EL PROTESTANTISMO (2nda. PARTE)

EN SU REGLA DE FE, EL PROTESTANTISMO CONTRADICE A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Por P. Hillaire



Fácil cosa es convencer de su error al protestantismo, mostrándole que su regla de fe es contraria a la voluntad de Jesucristo. La regla de fe del protestante (evangélico), es esta: La Biblia, y nada más que la Biblia, libremente interpretada por cada individuo.

 

1.- Esta regla de fe está condenada por la Biblia misma. Nuestro Señor Jesucristo predicó, pero no dejó nada escrito. No dijo a sus apóstoles: Id, escribid, vended Biblias por las calles; sino que les dijo: Id, enseñad a todas las naciones, predicad el Evangelio…el que creyere en mí se salvará, el que no creyere se condenará…quien a vosotros oye, a Mí oye…Luego la Biblia no es regla de fe establecida por Jesucristo; Él no manda leer la Biblia, sino escuchar a los apóstoles.
Los apóstoles predicaron: por medio de la predicación propagaron la fe en el mundo. Sólo más tarde, algunos de ellos escribieron los libros del Nuevo Testamento. La Iglesia existió mucho antes que los Evangelios. ¿Cuál era entonces la regla de fe de los primeros cristianos?...Por lo demás, la Biblia no puede ser una regla de fe absoluta, porque los libros que la componen no son un catecismo de enseñanza religiosa, clara y completa. Los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, son narraciones presentadas a los fieles para su edificación, las epístolas apostólicas son fragmentos sueltos, respuestas a cuestiones particulares. Jamás pretendieron dar los apóstoles en esos fragmentos escritos un código de enseñanza completo, una fórmula de fe.
Fuera de eso, los escritores sagrados ponen en la misma categoría la enseñanza escrita y la enseñanza oral. Declaran que no han escrito más que una pequeña parte de las enseñanzas del Salvador, y demandan el mismo respeto para lo que enseñan de viva voz, que para lo que han consignado en sus escritos. Retened, dice San Pablo, la doctrina que habéis aprendido, ya sea de palabra, ya por nuestra carta (2Tesalonicenses 2, 15). Y a Timoteo: Y lo que has oído de mí ante muchos testigos, confíalo a hombres fieles que sean aptos para enseñar a otros (2Timoteo 2, 2). Luego la Sagrada Escritura no contiene todo lo que hay que creer y practicar, puesto que los apóstoles nos ordenan conservar las tradiciones.

 

2.- La regla de fe de los protestantes es imposible. Antes de la invención de la imprenta, los manuscritos de la Biblia eran raros y costosos. Durante estos catorce siglos, la inmensa mayoría de los fieles fueron instruidos más por la predicación que por la Biblia. Si la Biblia es necesaria (absolutamente), estos cristianos no tuvieron regla de fe. Pues bien, la historia certifica que aquellos cristianos no valían ciertamente menos que los protestantes de ahora.
Aún en nuestros días, la Biblia no puede ser la única regla de fe. Unos no saben leer; otros carecen de oportunidad para ello. Los ignorantes y los pobres no podrían salvarse, si la salvación estuviera vinculada a la lectura de la Biblia. Y tan lejos está de ser así, que Jesucristo dio, como señal de su misión divina, precisamente la Evangelización de los pobres.
Entre los protestantes, los hechos están en oposición con la teoría. Entre ellos, como entre nosotros, los niños reciben su instrucción religiosa en la familia, por conducto de los padres; en las escuelas, por los maestros; en los templos, por los pastores. Entre ellos, como entre nosotros, los niños, antes de saber leer, aprenden los primeros rudimentos de la doctrina cristiana, el símbolo de los Apóstoles y el Decálogo. Su creencia se funda en estas enseñanzas recibidas y no en la lectura de la Biblia. La mayoría de ellos creerá toda la vida lo que ha creído en su infancia… Además, ¿no tienen los protestantes ministros para explicar la Biblia en sus templos?. Luego, entre ellos, la Biblia NO es única regla de fe.


3.-El protestantismo no viene de Dios. Toda religión que no produce algún santo, que no es confirmada por algún milagro, no puede venir de Dios. El milagro es el sello, la firma que Dios imprime a su religión. Pues bien, el protestantismo, en casi cinco siglos que lleva de existencia, no ha podido producir un solo Santo ni puede presentar ningún milagro. Luego no viene de Dios.
El protestantismo es obra de un engaño poco cristiano. Ved en ello una prueba manifiesta:
“El protestantismo rechaza todo lo que es consolador, tierno y afectuoso en la religión; la adorable presencia de Cristo en el sacramento de Su amor, el tribunal de la misericordia y el perdón (sacramento de la Penitencia), la devoción a la Santísima Virgen María, esta dulce Madre del Salvador que Él nos dio por Madre en el momento supremo de Su muerte, la invocación de los santos, nuestros hermanos mayores, nuestros amigos, que ya se hallan en la patria, donde nos llaman y nos esperan, la oración solidaria por nuestros fieles difuntos, etc.” (Mon. De Ségur)
Por esto mismo, los protestantes que conocen y aman a Dios se hacen católicos.

 

OBJECIÓN.-Los protestantes dicen: Nosotros no queremos como regla de fe más que la Palabra de Dios, la Biblia, toda la Biblia, nada más que la Biblia.
RESPUESTA:
1.-¿Cómo sabéis vosotros que la Biblia es Palabra de Dios? Os desafiamos a que lo demostréis sin recurrir a la autoridad de la Iglesia Católica de 2000 años. Es indudable que demostraréis, como pueden hacer igualmente los católicos, que los libros de ambos Testamentos son auténticos y verídicos, pero, ¿Cómo probáis que son divinos, escritos por inspiración divina?. No lo podéis hacer sin recurrir a la autoridad de la Iglesia. San Agustín tenía razón cuando decía: Yo no creería en el Evangelio, si la autoridad de la Iglesia no me moviera a ello.



2.-Admitamos que la Biblia sea Palabra de Dios; y, ¿Cómo probaréis que la traducción de los Libros Sagrados es fiel y está libre de errores?. El original de la Biblia está escrito en dos lenguas: en griego y en hebreo. Se han hecho diversas traducciones, ¿Cuál será la verdadera? ¿Quién os asegura que vuestra Biblia está bien traducida y reproduce fielmente la Palabra de Dios? Un proverbio dice: “Los traductores son generalmente traidores” (traduttore, tradittore).
Vosotros no podéis pues, saber si vuestra Biblia está bien traducida, sin una autoridad infalible, concepto que combatís completamente. Hacéis mal en echar en cara a los católicos que crean en la palabra de los sacerdotes enviados por Dios para enseñar, cuando vosotros creéis en la palabra de un traductor sin mandato, sin misión, cuando vosotros recibís su palabra humana como palabra divina.



3.-Aunque concediéramos que vuestra Biblia está fielmente traducida, ¿Cómo probaréis que acertáis a interpretar el sentido verdadero de las Escrituras? Tenedlo presente: una falsa interpretación de la palabra sagrada hace del Evangelio de Cristo el Evangelio del hombre. La Biblia es oscura en muchas partes; la inteligencia humana está sujeta a error y, de hecho, frecuentemente se equivoca. Así, para no citar más que un ejemplo, las palabras de Cristo: “Este ES mi Cuerpo”, Lutero las entiende como el cuerpo de Jesucristo verdadero, y Calvino no ve en ellas más que una figura. ¿Cuál de los dos ha dado con el verdadero sentido de la palabra divina…?¡Misterio!
No se puede estar cierto de poseer el verdadero sentido de la Biblia sin la decisión de un juez infalible. Si ese juez falta, tendréis siempre tantas creencias cuantas interpretaciones individuales, y nunca estaréis seguros de comprender la Palabra de Dios.


4.- Me diréis, finalmente: Estamos iluminados por la luz interior del Espíritu Santo. Problema para vosotros es que no basta afirmarlo, hay que probarlo. Si el Espíritu Santo os inspira, ¿Por qué entendéis las palabras de la Biblia los unos en un sentido y los otros en otro? ¿Puede contradecirse el Espíritu Santo? Es un Espíritu Santo un tanto raro el vuestro…
Vosotros echáis en cara a los católicos que crean en la infalibilidad de un Papa, y a la vez, os transformáis en otros tantos papas infalibles para interpretar la Palabra de Dios….no, no está permitido a todo mundo interpretar la Biblia, porque dice San Pablo: “A unos les ha sido dado ser apóstoles, a otros ser profetas, a otros ser evangelistas, a otros el ser pastores y doctores” (Efesios 4, 11). Se debe preguntar el sentido de la Biblia a aquellos que tienen la misión de enseñar: “Los labios del sacerdote serán los depositarios de la ciencia, y su palabra dará el conocimiento de la ley” (Malaquías 2, 7)


5.-Vosotros tenéis el afán de aceptar la Biblia, toda la Biblia, etc., pluguiese a Dios que así fuera, pues entonces seriáis católicos. La Biblia enseña que Jesucristo estableció una Iglesia, y que en esa Iglesia ha constituido una autoridad doctrinal infalible a la que debemos obedecer:
“Id, dice Jesucristo, enseñad a todas las naciones, predicad el Evangelio…el que creyere en mí se salvará, el que no creyere se condenará…quien a vosotros oye, a Mí oye…” Luego aquel que no obedece a los apóstoles y sus sucesores debe ser considerado como gentil y publicano.



CONCLUSIÓN.-Ojalá tuvieran presente nuestros hermanos caídos en extravío que sus antepasados eran católicos y que, haciéndose católicos ahora, no cambiarían de religión, no harían más que volver al seno de la Iglesia, de la que un día, desgraciadamente, desertaron sus padres.

Extraído del libro La Religión Demostrada, de P. Hillaire

Copista del artículo: Jesús Hernández

 

"SEA PARA GLORIA DE DIOS"