nunca he hecho o dicho. ¿Qué valor puede tener pues, su acusación de que yo "generalizo imprudentemente"??


    Dije yo:

    ...facilonamente, suponen (los protestantes) que la creencia intelectual (sola fe) en Cristo, ya es suficiente garantía de salvación, en contra de Apocalipsis 21:27, y en contra del Evangelio de Cristo, que pide MÁS QUE ESO, para salvarse.





    Respondió Sapia:

    Y suponer que la "garantía de salvación" depende meramente de una "creencia intelectual", es hablar de lo que se desconoce por no haberlo experimentado, vivido.




    El error no se combate "experimentándolo", y sería por lo tanto, inaceptable y aún antibíblico que un cristiano pretenda seguir las enseñanzas de Cristo "experimentando" la falacia que "por la sola fe es salvo".
    Pretendo pues, responder a la advertencia de San Pablo: “…aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy.” 1 Corintios 13,2




    Dije yo:

    Sapia establece que el católico no puede sentirse en paz y confianza según lo que enseña la Iglesia. Pero casos vivos desmienten su "dogma", porque yo, siendo católico, me siento en perfecta PAZ y CONFIANZA respecto de lo que la Iglesia enseña. Me salvaré si vivo y obro conforme a la doctrina de Jesucristo: eso es suficiente para sentirme en paz y confianza, sin sujetarme a que Sapia diga que "no puedo sentirme así".





    Respondió Sapia:

    Habría que ver qué cosa entiende Jesús Hernández por "doctrina de Jesucristo".




    Doctrina de Jesucristo es para mí LO QUE ENSEÑÓ Cristo -sobre nuestra vida y muerte mortales y espirituales- en persona o a través de Su Iglesia. Ni más ni menos.


    Añade Sapia:

    No obstante, su respuesta es clara y lícita: él ha optado por la primera opción, o sea, una actitud de indiferencia a lo expuesto en el artículo que critica. Y está en todo su derecho.




    ERROR: Si mi actitud fuera de indiferencia, ¿Me molestaría yo en comentar 3 veces el artículo y respuestas de Sapia?
    Mi actitud, sr. Sapia, es de fundamentado RECHAZO a su teoría de la "Angustia de la salvación católica".
    Si fuera yo indiferente a sus ideas, no las comentaría, ni aún las leería.




    Dije yo:

    En éste asunto considero señalar que estar En la Mano de Cristo, propiamente, corresponde según el criterio católico al SELLO SACRAMENTAL impuesto por el Bautismo, y posteriormente por la Confirmación. Dichos sellos precisamente no pueden ser borrados, y quienes fueron identificados como cristianos no dejan de serlo -aún cuando se condenaran-





    Respondió Sapia:

    O sea que, según Jesús Hernández, basado en la teología de la Iglesia Católica (supongo), afirma que en el Infierno habrá Cristianos... Sorprendente.




    No, sr. Sapia. Lea bien lo que dije: "quienes fueron identificados como cristianos no dejan de serlo, aún cuando se condenaran".
    Lo cual significa que en el Infierno habrá quienes "fueron identificados como cristianos", más no fueron cristianos en la práctica. El Bautismo lo hace a uno cristiano en potencia e hijo de la Iglesia, pero hasta que cada quien obre y actúe, demostrará si es o no cristiano en la práctica.





    Dije yo:

    Para Sapia la "salvación protestante" no es angustiosa precisamente porque no reconoce la Pérdida de la Gracia.





    Respondió Sapia:

    Habla de la “salvación protestante” cuando evidentemente no tiene la menor idea de lo que es y de lo que significa.




    Tengo bastante idea de lo que es, como Sapia habla de una "salvación católica", que se rubrica con una definición algo rara: "mecanismo que la Iglesia propone".

    La "Salvación protestante" que yo menciono es pues, el equivalente de la "salvación católica" que él utiliza. Es el conjunto de distintos mecanismos que las distintas confesiones protestantes proponen para la salvación de sus miembros.




    Dije yo:

    Bien dice el Concilio de Trento, que la justificación obtenida puede perderse, y se pierde, si se comete un pecado grave alejándose de la vida de la gracia.





    Respondió Sapia:

    Hablamos de lo que dice la Escritura, no lo que dicen los hombres. El Concilio anti-Reformista de Trento puede haber dicho lo que quiera, que no es equiparable en autoridad espiritual con lo que dice la Biblia.




    Este comentario importa un error, por TRES motivos:

    Primero: -Dice Sapia que "hablamos de lo que dice la Escritura, no lo que dicen los hombres".. Nuevamente, yo NO hablo únicamente "de lo que dice la Escritura", y Sapia debería saber que -siendo yo católico-, no me guío por un error del tamaño de Sola Scriptura. Además, si "no hablamos de lo que dicen los hombres" entonces no hablemos de una "Angustia de la Salvación Católica", pues esto lo dijo Daniel Sapia, quien es -supongo-, un HOMBRE.


    Segundo: -El Concilio de Trento representaba una aclaración y declaración de la Doctrina que la Cristiandad había creído y practicado durante más de 1500 años. Decir que sus declaraciones fueron "de hombres", es una forma burda y poco honesta de descalificar su autoridad.


    Tercero: -Lo que dijo el Concilio de Trento se encuentra fundamentado en la Escritura y en la Tradición Apostólica. No se pueden rechazar sus enseñanzas (en lo dogmático), sin rechazar también a la Escritura. La autoridad del Concilio, por lo tanto, sí es equiparable en autoridad espiritual a lo que dice el sagrado libro.







    Dije yo:

    Me gustaría extenderme sobre el tema, pero sinceramente no encuentro tela de dónde cortar. No hay ninguna Angustia en ningún Proceso de Salvación, de manera que sinceramente, no acabo de ver CUÁL ES EL MENSAJE CENTRAL de este artículo que Sapia considera lo suficientemente importante, como para responder a quienes lo comenten -como es el caso-.





    Respondió Sapia:

    Es evidente que Jesús Hernández, como él mismo reconoce, no acaba de ver CUAL ES EL MENSAJE CENTRAL del artículo original. Queda registrado en sus comentarios y respuestas, las cuales en su 90% no aplican al tema desarrollado.




    Sapia afirma que en su opinión, la "Salvación católica" es angustiosa, y espera que los católicos demos materia a esa hipótesis suya, manifestando angustia.

    Si ese es el mensaje central de su artículo... pues ya he dicho bastante sobre el mismo.


    Dije yo:

    Y por eso mismo, reitero: El cristiano debe afrontar la Salvación con las TRES virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad.





    Respondió Sapia:

    Y.. por cierto, El Cristiano no debe afrontar la Salvación con “virtudes”, sino CON CRISTO EN EL CORAZÓN. Lo demás es añadidura.




    Dirían en México: ¡Otra de esas...!
    La frase de Daniel Sapia resulta curiosamente contradictoria:
    Yo cité a las Virtudes Teologales (Fe, Esperanza y Caridad), y Sapia dice que NO, que con Cristo en el corazón.
    ¿Es que llevar a Cristo en el Corazón no manifiesta FE, ESPERANZA Y CARIDAD??

    Dice el hermano: "No con virtudes, sino con Cristo..."... ¿Y no es Cristo la fuente de toda virtud?




    Conclusión General de Sapia:

    El comentario ofrecido por Jesús Hernández giró en torno al desarrollo de una serie de argumentos que resultaron infructuosos a la hora de demostrar los "errores sutiles y engañadores", denunciados al comienzo de su exposición, hecho que viene, pues, a confirmar la verosimilitud del contenido del artículo comentado.




    ¿Será cierto...??

    Yo consideraría que más bien Sapia falló en demostrar una "Angustia" en la salvación católica. Ejemplos vivos refutan su teoría, como he tenido la ocasión de decir.


    Apéndice:



    Precisamente, un par de semanas antes de escribir ésta TERCERA contestación a Sapia, tuve el gusto de leer un librito pequeño que encontré entre los libros que tengo en mi casa.
    El libro se titula "Alexia", y muestra la fotografía de una niña adolescente, que a primera vista, no parece tener nada de particular.

    Me interesó que el libro decía en la parte inferior "Experiencia de amor y dolor vivida por una adolescente".

    Por curiosidad, leí el libro. El libro trata de la vida, enfermedad y muerte de una niña española, Alexia González Barros nacida en Madrid en 1971 y muerta en Pamplona en 1985 por sarcoma de Ewing.

    El caso de Alexia es justo lo que podríamos llamar un ejemplo de "salvación católica", obviamente por el mecanismo que la Iglesia enseña. Alexia fue alumna de Colegio Teresiano, devota de Cristo, de la Virgen, de los Sacramentos, de la Iglesia y de su ángel custodio.

    Pues bien, leyendo uno ese libro, LO QUE MENOS se experimenta es "angustia", no se ve ninguna "angustia" por ningún lado, sino un gran Amor a Dios, aceptación de sus designios, fortaleza para afrontar las pruebas y amor hacia los demás.

    Más información: http://www.alexiagb.org

    Ese libro ahora forma parte de mis libros preferidos, que he seleccionado para mi biblioteca personal.

    Como mi interlocutor argentino, yo daré mi conclusión:

    Daniel Sapia puede hablar de "angustia de la salvación católica" todo lo que guste y quiera. Hay un dicho en México: "al final lo que cuenta son los hechos"; y bien, los HECHOS desmienten la hipótesis del sr. Sapia, siendo el ejemplo de Alexia sólo uno, de muchos.

    Poco interés ofrece una teoría que no sirve en la práctica.





    En Cristo y María,
    JESÚS HERNÁNDEZ





    SEA PARA GLORIA DE DIOS

    http://www.luxdomini.com