Una secta es una secta


Respuesta a este artículo de Dave Hunt, traducido por Daviel D´Paz

Por Jesús Hernández





Uno de los métodos apologéticos que se me han facilitado (en la medida de mis posibilidades), es tomar citas de autores anticatólicos (como Daniel Sapia, Jack T. Chick, etc.), y darles respuesta concisa, bíblica y cristiana, siguiendo un orden y un sistema.
Las temáticas que abordan estos autores pasan por muchas áreas de la doctrina cristiana, discutiendo puntos de interpretación bíblica que dan origen a discordancias entre la doctrina católica y las doctrinas protestantes.

Sin embargo, desde hace tiempo, está de moda entre los anticatólicos, ATACAR a la Iglesia Católica por otros flancos, no relacionados con la doctrina que enseña, sino con ACCIONES que realiza Ella como Institución, el Papa como sucesor de San Pedro y jefe visible de la Iglesia, o algunos fieles católicos individualmente.
Estas acciones criticadas, son variadas, y en ocasiones, ridículas como bases que sustenten el ataque de quienes las invocan. Baste citar: El uso de la cruz invertida, que en el sentido cristiano significa la cruz de San Pedro, y que algunos anticatólicos ven [únicamente], como símbolo satánico, otro ejemplo es el caso de los sacerdotes pederastas, el de peregrinaciones, y manifestaciones de culto católico, que en la mente de ciertos fundamentalistas, sólo puede tener significado idolátrico, etc.

En este artículo, el autor se enfoca a aspectos mixtos (doctrina y acciones), y que sobre todo, se relacionan con el ECUMENISMO que la Iglesia Católica lleva buscando desde hace algunas décadas, desde que el Concilio Vaticano II abrió el camino del diálogo interreligioso y unionista entre los cristianos.

No me sorprende que existan quienes se resisten desesperadamente a los intentos de unión que fomenta la Iglesia Católica. Lo que me sorprende, es la serie de razones, o mejor dicho, supuestas razones, con la cuales creen justificar su antiecumenismo, con el que propician la separación, división, y ODIO entre los mismos cristianos.
Por ello responderé y comentaré un artículo firmado por el anticatólico Dave Hunt*, patrocinado por antiecuménicos de habla hispana.
Cada cita tiene su respuesta y comentario, en el orden seguido en otros artículos.

* Dave Hunt es autor, entre otros trabajos, del fantasioso libro Una mujer cabalga sobre la Bestia, donde acusa insidiosamente a la Iglesia Católica, de ser "la Gran Ramera de Apocalipsis 17" y ofrece una serie de acusaciones anticatólicas carentes de documentación.

El artículo original se encuentra aquí.



La iglesia evangélica de la actualidad se encuentra siendo engañada como nunca lo ha sido en toda su historia. Enfrenta un peligro tan grave que, aunque hemos hablado sobre el problema anteriormente, debe ser abordado una vez más con un renovado entendimiento y un nuevo vigor.

Para empezar, el lenguaje de introducción tiene un tono sensacionalista: Me recuerda numerosos discursos de líderes políticos a su pueblo, con el fin de ponerlos en suspenso.
Como George Bush advirtiendo de "el peligro terrorista hacia los Estados Unidos", o Fidel Castro avisando que "los norteamericanos quieren invadir nuestra isla".
Esto pone al lector en un ánimo tenso, esperando que el autor le informe salvíficamente, de la "terrible amenaza" que se le viene encima.


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Si los evangélicos sucumben ante semejante engaño tal y como lo han estado haciendo, su alcance evangelizador se verá sumergido en una total confusión y puede ser totalmente erradicado —una nueva y trágica dimensión de la apostasía de la cual la iglesia y el mundo no podrán recuperarse jamás.

Sigue en un lenguaje apocalíptico, ¡Es el fin, un engaño que acabará con la iglesia y el mundo!
Siendo Hunt un autor protestante, entiendo que cuando dice "iglesia", quiere decir "Iglesia Cristiana", o mejor dicho, lo que los protestantes entienden por "Iglesia Cristiana".
Primer error: La proposición de Hunt es completamente ANTIBÍBLICA, la Iglesia de Cristo (incluso como la conciben los protestantes), NO PUEDE CAER EN APOSTASÍA, y no puede ERRADICARSE.
Cristo prometió que las puertas del infierno (por fuertes que sean), no prevalecerán sobre Su Iglesia (Mateo 16:18), y prometió estar con Sus Apóstoles TODOS LOS DÍAS, hasta el fin del mundo (Mateo 28:20).
Una de dos: O Hunt no cree en las promesas de Cristo, o ni siquiera sabe de tales promesas.


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La secta más grande y más peligrosa (quien es también la mayor de todas juntas), ¡no se encuentra incluida en dicha lista! La mayoría de expertos en el estudio de las sectas rehúsan identificar a esa horrenda secta como lo que realmente es y la aceptan como una “iglesia cristiana”.

Antes de nombrar al acusado, Hunt procede a PREPARAR al lector, para que de entrada, tenga una mala descripción del mismo. Anotemos los adjetivos, [la más peligrosa] y [horrenda].
Una "secta mayor que todas juntas", no puede ser ciertamente ser metida en el mismo saco que las otras. Debe tener una importancia considerable, y como tal, no puede estar "como una más", en una "lista de sectas".
Y Hunt no expone esta "lista de sectas". Se limita a decirnos que "los evangélicos la han elaborado", y nos tenemos que conformar con su información no demostrada.


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La jerarquía de las Asambleas de Dios se ha comprometido en “diálogos fructíferos” con dicha secta y cuyos miembros ahora son considerados ampliamente como verdaderos cristianos nacidos de nuevo. Como consecuencia de esto, la iglesia evangélica enfrenta una crisis sin precedentes que amenaza su propia supervivencia.

Notemos que Hunt (tal vez inconscientemente), deja ver CLARA la división teológica y de criterios que hay entre los protestantes. Dice que las Asambleas de Dios aprueban algo que él mismo no aprueba.
¿Qué credenciales tiene Hunt, que lo hagan más digno de confianza que las Asambleas de Dios? Ninguna a la vista.

Y repetimos al sr. Hunt que no se angustie; si toda la diversidad de congregaciones protestantes son la Iglesia de Cristo, entonces no se van a acabar, por muy "amenazada" que esté su supervivencia.


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¿Qué es una secta? En su libro: “El Incremento de las Sectas”, Walter Martín define al sectarismo como “...cualquier desviación importante del cristianismo ortodoxo relacionadas a las doctrinas cardinales de la fe cristiana”.

Aunque Martin no lo menciona en su libro, el catolicismo romano es innegablemente una “gigantesca desviación del cristianismo ortodoxo” en demasiadas “doctrinas cardinales de la fe cristiana” y así, por su propia definición, es una secta.

Por principio de cuentas, nadie está obligado a aceptar inexorablemente las definiciones de don Walter Martín sobre lo que es o no una secta.
Igualmente, Hunt establece una premisa inicial, según la cual, "no se puede negar que el catolicismo es una secta".

Puede que haya un problema con esto: Que los lectores usen su propio criterio para negar o no lo que Hunt dice, y que no se sujeten a las premisas del autor. Con esto, SÍ SE PUEDE NEGAR que el catolicismo es una secta.


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El reconocimiento de esa verdad, inició la reforma protestante. Negar que el catolicismo romano sea una secta es repudiar la Reforma y hacer burla de los millones de mártires quienes murieron en manos de Roma, como si hubieran dado sus vidas en vano.

Es necesario resaltar, que el sr. Hunt tiene un modo POCO SERIO de enfocar las cosas y de hablar mal de otros credos:
Cuando Hunt quiso informar al lector de lo que ES UNA SECTA, citó a un autor. Pero ahora, nos dice sin ninguna referencia bibliográfica, que hubo "millones de mártires asesinados por Roma".
Por "Roma", Hunt identifica a la Iglesia Católica, y nos viene contando que "mató a millones", sin sustentar su afirmación con la más mínima referencia.
No hace falta ser un gran investigador, para torcer el gesto ante semejante imprecisión.


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Si Lutero, Calvino y otros Reformadores vivieran en la actualidad, denunciarían al catolicismo romano como la secta más grande y más peligrosa sobre la tierra. Sin embargo, el I.I.C (Instituto de Investigaciones Cristianas CRI, junto a otros grupos que denuncian las sectas), rehúsan clasificar al catolicismo romano como una secta.

Sin duda que Lutero y Calvino dirían muchas cosas, pero eso a los católicos nos tendría sin cuidado: No tendríamos RAZONES DE PESO para creerles, como la Iglesia Católica del siglo XVI tampoco los encontró merecedores de ser creídos.

En cuanto a que el Instituto de Investigaciones Cristianas no clasifique al catolicismo como secta; debería Hunt pedirles sus motivos para ello.
Una organización seria (como supongo que es el citado Instituto), no hará las cosas de balde, sino que tendrá RAZONES DE PESO, aunque no aparezcan citadas por Hunt.


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Ninguna secta exige una total entrega de la mente y la conciencia tan completa y tan arrogantemente como el catolicismo romano.

Es mentira. La Iglesia Católica reitera numerosas veces la libertad de pensamiento, y la libertad de dejar la Iglesia, que tiene cualquier persona. Obviamente la Iglesia advierte que saliendo de Ella, se sale del Cuerpo de Cristo.

Citas ilustrativas:

1738 La libertad se ejerce en las relaciones entre los seres humanos. Toda persona humana, creada a imagen de Dios, tiene el derecho natural de ser reconocida como un ser libre y responsable. Todos están obligados a no conculcar el derecho que cada uno tiene a ser perfecto. El derecho al ejercicio de la libertad es una exigencia inseparable de la dignidad de la persona humana, especialmente en materia moral y religiosa (cf DH 2). Este derecho debe ser reconocido y protegido civilmente dentro de los límites del bien común y del orden público (cf DH 7).
Catecismo de la Iglesia Católica

Todo lo que este Concilio Vaticano declara sobre el derecho del hombre a la libertad religiosa tiene su fundamento en la dignidad de la persona humana, cuyas exigencias ha ido conociendo la razón humana cada vez con más claridad, en el correr de los siglos. Más aún, esta doctrina sobre la libertad tiene sus raíces en la divina Revelación, por lo cual los cristianos están mucho más obligados a respetarla santamente. Verdad es que la Revelación no afirma explícitamente el derecho a la inmunidad de la coacción externa en materia religiosa, pero da a conocer la dignidad humana en toda su amplitud, muestra el respeto de Cristo hacia la libertad del hombre en el cumplimiento de su obligación de creer en la palabra de Dios, y nos enseña el espíritu que los discípulos de un tan gran Maestro deben reconocer y seguir en todo. Todo esto aclara los principios generales, en los que se funda la doctrina de la presente Declaración sobre la libertad religiosa.
Cita del Concilio Vaticano II Ver referencia


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Sire acusa a los Mormones de que son una secta debido a que le agregan otras revelaciones a la Biblia —¡pero Roma le ha añadido todavía más nuevas revelaciones a la Biblia que los mismos Mormones!

Fiel a su estilo, Hunt sigue sin DEMOSTRAR que "Roma añade revelaciones bíblicas".
Y esto último es una flagrante mentira. La Iglesia Católica afirma, claramente, que la Biblia está completa y que no hay revelación universal de Dios fuera de la Biblia.


Cita ilustrativa:

66 "La economía cristiana, como alianza nueva y definitiva, nunca cesará y no hay que esperar ya ninguna revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor Jesucristo" (DV 4). Sin embargo, aunque la Revelación esté acabada, no está completamente explicitada; corresponderá a la fe cristiana comprender gradualmente todo su contenido en el transcurso de los siglos.
Catecismo de la Iglesia Católica


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Consideremos también el libro “La Agonía del engaño” publicado por Moody. Sin embargo, ese libro también justifica al catolicismo romano. En la página 65 leemos lo siguiente: “El catolicismo romano tradicional...se adhiere a la inerrancia bíblica”. Lo opuesto es la verdad: ¡el catolicismo romano niega explícitamente la inerrancia bíblica! El párrafo que sigue reconoce que “el mensaje (del protestantismo y del catolicismo) son polos opuestos”, pero no se toma la molestia de identificar esas diferencias de vital importancia

Mentira: La Iglesia Católica no rechaza la inerrancia de la Biblia: La Biblia es infalible si es infaliblemente interpretada; por eso mismo, el Papa debe ser infalible (por asistencia del Espíritu Santo), al momento de definir una doctrina de fe o moral con base en la Biblia y la Tradición. ¡Totalmente lo contrario a lo que Hunt afirma!
Y si la Iglesia Católica "niega explícitamente la inerrancia de la Biblia", ¿En dónde lo hace, en qué documento?

Y qué chistoso; ahora es Hunt quien acusa a un autor, de "no tomarse la molestia de aclarar ciertas cosas", ¡Como si pudiera él (Hunt), tirar la primera piedra!


Cita ilustrativa:

107 Los libros inspirados enseñan la verdad. "Como todo lo que afirman los hagiógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue que los libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra" (DV 11).
Catecismo de la Iglesia Católica


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En la página 111 afirma lo siguiente: “La iglesia católica resistió bastantes herejías concerniente a la Persona de Cristo y...los Protestantes continuarían afirmando la Cristología católica”. ¡Una vez más, eso es terriblemente falso! La Cristología católica es completamente herética. Esa cristología niega el papel exclusivo de Jesucristo como Mediador entre Dios y los hombres, haciendo también de María la “mediadora”. También niega la exclusividad de Su obra redentora, haciendo de María la “co-redentora” (el Concilio Vaticano II le atribuye a María “un papel perpetuamente salvador; ella continúa obteniendo a través de su constante intercesión las gracias que necesitamos para la salvación eterna”); y también niega la suficiencia de Su obra de redención, declarando que el redimido debe sufrir por sus propios pecados aquí en esta tierra o en el purgatorio, añadiendo así, al sacrificio de Jesucristo sobre la cruz, etc.

En base a lo expuesto, tengo mis serias dudas de que el sr. Hunt sepa siquiera lo que es la Cristología.

La Cristología es la parte de la Teología que estudia a Cristo, al Redentor: No estudia la mediación de otras personas, y por supuesto, no estudia si Cristo es el único o no que puede interceder. La Biblia se ocupa de enseñarnos que existen otros intercesores aparte de Cristo, y esperamos no sea noticia nueva para el sr. Hunt.

Y la Cristología católica no niega la suficiencia de la Redención, al contrario, la afirma con mucho más detalle que el propio Hunt.
Y Hunt, siguiendo su línea de acción, OMITE POR COMPLETO las citas de documentos católicos que "nieguen, afirmen, hagan de María, etc., etc."


Cita ilustrativa:

601 Este designio divino de salvación a través de la muerte del "Siervo, el Justo" (Is 53, 11;cf. Hch 3, 14) había sido anunciado antes en la Escritura como un misterio de redención universal, es decir, de rescate que libera a los hombres de la esclavitud del pecado (cf. Is 53, 11–12; Jn 8, 34–36). S. Pablo profesa en una confesión de fe que dice haber "recibido" (1 Co 15, 3) que "Cristo ha muerto por nuestros pecados según las Escrituras" (ibidem: cf. también Hch 3, 18; 7, 52; 13, 29; 26, 22–23). La muerte redentora de Jesús cumple, en particular, la profecía del Siervo doliente (cf. Is 53, 7–8 y Hch 8, 32–35). Jesús mismo presentó el sentido de su vida y de su muerte a la luz del Siervo doliente (cf. Mt 20, 28). Después de su Resurrección dio esta interpretación de las Escrituras a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 25–27), luego a los propios apóstoles (cf. Lc 24, 44–45)
Catecismo de la Iglesia Católica


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Todavía es mayor la cantidad de herejía encontrada en la cristología católica al presentar a Jesucristo como un eterno infante o como un niño siempre sujeto a su madre y perpetuamente clavado sobre la cruz.

Esto ya no es falta de seriedad, es verdadero infantilismo.
La Iglesia Católica no presenta a Cristo como un "eterno infante". Basten ver las representaciones de Cristo adulto, enseñando, predicando, haciendo milagros.
Tampoco lo presenta "clavado perpetuamente en la Cruz". La Iglesia no solo cree en la Resurrección, sino que hace de la Resurrección de Cristo uno de los dogmas de fe más importantes de su Cristología; se dedica una Misa y un día completos a festejar la Resurrección de Cristo.
El Rosario Católico se centra en torno a la figura de Cristo, y dedica DOS MISTERIOS a reflexionar sobre Cristo Resucitado y Ascendido al Cielo.

¿Conclusión? Que Hunt MIENTE.


Cita ilustrativa:

654 Hay un doble aspecto en el misterio Pascual: por su muerte nos libera del pecado, por su Resurrección nos abre el acceso a una nueva vida. Esta es, en primer lugar, la justificación que nos devuelve a la gracia de Dios (cf. Rm 4, 25) "a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos ... así también nosotros vivamos una nueva vida" (Rm 6, 4). Consiste en la victoria sobre la muerte y el pecado y en la nueva participación en la gracia (cf. Ef 2, 4–5; 1 P 1, 3). Realiza la adopción filial porque los hombres se convierten en hermanos de Cristo, como Jesús mismo llama a sus discípulos después de su Resurrección: "Id, avisad a mis hermanos" (Mt 28, 10; Jn 20, 17). Hermanos no por naturaleza, sino por don de la gracia, porque esta filiación adoptiva confiere una participación real en la vida del Hijo único, la que ha revelado plenamente en su Resurrección.
Catecismo de la Iglesia Católica


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De acuerdo con esa enseñanza también podemos sufrir por la salvación de otros. (La constitución apostólica de Enero 1, de 1967, Indulgentarium, Doctrina, # 1678, insta a los católicos para que “lleve cada uno su propia cruz en expiación por sus pecados y por los pecados de otros...asistiendo a sus hermanos para obtener la salvación de Dios”). Para los protestantes esta es una herejía de lo más vil.

A lo mejor Hunt no ha leído el versículo de Mateo 16:24. Es Cristo quien nos insta a llevar nuestra cruz, no la Iglesia Católica. Esta únicamente repite las palabras del Redentor.

La Cruz es un instrumento que inflige sufrimiento, y se puede, efectivamente, sufrir por la salvación de otros:
Pues, así como abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, igualmente abunda también por Cristo nuestra consolación. Si somos atribulados, lo somos para consuelo y salvación vuestra; si somos consolados, lo somos para el consuelo vuestro, que os hace soportar con patiencia los mismos sufrimientos que también nosotros soportamos. Es firme nuestra esperanza respecto de vosotros; pues sabemos que, como sois solidarios con nosotros en los sufrimientos, así lo seréis también en la consolación.
(1Corintios 1:5-7)

Si estos versículos bíblicos le parecen a Hunt "una herejía de lo más vil", ¡Pues qué le vamos a hacer!
Yo, por lo menos, no acepto la postura de alguien que llama "herejía vil" a la Palabra de Dios; la Santa Biblia.


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La desviación del catolicismo romano del cristianismo bíblico va directamente al corazón de la fe, a la salvación misma, afectando así, el destino eterno de aquellos que son engañados. El catolicismo romano rechaza la salvación por fe y predica un falso evangelio de obras que no puede salvar.

Aquí deshonestidad y mentira van de la mano.
Hunt parece querer decir que para la Iglesia Católica, la fe no tiene ninguna importancia para la justificación, y que, en cambio, las obras son LO ÚNICO que la Iglesia establece como causas de la justificación.
La Iglesia Católica atribuye tanto a la FE como a las OBRAS, un papel en el proceso de justificación.
Para la Iglesia, ni la fe ni las obras son suficientes, tomadas por separado, para ser justificados, sino que deben ir juntas, cito a Santiago 2:24.


Citas ilustrativas:

1996 Nuestra justificación es obra de la gracia de Dios. La gracia es el favor, el auxilio gratuito que Dios nos da para responder a su llamada, ser hijos de Dios (cf Jn 1,12–18), hijos adoptivos (cf Rm 8, 14–17), partícipes de la naturaleza divina (cf 2 P 1,3–4), de la vida eterna (cf Jn 17,3).
Catecismo de la Iglesia Católica

2001 La preparación del hombre para acoger la gracia es ya una obra de la gracia. Esta es necesaria para suscitar y sostener nuestra colaboración a la justificaciónmediante la fe y a la santificación mediante la caridad. Dios acaba en nosotros lo que él mismo comenzó, "porque él, por su operación, comienza haciendo que nosotros queramos; acaba cooperando con nuestra voluntad ya convertida" (S. Agustín, grat. 17):
Catecismo de la Iglesia Católica


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Para ellos, la salvación no se encuentra en Jesucristo sino en la iglesia a través de la obediencia a sus edictos y sacramentos.

MENTIRA: La Iglesia enfatiza mucho más que Hunt, que la salvación se encuentra en Cristo. Los sacramentos son medios instituidos por Cristo, para acercarnos a su Gracia y con ella a la Salvación.
Reto a Hunt a mostrar que la Iglesia enseña SER ELLA LA FUENTE DE SALVACIÓN.


Cita ilustrativa:

169 La salvación viene solo de Dios; pero puesto que recibimos la vida de la fe a través de la Iglesia, ésta es nuestra madre: "Creemos en la Iglesia como la madre de nuestro nuevo nacimiento, y no en la Iglesia como si ella fuese el autor de nuestra salvación" (Fausto de Riez, Spir. 1,2). Porque es nuestra madre, es también la educadora de nuestra fe.
Catecismo de la Iglesia Católica


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...” Otro de los sacramentos es la Misa, la cual el catequismo afirma ser “el mismo sacrificio de la cruz, tanto que Cristo continúa ofreciéndose a sí mismo...sobre el altar, a través del ministerio de sus sacerdotes”. El Canon 904 afirma que “la obra de redención es llevada a cabo continuamente en el misterio del sacrificio de la Eucaristía”, negando así el grito triunfante de Jesucristo: “¡Consumado es!”.

Bueno, a Hunt podrá parecerle que la Misa "niega el grito de Cristo", CONSUMADO ES, no CONSUMIDO ES.

Al respecto prefiero citar al estudioso protestante convertido al catolicismo Steve Ray, quien explica:

En resumidas cuentas, y creo que he hecho esta aclaración en mi artículo de Ankerberg, hay sólo un único sacrificio, un sacrificio eterno, y nosotros estamos participando en él diariamente en las dimensiones del tiempo y del espacio, en el plano temporal. Los protestantes tienden a enredarse en el tiempo (lo sé, yo he pasado por ello) mientras que los católicos tienden a ver las cosas en términos de tiempo y de eternidad.
Lo mismo sucede cuando discutimos acerca de la intercesión de los santos. Nos encontramos con protestantes que argumentan: ¿Dónde dice la Biblia que debamos rezar a los santos difuntos? El católico se sorprende y responde: ¿dónde dice la Biblia que los santos están muertos? Es simplemente cuestión de perspectiva. Los protestantes tienden a poner un tejado de estaño sobre sus cabezas, no son capaces de ver más allá de la dimensión del tiempo –y de la esfera temporal-, hacia la eternidad. Para ellos los santos han muerto y el sacrificio de Cristo está terminado y consumado. Para un católico, los santos están vivos, [3] pero en otra dimensión (cielo), y el sacrificio de Cristo fue realizado hace dos mil años, pero es aún un acontecimiento real y un evento eterno a los ojos de un Dios y de una Iglesia no contenidos en el tiempo solamente, y sin la restringida visión que los Protestantes han aceptado debido a la tradición que heredaron.


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¡Cuán trágico es admitir que los católicos son cristianos! Demasiados evangélicos han creído la mentira de que los católicos romanos creen y practican algunas doctrinas periféricas las cuales difieren de los Protestantes pero que no les afecta para su salvación.

Los católicos somos cristianos, y ciertamente no dependemos del sr. Hunt para considerarnos como tales.
Al sr. Hunt le parece trágico admitirlo, como en su momento, a Arrio le pareció trágico ver que el arrianismo no pegaba, a Waldo le pareció trágico ver que sus doctrinas no eran aceptadas por la Catolicidad, como a Lutero y Calvino les habrá parecido trágico ver que sus doctrinas daban origen a división, confusión y herejías.
Nada de eso es culpa de los fieles católicos.


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Los católicos romanos al igual que los miembros de otras sectas, necesitan ser tratados con compasión, advirtiéndoles de las mentiras de dicha secta y presentándoles el verdadero evangelio que puede salvarlos.

Mientras los católicos estemos firmes en lo que creemos, las opiniones personales del sr. Hunt sobre si es "mentira" o no la doctrina católica, no serán piedra de tropiezo.

Y numerosos apologistas católicos abogan por la misma actitud, de tratar con compasión a los protestantes, haciéndoles ver que Cristo fundó una Sola Iglesia, contra la cual nada pueden las fuerzas del infierno y de la DIVISIÓN.

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Terminada la respuesta, yo, por lo menos, no encuentro suficientemente sólidas las "razones" expuestas por Hunt, para levantar una barrera entre católicos y protestantes, que impida la unión ecuménica.
Servirá recordar a Hunt las palabras de Cristo:

"No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. "

Evangelio según San Juan, 17:20-21





"Sea para Gloria de Dios"