Las suspicacias de un protestante sobre el Cónclave
y en particular, sobre el Cónclave en que se eligió como Papa a Benedicto XVI
por Jesús Hernández



En estos momentos (estoy escribiendo en Abril de 2005) se está realizando el Cónclave, donde 115 cardenales electores elegirán al sucesor de San Pedro, sucesor inmediato de S.S. Juan Pablo II (fallecido el 2 de Abril del corriente).


Si bien la noticia de la muerte del Papa ha tenido un gran impacto en TODO EL MUNDO, incluso entre los no-católicos y no-cristianos, las noticias del Cónclave también se siguen con gran interés.


Hoy (18 de abril de 2005), salió la noticia de que apareció la primera fumata negra por la chimenea de la Capilla Sixtina; aún no hay sucesor.


Incluso dentro del clima de esperanza y de fe en Dios, para que ponga al frente de Su Iglesia a un Pastor capaz, digno de seguir los caminos trazados por Juan Pablo II, no faltan quienes, con un espíritu anticatólico incapaz de treguas o de buena fe, dedican su tiempo y sus energías a ELABORAR TEORÍAS sobre complots, intrigas, y cargadas, sobre este suceso histórico.


Y casi ya no sorprende, a quienes lo conocemos, que sea el señor Daniel Sapia, protestante bautista e infaltable en la colección de autores anticatólicos, quien decidió colocar entre sus artículos, uno sobre el Cónclave realizado en Roma.

Leamos algunas de sus expresiones, y analicémoslas:


Según la misma Iglesia, en dicha reunión los cardenales electores buscan la inspiración, guía y cobijo del Espíritu Santo de Dios

Si la guía del Espíritu Santo es cierta, lejos de ser algo para ocultar, debería ser un acontecimiento para transmitir en directo a todo el planeta: posibilitando -nada menos- que millones de seres humanos podamos ser privilegiados testigos del accionar de Dios mismo, "guiando a sus siervos en la elección del sucesor del apóstol San Pedro".



Primeramente -y estoy seguro de ello-, si la Iglesia se entera de las sugerencias del sr. Sapia acerca de cómo se tendría que realizar el Cónclave, pues le agradecerán el interés, por más que el sr. Sapia (sintiéndose superior a una Constitución Apostólica), tenga ciertas carencias en cuanto a decirle al Magisterio cómo debe proceder para elegir al nuevo Pontífice.

Por otro lado, la constitución apostólica Universi Dominici Gregis, dice con todo detalle -punto por punto-, CÓMO se realiza la elección del nuevo Pontífice, y cuál es el mecanismo humano de la elección. Transcribo aquí un extracto de dicha constitución, con los detalles pertinentes:


64. El procedimiento del escrutinio se desarrolla en tres fases, la primera de las cuales, que se puede llamar pre-escrutinio, comprende: 1) la preparación y distribución de las papeletas por parte de los Ceremonieros, quienes entregan por lo menos dos o tres a cada Cardenal elector; 2) la extracción por sorteo, entre todos los Cardenales electores, de tres Escrutadores, de tres encargados de recoger los votos de los enfermos, llamados Infirmarii, y de tres Revisores; este sorteo es realizado públicamente por el último Cardenal Diácono, el cual extrae seguidamente los nueve nombres de quienes deberán desarrollar tales funciones; 3) si en la extracción de los Escrutadores, de los Infirmarii y de los Revisores, salieran los nombres de Cardenales electores que, por enfermedad u otro motivo, están impedidos de llevar a cabo estas funciones, en su lugar se extraerán los nombres de otros no impedidos. Los tres primeros extraídos actuarán de Escrutadores, los tres segundos de Infirmarii y los otros tres de Revisores.

65. En esta fase de escrutinio hay que tener en cuenta las siguientes disposiciones: 1) la papeleta ha de tener forma rectangular y llevar escritas en la mitad superior, a ser posible impresas, las palabras: Eligo in Summum Pontificem, mientras que en la mitad inferior debe dejarse espacio para escribir el nombre del elegido; por tanto, la papeleta está hecha de modo que pueda ser doblada por la mitad; 2) la compilación de las papeletas debe hacerse de modo secreto por cada Cardenal elector, el cual escribirá claramente, con caligrafía lo más irreconocible posible, el nombre del que elige, evitando escribir más nombres, ya que en ese caso el voto sería nulo, doblando dos veces la papeleta; 3) durante las votaciones, los Cardenales electores deben permanecer en la Capilla Sixtina solos y por eso, inmediatamente después de la distribución de las papeletas y antes de que los electores empiecen a escribir, el Secretario del Colegio de los Cardenales, el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias y los Ceremonieros deben salir de allí; después de su salida, el último Cardenal Diácono cerrará la puerta, abriéndola y cerrándola todas las veces que sea necesario, como por ejemplo cuando los Infirmarii salgan para recoger los votos de los enfermos y vuelven a la Capilla.

66. La segunda fase, llamada escrutinio verdadero y propio, comprende: 1) la introducción de las papeletas en la urna apropiada; 2) la mezcla y el recuento de las mismas; 3) el escrutinio de los votos. Cada Cardenal elector, por orden de precedencia, después de haber escrito y doblado la papeleta, teniéndola levantada de modo que sea visible, la lleva al altar, delante del cual están los Escrutadores y sobre el cual está colocada una urna cubierta por un plato para recoger las papeletas. Llegado allí, el Cardenal elector pronuncia en voz alta la siguiente fórmula de juramento: Pongo por testigo a Cristo Señor, el cual me juzgará, de que doy mi voto a quien, en presencia de Dios, creo que debe ser elegido. A continuación deposita la papeleta en el plato y con éste la introduce en la urna. Hecho esto, se inclina ante el altar y vuelve a su sitio.

Consultable en Internet (en la página oficial de El Vaticano): Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis



Una cosa es que la Iglesia "oculte" algo, y otra -radicalmente distinta-, es que haga la elección se realice sin testigos no participantes en la elección, sino con sus oraciones, y que además, saben (la mayoría), CÓMO SE REALIZA LA ELECCIÓN.


Un acontecimiento extraordinario y maravilloso, producido en exclusiva por la Santa Madre Iglesia, el cual le podría incluso servir como UNIVOCO y claro testimonio de su certeza y autoridad apostólica.



Pero la Iglesia no necesita meter cámaras de T.V. a la Capilla Sixtina para dar testimonio claro y UNÍVOCO de su certeza y misión apostólica. Muy mal andaría la Iglesia, si necesitara [que lo hiciera por NECESIDAD y no por gusto] introducir reporteros y medios de comunicación a la sala del cónclave.

La Iglesia da testimonio de su misión apostólica mediante un sinnúmero de hechos, personas y sucesos, que tal vez no sean conocidos por el sr. Sapia, pero no por eso son menos reales y enriquecedores.
Todo lo que son santos, milagros, testimonios de vida -tan cercanos al tema- como fue el fallecido Juan Pablo II, pureza de doctrina, estudio y análisis de problemas sociales de todo tipo, sólida Teología Dogmática, Moral y Pastoral, todo eso (y lo que me pueda faltar en la lista), BASTA Y SOBRA para dar testimonio de dicha misión apostólica.


Dice a continuación el señor Sapia:

Sin embargo, no es esto lo que sucede... NADA, absolutamente NADA de lo que suceda en el cónclave puede ser dado a conocer públicamente, debiendo todos sus actores (incluso el personal de servicio) prestar juramento de silencio perpetuo, bajo amenaza de excomunión...

Si el Espíritu Santo es quién efectivamente guía la elección, llevada a cabo, además, por ministros eclesiales (supuestamente) instituidos también por el Espíritu Santo [3], pues, no se comprende la necesidad de mantener el acto en un fanático y extremo hermetismo, al punto de generar sobre la zona de la elección un "cono de silencio" -a través de un gigante e inexpugnable campo electromagnético- al mejor estilo "Súper Agente 86".



Podríamos decir, evitando expresiones infantiles como "Súper Agente 86", que la elección de un Papa es un acto íntimo de la Iglesia. La Iglesia no expone dicha elección a influencias, elementos y presiones externas. Lo que ocurre en el Cónclave, es algo entre Dios y los pastores principales de Su Iglesia.
Por lo demás, entendemos la curiosidad del sr. Sapia por saber lo que ocurre dentro de un cónclave. A mí mismo me gustaría verlo, pero no soy QUIEN para decirle a la Iglesia CÓMO debe hacer las cosas, y mucho menos cuando se trata de algo tan importante como la elección de un nuevo Papa.


Otra cosa: El sr. Sapia debería explicarnos DÓNDE radica el "fanatismo" de la Iglesia en este sentido. ¿Una Iglesia fanática por ocultar algo, daría todos los detalles de cómo se realiza el Cónclave?
En esa línea, la Iglesia simplemente diría que ella sabe cómo hace las cosas, que nadie puede saber NADA sobre el Cónclave, y sanseacabó.


Y Cristo eligió a San Pedro sin más testigos que sus otros discípulos, en Cesarea de Filipo (Mateo 16: 13-19), y le confirmó en su cargo nuevamente en un ambiente de mayor privacidad con ellos, en Juan 21:15-19, a orillas del lago.
Probablemente a Sapia le disguste este detalle cuando caiga en cuenta del mismo, pues tal vez Cristo, -siendo importante como era la elección de San Pedro-, debió decirlo quizá a la multitud de los cinco panes y dos peces, o quizá cuando predicaba en la barca.
Vaya pues, el sr. Sapia, a reclamarle a Cristo por no haber hecho dicha elección sin más testigos que los apóstoles, nosotros nos conformamos con Su omnisciente proceder.


¿Qué es lo que desean que el mundo no conozca?



El sr. Sapia resume TODO su artículo con esta pregunta, a la cual responderemos tranquilamente: La Iglesia no desea que el mundo "no conozca algo"; si lo deseara, no publicaría con lujo de detalles -detalles hasta cansados de leer-, EL PROCESO DE ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE, disponible por cierto para todo quien guste leerlo.

Lo que la Iglesia no desea, es que alguna persona ajena al cuerpo elector, influyera de algún modo -directo o indirecto- en la realización del cónclave.

Por lo demás, toda suspicacia sale sobrando. Si lo que hicieron los cardenales en 1978 llevó a un personaje del calibre de Karol Wojtyla al trono de San Pedro,¿Qué mas necesita "conocer" el mundo?
Esa es una de las maravillas de la Iglesia Católica; que en Su Seno se produzcan personas de personalidad tan excelente, como el recientemente fallecido Pontífice.


¿Necesita ser ocultado el obrar del Espíritu Santo? ¿Podría el Espíritu de Dios producir actos dignos de mantener en máximo secreto?



El obrar del Espíritu Santo no necesita ser ocultado, y por lo mismo, no es ocultado. El mundo SABE cómo se realiza la elección -independientemente de si dicha elección se ve por la T.V.-, y sobre todo, el obrar del Espíritu Santo se manifiesta por completo en los Pontífices electos bajo su obrar, de los cuales la gran mayoría han dado pruebas (en la Historia), de haber sido efectivamente electos bajo la mano del Espíritu Santo.

El católico no necesita ver con sus propios ojos el obrar del Espíritu Santo en el Cónclave, puesto que lo ve en MUCHOS otros aspectos de la vida, de la historia y de la Iglesia.

Respondamos a la segunda pregunta: ¿Podría el Espíritu de Dios producir actos dignos de mantener en máximo secreto?
La respuesta es AFIRMATIVA, y el ejemplo que podemos presentar es el FIN DEL MUNDO. Dijo Cristo a Sus discípulos:

«A vosotros no os toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad, sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.»
Hechos 1:7-8



Es conocida la atmósfera que generalmente sobrevuela sobre el Vaticano a la hora de elegir un nuevo Papa: intrigas, negociados, "lobbies", acuerdos, conspiraciones, etc. entre las facciones internas que pugnan por ganar el máximo escalón en el liderazgo de la histórica Institución religiosa.



Esa atmósfera mencionada por Sapia... ¿Es conocida POR QUIÉN? ¿Por él? ¿Por sus amigos bautistas? ¿Por sus amigos de otras iglesias? ¿Por gente como Jack T. Chick, Pepe Rodriguez, Dan Brown, Dave Hunt?

Sin ninguna fuente referencial, sin ni siquiera un testimonio -protestante aunque fuera-, Sapia informa a sus lectores que alrededor de "la elección del Papa sobrevuela una atmósfera de intrigas, negocios, acuerdos, etc., etc."
Tenemos derecho al menos, a informarnos de TODA la información que dio motivos a Sapia para exponer semejante acusación contra la Iglesia. Y dicha atmósfera... ¿Desde cuándo "sobrevuela", preguntemos?

En este caso concreto, sobre la elección del sucesor de Juan Pablo II, ¿Qué intrigas ha descubierto el inteligente sr. Sapia?
¿Qué negocios turbulentos han llegado a sus oídos?
¿Qué conspiración -y qué conspiradores- han revelado lo suficiente para que Sapia se sienta seguro al afirmarla?


Dar a publicidad este tipo de eventuales negociados, perpetrados por cardenales "divinamente inspirados", seguramente haría derrumbar las ingenuas bases religiosas de millones de creyentes alrededor del mundo, quienes confían que los intereses de cada voto son guiados exclusivamente por Dios...



El sr. Sapia -por lo visto- no es capaz de ver más allá de la mera reunión de cardenales en la Capilla Sixtina. Para él -pareciera- toda la credibilidad de la Iglesia radica en... ¡Que los cardenales guardan en secreto la elección del Papa...!!

¿Tan hundida está la Iglesia, que se derrumbaría si da a publicidad lo que ocurre en el cónclave?

Hagamos reflexión sobre esto, porque las cosas como las pinta el sr. Sapia son de lo más ridículas... Para el sr. Sapia, parece que la Iglesia es un grupo de hombrecitos vestidos de rojo, que dicen a la gente que Dios los va a ayudar a elegir un Papa, y que celosamente se esconden, para darle -según Sapia-, un ambiente de secreto y expectación a su privada elección, y finalmente, anuncian al mundo que hay un nuevo Papa..., y que, si el mundo crédulo viera lo que hacen dentro del salón... ¡Se les caería la estructura!

Con poco que se piense, la cosa no tiene sentido, NADIE creería en un grupito de 115 personas que se dedican a hacer "elecciones secretas", y que temerosamente, no permiten que nadie los vea.

La Iglesia es SÓLIDA, porque Cristo así la edificó y así la prometió, y darle publicidad a un cónclave no acabaría con ella, como INFUNDADAMENTE dice el sr. Sapia en su hipótesis.

¿Por qué razón -si podemos preguntar-, darle publicidad a un Cónclave "derrumbaría las bases de religiosas de millones de creyentes"?? Por todo argumento, Sapia dice que eso ocurriría seguramente... caramba, pues, la cosa mueve a risa, con esa clase de razones...

Y sobre todo, ¿Cómo se van a derrumbar dichas bases, existiendo TANTO SOPORTE como el que ya hemos mencionado?


Habrá razones de verdadera importancia para que la Iglesia de Roma tenga tanto celo a la hora de mantener en secreto TODO lo que rodea a la elección de un nuevo Papa.



He aquí una afirmación implícita que ES FALSA. Dice Sapia que la Iglesia tiene celo para mantener en secreto TODO lo que rodea a la elección de un nuevo Papa.

Esto es, simple y llanamente, falso..., y sobre todo para la presente elección, donde se han levantado algunas restricciones a los medios de comunicación:

Por primera vez en la historia, las cámaras de televisión de todo el mundo asistieron en la tarde del lunes al juramento de los cardenales al inicio del cónclave y escucharon el «extra omnes» (todos fuera), con el que los electores se han encerrado en la Capilla Sixtina.

Fuente: http://es.catholic.net/laiglesiahoy/mundoarticulo.phtml?consecutivo=69453




Esta celebración litúrgica (la Misa pro-eligiendo Papa), a la que han sido invitados los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, estará por primera vez abierta a todos los fieles y será retransmitida en directo por televisión.

Fuente: http://www.terra.com/actualidad/articulo/html/act193891.htm




En un clima de solemne reserva y recogimiento, los 115 cardenales electores comenzaron oficialmente el proceso de elección de un nuevo Pontífice en la Capilla Sixtina. El Vaticano permitió que las cámaras de televisión difundieran el juramento de todos los electores y luego se cerraron las puertas del recinto para una última meditación.

Fuente: http://www.aciprensa.com/noticia.php?s=2&n=8172&PHPSESSID=453bbd1b33f3135d7d86487b949786ab




Cuando se cerraban las puertas de madera de la Capilla Sixtina, la multitud en la Plaza de San Pedro comenzó a aplaudir para luego seguir la ceremonia a través de gigantescas pantallas de televisión.

Fuente: http://mx.news.yahoo.com/050418/2/1em10.html




Las puertas de la Capilla Sixtina se han cerrado después de que los 115 cardenales que elegirán al sucesor de Juan Pablo II hayan realizado el juramento de silencio, una ceremonia que ha sido retransmitida a través de televisión por primera vez en la Historia.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2005/04/18/enespecial/1113831624.html




Los ritos iniciales del cónclave fueron televisados por primera vez en la historia de la Iglesia, en medio de la gran atención despertada por la elección papal, para la que se han acreditado 6.000 periodistas adicionales además de los cientos de corresponsales residentes en Roma.

Fuente: http://iblnews.com/news/noticia.php3?id=127254




Lo que el sr. Sapia pontificó con tanta seguridad -que TODO lo relativo a la elección de nuevo Papa es mantenido en secreto-, RESULTA SER FALSO.


Me gustaría añadir, ya para terminar, que todo el artículo del sr. Sapia no es más que una serie de hipótesis aventuradas, sin mucho análisis.
Hipótesis como esa de que un cónclave abierto al público "derrumbaría las bases religiosas de millones", son muestra de la escasa calidad de las suposiciones de Sapia, las cuales llevan siempre el estigma de que "hay conspiración" por todos lados.
Como católico me uno en la oración por los cardenales, para que el Espíritu Santo los use como instrumento en la elección del nuevo Vicario de Cristo, a quien recibiremos con el mismo amor con el que despedimos a Juan Pablo II.

Y si el sr. Sapia se empeña en atacar a la Iglesia por cualquier frente que le venga a la cabeza... ¡Pues aquí estamos, abiertamente...!!!



"SEA PARA GLORIA DE DIOS"


Jesús Hernández
http://www.luxdomini.com
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