DIOS REDENTOR: La Obra del Redentor (Dogmas)
1.-El hijo de Dios se hizo hombre para redimir a los hombres. [DEF]
2.-El hombre caído no podía redimirse a sí mismo. [DEF]
3.-Cristo es legislador y juez de los hombres. [DEF]
4.- El Dios-Hombre Jesucristo es Sumo Sacerdote. [DEF]
5.-Cristo se inmoló a sí mismo en la cruz como verdadero y propio sacrificio. [DEF]
6.-Cristo nos rescató y reconcilió con Dios por medio del sacrificio de su muerte en la cruz. [DEF]
7.-Cristo mereció ante Dios recompensa por su pasión y muerte. [DEF]
8.-Después de su muerte, Cristo, con el alma separada del cuerpo, bajó al limbo de los justos. [DEF]
9.-Al tercer día después de su muerte, Cristo resucitó glorioso de entre los muertos. [DEF]
10.-Cristo subió en cuerpo y alma a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre. [DEF]
DEFINICIONES:
[1]
Isaías 35:4, Mateo 1:21, Lucas 2:11, Lucas 19:10, 1Timoteo 1:15, Juan
3:17.
[2]
El Concilio de Trento enseña que el
hombre caído no podía liberarse de la muerte ni por naturaleza
ni por la Ley mosaica; Dz. 793.
Romanos 3:23, San Agustín (Enarr. in
Ps. 95, 5).
[3]
El Concilio de Trento
definió contra el luteranismo: “Si quis dixerit, Christum Iesum
a Deo hominibus datum fuisse ut redemptorem, cui fidant, non etiam ut legislatorem,
cui oboediant, a.s.”, Dz 831.
El símbolo apostólico profesa: “Sedet
ad dexteram Dei Patris omnipotentis, inde venturus es iudicare vivos et mortuos”.
Lucas 1:32, Juan 18:37, Mateo 22:21, Mateo 28:18, Apocalipsis 1:5, 19:16, Juan
5:22, Martyrium Policarpi 9:3, San Ireneo (Adv. Haer 1 10, 1), San
Justino (Apol. 1 41, Dial. 73).
[4]
Así lo enseña el Concilio de Éfeso
(431), junto con San Cirilo de Alejandría, Dz. 122.
El Concilio de Trento enseña: “Oportuit...
sacerdotem alium secundum ordinem Melchisedech surgere, Dominum nostrum Iesum
Christum”, Dz. 938.
Salmo 109:4, Mateo 22:42 ss., Hebreos 5, 6 y 10.
San Clemente Romano (Cor. 36, 1), San Ignacio de Antioquia (Philad.
9, 1), San Policarpo (Phil. 12, 2).
[5]
El Concilio de Éfeso
lo definió así, Dz. 122. El Concilio
de Trento confirma esta doctrina: “Qui in ara crucis semel
se ipsum cruente obtulit”, Dz. 938 y 951.
Hebreos 8:10, Juan 1:29, Efesios 5:2, 1Corintios 5:7.
Epístola de Bernabé 7:3, San Clemente de Alejandría (Paedagogus
1 5, 23 1), San Agustín (De civ. Dei X 20; De Trin. IV 14, 19).
[6]
El Concilio de Trento
define: “Este Dios y Señor nuestro, Jesucristo, quiso ofrecerse
a sí mismo a Dios Padre como sacrificio presentado sobre el ara de la
cruz en su muerte, para conseguir para ellos (los hombres necesitados de redención),
el eterno rescate”, Dz. 938.
Mateo 20:28, 1Timoteo 2:6, Romanos 3:24, Tito 2:14, Colosences 1:13, San Ireneo
(Adv. Haer. V 14, 3).
[7]
El Concilio de Trento enseña: “qui
sua sanctissima passione.. nobis iustificationem meruit”, Dz.
7.
Filipenses 2:9, Hebreos 2:9.
[8]
El símbolo apostólico contiene
el artículo “descendit ad inferos”, el símbolo
Quicumque contiene el mismo artículo (Dz. 40).
El Concilio IV de Letrán precisa: “Descendit
ad inferos...sed descendit in anima”, Dz. 429.
Mateo 12:20, Juan 2:3, Hechos 2:24, Colosences
1:18, Salmo 15:10, Romanos 10:6 ss., San Ignacio de Antioquia (Magn. 9,
2), Tertuliano (De anima 7:55), San Hipólito (De Anticristo
26, 45), San Agustín (Ep. 164, 2, 3).
[9]
Todos los símbolos antiguos expresan esta verdad de
la Fe. El Concilio XI de Toledo precisa” virtute
propria sua”, Dz. 286.
Isaías 53:10, Mateo 12:40; 16:21; 17:22;
20:19, Juan 2:19, Mateo 28, Marcos 16, Hechos 4:33, Todos los Santos Padres
de la Iglesia, por unanimidad dan testimonio de la Resurrección de Cristo,
oponiéndose al materialismo pagano y al judaísmo.
[10]
Todos los símbolos posteriores al símbolo
apostólico confirman lo que dice éste: “Ascendit
ad coelos, sedet ad dexteram Dei Patris omnipotentis”, El Capítulo
Firmiter precisa: “Ascendit pariter in utroque”,
Dz. 429.
Juan 6:63, Marcos 16:19, Hechos 1:9, Efesios 4:8
ss., Hebreos 4:14, 1Pedro 3:22.
Extraído del: Manual de Teología Dogmática, de Ludwig Ott.
Copista: Jesús Hernández.
"SEA PARA GLORIA DE DIOS"