¿Basta la Biblia?

por Jesús Ortega González (tomado de su libro De católico a protestante, ¿una opción sensata?)




*Nota: El autor se dirige principalmente a lectores mexicanos.


-Múltiples aportaciones:


"NECIO HA DE SER QUIEN CIFRA SU PRIMACÍA EN DESDEÑAR LO MEJOR" (San Gregorio Magno)



La civilización y la cultura universales no han sido producto de un solo individuo, por sobresaliente que su genio haya sido, sino que son consecuencia de la aportación de múltiples hombres que con sus obras hicieron posible el adelanto en la ciencia, la técnica, las artes, la filosofía... en todos los campos del saber humano.
¡Qué vacío tan difícil de llenar, qué atraso en la vida humana sin la herencia de Aristóteles, Sócrates, Herodoto, Homero, Galileo, Volta, Cervantes, Pasteur, Bethoven, Colón, Dante, Santo Tomás de Aquino, para citar sólo a unos cuantos de los hombres extraordinarios que con su legado han hecho posible el progreso del mundo!

Y claro está que el deseo natural de conocimiento que tienen los hombres, no se ha conformado únicamente con aprovechar las realizaciones recibidas, sino que se han dado a la tarea de abrir nuevos cmainos en el ascenso material y espiritual.
En todo caso, nadie ha tenido la soberbia de desechar lo ya hecho, nadie ha incurrido en la incalificable tontería de desdeñar las experiencias valiosas. Si éstas existen en determinado ángulo del conocimiento, no se parte de la nada, sino que se estudian y perfeccionan.
Esto ha permitido llegar al estado actual del siglo XXI.


-Rechazo de la cultura:


Lo anterior viene a cuento, porque a nuestros hermanos separados se les inculca, por sistema, la idea de que al hombre le basta espiritualmente, por lo que a conocimientos se refiere, el solo contenido de la Biblia y que debe hacer a un lado todo aquello que provenga del Catolicismo. Y si expresamente no se lanza una condenación contra la cultura general, en la práctica se la ignora.

En cuanto a la necesidad de medio y en lo que a saber corresponde, efectivamente la Santa Biblia es suficiente para que, en lo básico, el hombre esté al tanto de cuál es el camino a seguir para alcalzar la vida eterna.
En esta época de notables adelantos científicos y técnicos, los deberes para con Dios, el prójimo y la patria, ya no aparecen con una visión sencilla, simple, sino que se está ante una situación compleja, de tal manera que para tener una noción precisa y clara de los preceptos divinos, es forzoso consultar otras fuentes distintas a las bíblicas.

Desde otro ángulo, ¿cómo podemos conocer lo que es la genuina esencia de la patria, y amarla en sus héroes y hombres preciados que la han engrandecido, espiritual y materialmente, si ignoramos la real historia de nuestro país? Y concretamente en lo individual, ¿cómo podrá el hombre adquirir una sólida cultura si se atiene a la sola lectura de la Biblia?


-¿Qué significa "Basta la Biblia"?:


Mas, ¿qué quieren decir nuestros hermanos separados con su afirmación de que únicamente admiten la Palabra de Dios? ¿Significa que para ellos sólo tiene validez la producción de los autores sagrados, comenzando con Moisés hasta acabar con San Juan?
Ahora bien, si hay que atenerse rigurosamente al círculo de los autores bíblicos, ante este requisito consecuentemente quedan fuera no únicamente la expresión postbíblica de la Iglesia, sino también la palabra escrita y pronunciada por los pastores y propagandistas evangélicos, los cuales están lejísimos de pertenecer al cuerpo original de los instrumentos humanos que Dios utilizó para hacer visible su palabra.

Sin embargo, en estas circunstancias los protestantes caen en notoria contradicción, pues si por una parte desprecian la voz del Catolicismo por considerarla proveniente de los humanos, por otro lado sí le dan categoría de expresión divina al mensaje que reciben de sus instructores.

Empero, muy arbitrario, fuera de la razón resulta colocar en el campo meramente humano a la teología de Santo Tomás de Aquino, y en general a la aportación de otros sabios y doctores de la Iglesia, pues sus principios, sus doctrinas y estudios están basados precisamente en el texto bíblico, el cual fue estudiado por esos hombres de reconocida capacidad intelectual, y que dieron garantía de la veracidad con la virtud de los santos. Al pensamiento de estos maestros del espíritu no se le puede desligar del contexto bíblico sin incurrir en una falta al don de la inteligencia.


-Miedo a descubrir las riquezas del Catolicismo:


Y claro está que a los jerarcas protestantes les resulta muy provechoso que sus subordinados admitan y practiquen esa tesis, intelectualmente reducida a la sola lectura de la Biblia. De esta manera, al cerrarles las puertas que dan entrada al saber universal, no se corre el riesgo de que los ingenuos evangélicos vayan a encontrarse con el genial conocedor y comentador de la Sagrada Escritura, Santo Tomás de Aquino, quien en su Suma Teológica penetra, como no lo ha logrado ningún hombre, en los misterios divinos, ni que aparezca San Alfonso María de Ligorio, con su hondo estudio de la teología moral, ni que se haga presente el macizo pensamiento de otros Doctores de la Iglesia; ni que se abran las hojas de la historia eclesiástica y se lea para enterarse que, sin soslayar las fallas del elemento humano, se está ante una singular y positiva presencia del Catolicismo; ni que al conocer la historia profana, se comprueba como numerosos sabios en distintos ángulos de las ciencias y las artes, fueron hijos de esa misma Iglesia; ni que, finalmente, al llegar a los terrenos de la hagiografía, el admirable ejemplo del apego a la doctrina de Cristo que dieron los santos, haga surgir un subyugante movimiento espiritual que lleve a la conversión del Catolicismo.

Y no crea que este riesgo de que ante la visión auténtica del Catolicismo, los evangélicos regresen a la fe de sus mayores, es una simple suposición, pues incontables hombres y mujeres que se dieron a la tarea de estudiar las fuentes católicas, acabaron por pedir que se les abrieran las puertas de la Iglesia.




SEA PARA GLORIA DE DIOS