Integración de los
países iberoamericanos

Por Luis Pazos






La integración de los países iberoamericanos no es, en la actualidad, un proceso basado sólo en factores sentimentales o sociológicos, sino un proceso necesario y lógico para nuestro desarrollo y progreso en todos los órdenes. El no seguirlo no significa un fracaso total, pero sí una eterna condenación al subdesarrollo y a la dependencia respecto de las potencias en turno.
La integración en grupos cada vez más numerosos y organizados es un proceso lógico en la historia de la humanidad.
De las tribus se pasó a la ciudad; de las ciudades se pasó al Estado, y de los Estados a la unión de Estados. Este proceso o su frustración han marcado el avance o el retroceso de los pueblos. Los estados y regiones que se integran, marchan al progreso y al desarrollo. Cuando un pueblo se desintegra se da el retroceso.

Por un lado, la Historia nos presenta ejemplos de progreso y desarrollo logrados gracias a la Integración: Alemania e Italia son productos de la Integración de pequeños estados que ahora, ante la palpable necesidad de una nueva unión, se lanzan a otra integración más amplia.
Por otro lado, también la historia nos muestra cómo la mejor arma para mantener a los países en el subdesarrollo, ha sido la división en Estados que mutuamente obstaculicen su propio desarrollo. Iberoamérica es un ejemplo de ello: hace más de 150 años las grandes potencias se percataron del poderío que significaría la Unión Iberoamericana promovida por Simón Bolívar, y rápidamente se aprestaron a frustrarla, propiciando su división en numerosos estados. Actualmente se está haciendo lo mismo con África. La división es el arma más eficaz que han utilizado las grandes potencias para mantener al margen del progreso a una región; por eso encontramos dos Alemanias, dos Coreas, dos Vietnams, etc., y desde 1969 la República Checoslovaca se divide en República Checa y República Eslava, como prevención para mejor controlar esa región.

La integración de los países iberoamericanos es un proceso lógico que podemos o no seguir, porque no es raro que los pueblos se conduzcan de manera ilógica, y más cuando reina la demagogia entre ellos.
La verdadera autonomía económica y política se logrará a base de una autosuficiencia y eficacia económica, que sólo se realizará con la Integración. Mientras nuestros países no consigan esto, seguirán dependiendo de una o de otra potencia y toda nuestra actuación se reducirá a amplias declaraciones y posturas sin ningún fundamento real.

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