Respuesta a los comentarios de Daniel Sapia sobre mí

Jesús Hernández

(Actualización: Septiembre 2005)







Hace algún tiempo (por el año 2003), el hermano protestante bautista Daniel Sapia y yo nos conocimos por Internet en un Foro de Debate Apologético.
Intercambiando opiniones, tuvimos fricciones que poco a poco se agudizaron; en esto admito tener parte de la culpa. En ese entonces, yo no sabía que el forista "Sword" era Daniel Sapia, y para mí, era "Sword".
Al tiempo de mis conversaciones con "Sword", hice varias visitas al sitio de Sapia, y éste me provocó una verdadera REACCIÓN: Nunca hasta entonces había yo visto un sitio tan enconadamente dedicado a combatir a la Iglesia y Fe católicas.

Fue una lástima que cuando esto ocurrió, yo estaba en una etapa de católico recién ingresado a las filas de la Apologética, y además algo joven en comparación con otros hermanos más veteranos: Tenía yo entre 18 y 19 años, y creo que mi carácter juvenil es un tanto enérgico, pues procuro entregar el 100% de mi rendimiento al logro de mis proyectos.
Pero hay un defecto en la juventud, y es que en ocasiones es IRREFLEXIVA; ardorosa, y sí, a veces imprudente.

Esta combinación me llevó a tomar una actitud especialmente AGRESIVA hacia el sitio de Daniel Sapia, y consecuentemente, hacia el propio Daniel Sapia.
Escribí un artículo al que titulé "Estudio sobre los evangélicos en general", y lo publiqué en el primer sitio web que tuve.
En dicho artículo, lleno de volcánica furia, y deseoso de armar ofensiva contra los evangélicos, escribí una serie de acusaciones y anotaciones sobre ellos. Hace casi 1 año empezó a cambiar mi manera de ver a los cristianos evangélicos, y por lo mismo, mis puntos de vista con respecto a ellos se han visto modificados.

En mi antiguo artículo, dediqué una parte especial a hablar de Daniel Sapia, y ahí hablé de él en términos insultantes e irrespetuosos, atribuyéndole cosas como "locura" y "lavado de cerebro".

Obviamente cuando Sapia vio el artículo, me echó en cara semejantes desplantes, y durante algún tiempo, en el Foro donde ambos participábamos hizo comentarios sobre mí y mi actitud, atribuyéndome -equivocadamente- ODIO y males psiquiátricos.
Posteriormente, comentó mis insultos en un artículo que tituló "Fanatismo Religioso", presentándome -como el título sugiere-, como un fanático católico que lo atacaba.

Más adelante, le envié una carta en la que me disculpaba por mi actitud e insultos, mismos que retiré de mi sitio. Sapia me respondió aceptando mi disculpa y publicándola.


No tengo nada que decir sobre sus comentarios a mis INSULTOS, pues estoy de acuerdo en que lo fueron, y en que fue impropio de una persona seria y madura el haberlos emitido.
Ahora bien. No estoy de acuerdo con OTROS comentarios del sr. Sapia, y me permito manifestar en este espacio algunas aclaraciones que considero necesarias.

Comentaré, pues, las siguientes expresiones del sr. Sapia:

En principio nuestro diálogo no difería mucho del que pueden sostener un fiel católico con un cristiano evangélico. Pero a medida que transcurrían el tiempo, los temas y los aportes, la falta de argumentos consistentes aportados por Jesús Hernández respecto a los que yo le ofrecía, fueron evidentemente influyendo negativamente en su actitud hacia mi persona.



Seguramente que Daniel Sapia aportó argumentos a los que yo no pude responder, en diversos tópicos. Pero por su comentario, daría la impresión de que siempre, o por lo menos casi siempre él llevaba ventaja en cuanto a calidad argumentativa.
Pues bien, no es del todo así. Muchas veces contesté -pienso yo-, con la corrección y puntualidad que exigía el caso. Sapia llegaba -y llega-, a ofrecer argumentos que tienen sobradas respuestas, o bien argumentos que por su debilidad, no requieren respuesta.

No generalicemos, pues, y reconozcamos, ambos de buen grado, que tanto él como yo tuvimos errores y aciertos en nuestros intercambios.


Y creo no equivocarme si defino que el puntapié inicial fue un intercambio que tuvimos en uno tratando el tema de la Virgen de Guadalupe. Puedo comprender que no es agradable que a uno le DEMUESTREN que está equivocado (especialmente cuando previamente se solicitaron “pruebas fehacientes” con tono soberbio), pero justamente el temple y madurez de la persona se evidencia en la manera en que se asimila esta realidad, de la permeabilidad de aceptar que uno no necesariamente es “dueño de la verdad”.



El hermano Sapia debería notar que su proposición es imposible. Cuando él y yo debatimos sobre la Virgen de Guadalupe, yo lo conocía sólamente por "Sword", y no sabía que "Sword" y Daniel Sapia eran la misma persona. Por lo tanto, es imposible que mi debate con "Sword" haya sido "puntapie inicial" contra Daniel Sapia; puesto que en este entonces para mí ambos eran personas distintas.

Hay una suposición incorrecta, pues él dice "entiendo que no es agradable que a uno le demuestren que está equivocado"; comentario que SIGNIFICARÍA, según se infiere, que él me demostró que yo estaba equivocado en lo referente a la Guadalupana.

Sin restar importancia a las exposiciones de Sapia sobre la Virgen de Guadalupe, y apreciando con honestidad su trabajo e investigación, puedo decir que sus argumentos antiguadalupanos no SON "demostraciones", sino cuestionamientos, dificultades que ponen en duda el suceso guadalupano, pero que no lo demuestran como falso.

Pese a mis muchos defectos, creo que sé distinguir cuando un argumento prueba o demuestra algo, y cuando un argumento es en realidad una objección, cuyo peso es necesario determinar profundizando más en el tema.

Precisamente a raíz de nuestro intercambio sobre la Virgen de Guadalupe, y como muestra de la indudable importancia de sus algunas de sus objecciones (bien sean suyas o copiadas de otros autores); estoy en proceso de realizar una Investigación Documental sobre el Acontecimiento Guadalupano (al momento de escribir esto, llevo casi nueve meses de investigación), y espero satisfacer, en parte, los cuestionamientos del sr. Sapia en Diciembre próximo.

Nota (1 de Diciembre de 2005) He publicado un adelanto de mi Investigación, puesto a disposición de los lectores: http://guadalupe.luxdomini.com


Incluso, según reconoce él mismo, el material expuesto en mi sitio fue la causa para que se decidiera a crear su propio sitio web con la intención de “predicar a Cristo”, como dice.



Puntualicemos algo: El material expuesto por Sapia no fue "la causa" que me decidió a crear yo un sitio web de Apologética Cristiana, sino que fue "una de varias causas", pues aparte del deseo de responderle estuvieron también presentes otros factores: deseo de responder a OTROS protestantes, deseo de tener un sitio web -en mi medio social no cualquiera lo tiene-, deseo de publicar artículos de otras personas leídos en Internet, en libros o revistas, y no olvidemos la causa primera y principal, deseo de predicar el Evangelio de Cristo, según lo ha enseñado durante 20 siglos la Iglesia Católica; por medio de un sitio que anhelo que sea de bendición y utilidad para cuantos hermanos lo visiten, y que Sea -como dice mi lema-, PARA DAR GLORIA A DIOS.


Cuán grande fue mi sorpresa cuando comprobé que en el sitio web de su personal y exclusiva autoría Jesús Hernández destila a sus anchas su odio e impotencia de una manera sorprendente, atacándome en lo personal, en medio de un mar de suposiciones, prejuicios, calumnias, descréditos y especulaciones sobre mi persona, a más no poder. Realmente sentí pena y misericordia por este duro corazón que en lugar de “contristarse para salvación” se endureció de manera pétrea, arremetiendo NO contra “el mensaje” sino meramente contra “el mensajero”.



Admito haber adolecido de "impotencia", pues reconozco, específicamente en el caso de Guadalupe, que fui incapaz de responder a las objecciones presentadas por Sapia.
Pero "odio" hacia él no lo siento ni lo he sentido jamás. Crecí y me eduqué en un medio tranquilo, formativo y humanitario, y con total tranquilidad de conciencia puedo asegurar que nunca he llegado a ODIAR a nadie.

Ciertamente he tenido enemistades, problemas con varias personas, inclusive dos o tres peleas a golpes en mi vida, pero mi reacción general -como siempre me propongo-, es olvidar el incidente y guardar una actitud de neutralidad con la persona con la que tuve dificultades, y ¿por qué no?, si se da el caso, mejorar nuestra relación hasta llegar a franca amistad.

Así que Sapia puede sobre esto contar con que mi agresividad e insultos fueron fruto del impulso, de un enojo que hasta admito tuvo mucho de infantil, pero no de ODIO. Muy terrible tendría que ser mi vida si pudiera yo ODIAR antes de ser plenamente adulto.

Así pues, Sapia atribuye mi reacción a "dureza de corazón", descartando con ello "inmadurez de corazón" o "ardor de corazón", que sinceramente creo que fueron las causas de mi reacción.


En uno de sus tantos intentos por desacreditarme, asegura de una manera casi infalible que yo "no he sido un buen católico", y se basa para ello en el análisis prejuiciado que realiza al minuto y 20 segundos del mensaje de bienvenida en audio que ofrezco en mi website. Realmente increíble.



El sr. Sapia se refiere aquí a mi Respuesta a su mensaje de bienvenida, puesta a disposición del público en general. Al leerla, que cada quien analice si se trata de una "destilación de odio e impotencia", o de una crítica justa.

Por más que ha intentado, Sapia no ha podido eliminar el peso de dicha Respuesta, y es que Sapia, al tiempo de afirmar que fue fiel a la Iglesia Católica y obediente a sus dogmas y tradiciones durante 32 años, afirma que durante su estancia en el catolicismo "poco o nada leyó la Biblia", y que al leerla "sin preconceptos", entendió que tenía que creerle a Dios, que Cristo había muerto para pagar por sus pecados, que debía invitarlo a vivir en su corazón, y que aceptó a Cristo como Señor y Salvador.

Pero un fiel y obediente católico, debe leer la Biblia -puesto que la Iglesia recomienda y favorece su lectura-, y DEBE -inexcusablemente-, de aceptar que Cristo es su Señor y Salvador, que tiene que creérsele, que debe invitársele a vivir en nuestro corazón, y que murió para pagar por nuestros pecados.

Puesto que yo me valí de numerales del Catecismo Católico actual para citar las enseñanzas de la Iglesia, Sapia me dijo que no podía él leer dicho Catecismo por ser de edición posterior a lo que él llama "su conversión". A esto se responde que la doctrina católica es la misma que está hoy en el Catecismo, antes de exponerse en éste, así que Sapia, como "fiel y obediente" católico que era, DEBIÓ -siendo católico-, leer la Biblia, aceptar a Cristo como Señor y Salvador, etc., Puesto que por su propia confesión sabemos que no lo hizo, entonces tenemos bases suficientes para afirmar que fue un católico devoto quizás, pero POCO fiel y obediente a los "dogmas y tradiciones" de la Iglesia.
Y Sapia tuvo que reconocer, en un intercambio privado que tuvimos, que efectivamente ESCUCHÓ de estos puntos cuando era católico. Que no los haya puesto en práctica, le quita su "fidelidad y obediencia".


Más aún si consideramos por un minuto sus propias y particulares creencias, las que ha dejado perpetuadas a lo largo de sus aportes en los foros (especialmente como “Católico Apostólico Romano” que dice ser):



Aquí Sapia expone dichos míos en algunos foros de debate. Hago notar que una persona que a los 18 años afirma una cosa, puede haber cambiado de opinión a los 21, y por lo tanto, no con todas esas expresiones estoy de acuerdo, y en todo caso, declaré sobre esto que si algo de lo que yo digo no está conforme con la Doctrina Cristiana universal, lo reprendo, sometiéndome al dictamen infalible de la Iglesia Universal, que ha venido guiando al rebaño de Cristo desde que el Espíritu Santo descendió el día de Pentecostés.

Sapia me lo echa en cara, diciendo que es "muy cómodo" quitarme el problema con esta auto-limitación. Pero yo no lo creo. Me sé imperfecto, y sé que puedo errar y probablemente he errado en afirmaciones sobre la fe cristiana. Si la Iglesia considera que me equivoco, no voy a imitar a Lutero, pretendiendo que la Iglesia se ha equivocado durante 20 siglos y que yo tengo la razón contra Ella. Esto por lo menos demuestra que yo sí procuro ser FIEL y OBEDIENTE a la Iglesia, en contraste con Sapia cuando fue católico.


Pero sobre mis "propias y particulares creencias", como Sapia las llama, comentaré algunas de ellas:

Dije yo: "Un ateo bueno se puede salvar...El fundamentalismo de los evangélicos los hace caer en la generalización de que ningún ateo se puede salvar; mientras nosotros confiamos en la infinita misericordia de Dios, quien está por encima del fundamentalismo humano...”

Sobre esto mi opinión no ha cambiado. Creo que hay de ateos a ateos, y que cada persona puede tener razones válidas y personales para creer o no creer en Dios -o en Cristo-. Pero si una persona atea practica el bien y se comporta como cristiano -o mejor que muchos cristianos-, no veo por qué no ha de alcanzar la misericordia de Dios.


Dije yo: “Cualquier ateo inteligente rechaza de antemano Sola Scriptura...”

En esto tampoco quito el dedo del renglón. El principio de Sola Scriptura es ilógico e inverosímil, como comento en mi artículo titulado ¿Es lógico el Protestantismo?. Un análisis formal permite ver sus fallas, y por lo tanto, sinceridad suficiente para no adoptar un error.


Dije yo: "Me decepciona que haya quienes no sepan distinguir entre Salvación y Justificación..”

No sé por qué Sapia llama a esto "creencia", pues no es sino un comentario que no forma parte de mi CREDO, como para llamársele "creencia", es como decir que es "creencia" decir que me decepciona que haya quienes desconocen fundamentos matemáticos o físicos.


Dije yo: "Yo a lo más que he llegado ha sido a monaguillo, y sin embargo, me atrevo a considerarme mejor instruido que algunos sacerdotes...”

Esta frase sí suena un tanto presuntuosa, y la cambiaré por: Un sacerdote requiere más instrucción que un feligrés, pero podría darse el caso -no veo por qué no-, de sacerdotes que desconozcan argumentos que un laico haya estudiado o desarrollado. Y leyendo argumentos de ex-sacerdotes católicos que se volvieron protestantes, se prueba este punto, pues muchos afirman haberse quedado mudos ante la argumentación protestante, desconociendo respuestas básicas de Apologética.


Dije yo: "“Doy gracias al Espíritu Santo por darme sus Siete Sagrados Dones, sobre todo por los dones de Sabiduría, Entendimiento, Ciencia y Consejo...””

Pues esto no es una "propia y particular creencia", sino es DE LA IGLESIA, que enseña esta verdad según la manifiesta la Escritura. Creencia de cuantos reciben el Sacramento de la Confirmación, y espero que Sapia entienda que no soy yo el único católico que ha recibido dicho Sacramento.


Por mi parte, no le sea tenido en cuenta. Evidentemente no ha entendido mis exhortaciones con fines de bendición y edificación EN CRISTO, en amor pero sin negociar la verdad. Ni tampoco ha entendido que su tema no es conmigo, sino con la Palabra que predico.

No obstante todo lo comentado, deseo agradecerle a Jesús Hernández el que haya hecho posible que, también en esto, la Palabra de Dios se cumpla en mi vida:

Como está escrito:

“Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros..” (Mateo 5:11-12)




Tomo nota de las "nobles" palabras del sr. Sapia al final de sus comentarios.
Yo no soy quién para cuestionar qué tanto "amor" le pone Sapia a sus exhortaciones, pero sí puedo comentar que desde que diseñé y publiqué por primera vez una página web, el calificativo más común que Sapia emplea sobre mí es el de "Imprudente", llegando también a hacer mofa de mi respuesta a su mensaje de bienvenida, como podrá verse en la misma.

Acepto que el sr. Sapia llegue a tener buena actitud hacia una persona, pero me parece que su intención de presentarse -un poco-, como el "sufrido mártir", es equivocar los papeles que él y sus interlocutores católicos tienen.

Yerra también cuando piensa que se le aplica el pasaje de la Escritura (Mateo 5:11-12), pues éste versículo habla de una persecución religiosa, a la que sinceramente no creo que Sapia se vea sometido. Al menos él no ha manifestado "ser perseguido", como para intentar adoptar el rol de víctima.

Numerosos católicos le responden y responderán, unos en un tono y otros en otro, pero TODOS ellos defendiendo una fe contra la que Sapia escribe, es decir, haciendo Apologética, no "Persecución".

Si Sapia lo que quiere es presentarse con una aureola en la cabeza y vanagloriarse de mucho amor y padecimiento, será bueno recordar algunos antecedentes de este hermano separado, sobre cosas publicadas por él en su sitio web:

Como la Taxa Camarae, falso documento simoniaco atribuido al Papa León X.

Que la Cruz Invertida utilizada por Juan Pablo II en una misa era cruz petrina y no "signo satánico", como tan enconadamente sostiene Sapia.

Ha llamado "Gran Ramera" a la Iglesia, y "mano de obra del Anticristo" al Papa.

Se interesa en insinuar, pecando de teórico, que María fue "una mujer pecadora".

Intentando refutar la Inmaculada Concepción, afirma que María necesitó Redentor -lo cual reconoce la Iglesia-, pero al mismo tiempo afirma que los niños no necesitan Redentor ni necesitan Bautismo... sin palabras...

Busca criticar y resaltar lo PEOR del catolicismo, sin tener palabras de reconocimiento -no le pedimos elogios-, para lo BUENO que tiene también el catolicismo.

No reconoce nada de buena fe en la Iglesia Católica, y viéndola con gafas negras, encuentra siniestros planes esclavizantes en los Sacramentos, el Purgatorio, la Tradición, etc.

Ha publicado falsedades históricas al atacar la Infalibilidad Papal.

Encuentra totalmente defectuosa y criticable a la película The Passion of Christ (2004), sin concederle nada de bueno.

Por todo eso, siguiendo su propio criterio, podríamos decir que Sapia permite que el pasaje de Mateo 5:11-12 se cumple en el Papa y la Iglesia, ya que reciben y han recibido, vituperaciones y calumnias por parte de Sapia.


Si Sapia entiende como "dureza de corazón, persecución", cualquier reacción de Respuesta a sus argumentos y acusaciones, que eventualmente emitan apologistas católicos, pues me temo que estamos ante un caso conocido de quien se siente víctima de todo mundo, pues "él es bueno y los otros son malos".

Y en el caso irreal de que yo realmente lo PERSIGUIERA y dijera "toda clase de mal" contra él, el versículo aclara que la bienaventuranza es para quienes reciban estos ataques POR CAUSA DE CRISTO, no por causa del Protestantismo ni por causa de humanas doctrinas. Siendo cristiano yo, sería imposible que me ponga a perseguir a alguien "por causa de Cristo".




Por lo tanto, sepa el sr. Sapia que sin ánimo de vituperarlo o "perseguirlo", seguiré entre las filas de la Apologética Cristiana, respondiendo a él y a otros hermanos protestantes, cuando piense que el caso lo amerite. Le doy gracias por todo lo que mis intercambios con él me han ayudado en mi crecimiento religioso.

En el amor de Cristo
JESÚS HERNÁNDEZ





Sea para Gloria de Dios